“¡UNA SOLA VEZ, BLAS!” DIJO ORESTES FERRARA

En la foto: Orestes Ferrar

Por Esteban Fernández

Yo he tenido varias buenas respuestas en mi vida- pocas pero contundentes- y cuando no las he tenido no he podido dormir en toda la noche esperando el momento -desesperado- por poder contestarlas adecuadamente.

Hace años el polaco dueño de la empresa donde yo laboraba me preguntó: “¿El pelotero Sammy Sosa es cubano?” Le dije: “No, él es dominicano” y él me respondió “Ah, es la misma cosa”. Me sonreí y le dije: “Le entiendo perfectamente bien, porque usted es polaco y para mí eso es la misma basura que si me dice que eres ruso”.

¿Se acuerdan que les conté del joven en Miami Beach dándonos toallas a los hospedados del hotel y que me dijo que “NACER EN GÜINES NO TENÍA LA MENOR IMPORTANCIA”? Y le respondí: “Está bien, quizás eso sea cierto, pero a ti se te jodió la propina por decir eso”.

Hubo una vez en que un tipo me envió un Email diciéndome: “Usted escribe sobre Habana, Almendares, Cienfuegos y Marianao, y eso a mi eso me interesa tres pepinos”. Y yo le respondí: “Te entiendo muy bien porque a mi la pelota actual de Cuba me interesa tres carajos”.

Uno que me quería acomplejar me dijo: “Tú te fuiste muy pronto de Cuba y nos abandonaste a nuestra suerte” Y yo riposté: “¿Muy pronto? No fastidies, me fui en 1962 y ¡debí haberme ido el primero de enero del 59!”

Dicen algunos: “Ya Fidel se murió ¿Por qué siguen hablando mal de él?” Y yo respondo: “A que no tienen valor para ir a la calle Fairfax de Los Ángeles, donde viven miles de judíos, visiten una a una las sinagogas, y les dicen que: “¡Paren de criticar a Adolfo Hitler!”

Pero, desde luego, hay miles de respuestas mejores que las mías como el chiste de un norteamericano que dice: “Estados Unidos es un país libre y todos tenemos el derecho, y lo ejercemos, de echarle públicamente con el rayo a Donald Trump” y un cubano dijo: “Aquí en Cuba también somos libres, y todos tenemos ese mismo derecho de públicamente defecarnos en… Donald Trump”.

La mejor respuesta en Cuba – y nos la recordó Roberto Luque Escalona en “Libre” recientemente- la dio un brillante italiano llamado Orestes Ferrara en la Asamblea Constituyente de 1940 donde Blas Roca se desvivía en elogios para la URSS, y muy orgulloso decía que “Allí todo el mundo podía criticar al comunismo” y Ferrara le respondió burlón: “Tienes razón, pero UNA SOLA VEZ, Blas, una sola vez”.

VENEZUELA, UN PAÍS AZOTADO POR EL HAMBRE: LOS VENEZOLANOS ROBAN ANIMALES DEL ZOOLÓGICO PARA COMÉRSELOS

En la foto: Pecaries

Autoridades venezolanas investigan el robo de animales en un zoológico en el occidental estado Zulia, que sospechan fueron hurtados para ser consumidos como alimento, un indicador más del hambre que se vive en el país.

Un policía dijo que dos pecaríes fueron robados el fin de semana del Parque Zoológico de Maracaibo, capital del estado fronterizo con Colombia.

“Lo que se presume es que es para comérselos”, dijo Luis Morales, funcionario de la policía regional del Zulia.

Venezuela atraviesa una aguda crisis con una inflación de tres dígitos, recesión económica y escasez de medicinas y alimentos que ha dejado a muchos malnutridos y hasta hurgando en la basura por algo qué comer.

El presidente Nicolás Maduro dice que la escasez responde a una “guerra económica” llevada a cabo por la oposición y financiada por Estados Unidos.

El director de zoológico, Leonardo Núñez, dijo el miércoles que la ola de robos durante las últimas semanas que suma 10 especies -incluyendo un búfalo que fue cortado en pedazos-, fue planeada por “drogadictos” que buscaban vender los animales.

“¡Aquí se llevan de todo! Los animales que han sido sustraídos no son para comérselos”, agregó Núñez en una entrevista con Reuters.

Mauricio Castillo, exdirector del zoológico, dijo que los ladrones se habían llevado dos tapires, un animal vulnerable a la extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por su sigla en inglés).

La escasez también ha dejado a los zoológicos sin comida suficiente para alimentar a sus animales y unos 50 de ellos murieron por inanición en zoológicos de Caracas durante la primera mitad del 2016.

En esa oportunidad, el Gobierno socialista negó que los animales hayan muerto por falta de comida y aseguró que eran tratados “como si fueran un familiar”.

DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: CANTACLARO

Por Aldo Rosado-Tuero

¿“COME BOLAS”, INGENUO O CRETINO?

“De ‘naide’ sigo el ejemplo, ‘naide” a dirigirme viene, yo digo lo que conviene, y el que en tal ‘gueya’ se planta, debe cantar, cuando canta, con toda la voz que tiene”

José Hernández en “Martín Fierro”

Para un tipo simple como yo, que no tiene altos vuelos intelectuales, pero al que la vida ha acostumbrado a razonar con lógica, le es imposible descifrar cual es el grado de idiotez o de cretinismo, de alguien que para alcanzar las altas posiciones que ha alcanzado dentro del gobierno de la primera potencia del mundo, tiene necesariamente que ser un tipo más que medianamente inteligente y que se supone maneje también información privilegiada que le permita conocer las intenciones y la actuación de determinados líderes mundiales. Por eso no me cabe en la cabeza que al Sr. Thomas Shannon, quien es nada menos que el Sub-Secretario de Estado para asuntos del hemisferio occidental de los Estados Unidos, se le haya ocurrido pedirle públicamente a Hugo Chávez, que “coopere en los esfuerzos en lograr para Cuba una transición democrática”. Como diría el “Loco Mayea” (personaje folklórico de mi pueblo): “este tipo está comiendo de la que pica el pollo”.

 ¿Donde tenían la cabeza Mr. Shannon (foto de la izquierda) y sus asesores, cuando se les ocurrió semejante disparate? Si estos son los patanes que aconsejan al Presidente Bush y a Condy Rice sobre los asuntos hemisféricos, se puede comprender el porque de los constantes errores cometidos y las razones por las que esta nación tiene cada vez menos peso en la política suramericana. Con esos “expertos” estamos más que jodidos los que aspiramos a que la verdadera democracia reine en nuestro continente.

¿POR QUÉ, POR QUÉ, DIME POR QUÉ?

Si los Estados Unidos son el líder del mundo libre. Si sus gobernantes son capaces de enviar a sus hijos a morir a tierras lejanas para imponer la democracia a gente que no la conocen ni la anhelan y se gastan miles de billones de dólares,. endeudando el país, comprometiendo su futuro para muchos años. Si el Presidente W.Bush ha reiterado en innumerables ocasiones su disposición de hacer todo lo que esté a su alcance para contribuir a la caída del régimen castrista. Si según atestiguan y juran sus amigos cubanos, el actual mandatario de los EE.UU. es el mejor amigo que los “cubanos libres” hayamos tenido jamás en la Casa Blanca. ¿Por qué entonces, desde el Departamento de Estado se han venido torpedeando continuamente los esfuerzos de la Fiscalía Federal de la Florida, por enjuiciar a Raúl Castro por su probada participación en el tráfico internacional de drogas y en la conspiración para asesinar a los pilotos de Hermanos al Rescate? ¿Por qué se han paralizados las investigaciones para esclarecer que hacía en Dallas, Texas, el general Fabián Escalante, a la sazón Jefe de la Inteligencia castrista, el día en que asesinaron al Presidente Kennedy? ¿Por qué no se ordena inmediatamente al FBI (tan diligente en investigar las actividades de los anticastristas que jamás harían nada en contra de este país que los ha acogido) que busque e interrogue a algunos (de seguro uno) de los participantes en la reunión de Holguín, en que Raúl confesó que él fue quien dirigió y orquestó la conspiración contra los pilotos de H.A.R., que se sabe está viviendo en los EE.UU.? ¿Qué extrañas fuerzas ocultas se mueven en las altas esferas, para proteger a la tiranía cubana y sus jerarcas? ¿Tienen esas “fuerzas ocultas” tanto poder como para neutralizar al presidente de la Nación norteamericana, o simplemente el Presidente nos ha estado tomando el pelo? Saque el lector inteligente sus propias conclusiones.(Publicado en la edición del martes 29 de agosto del 2006)

5MENTARIO

“La presidencia de Trump por la que peleamos y ganamos, se terminó. Seguimos teniendo un poderoso movimiento y haremos algo de esta presidencia de Trump, pero ‘la presidencia’ se acabó.

La Administración de Trump será ahora más convencional y será mucho más difícil para Trump pavimentar el camino para asuntos como el nacionalismo económico y la inmigración”-

Stephen Bannon

LA LECTURA DEL SÁBADO: EN DEFENSA DEL GENERAL LEE

Por Edward C. Smith- Publicado en el Washington Post el sábado 21 de Agosto de 1999

Permítanme comenzar con una nota personal. Yo soy de una tercera generación (56 años) de americano africano  graduado de las escuelas públicas de D.C. y que también soy un gran admirador de Robert E. Lee.

Hoy en día, Lee, que rindió sus tropas al general Ulysses S. Grant en Appomattox hace 134 años, está siendo atacada por quienes–blanco y negro—lo han caracterizado erróneamente como un traidor, racista esclavista. Recientemente hubo protestas en Richmond por gente que se oponen a tener su estatua en un lugar en un nuevo parque.

Mi primera visita a la antigua casa de Lee, ahora cementerio nacional de Arlington, la realicé cuando tenía 12 años de edad, y causó un efecto profundo y duradero sobre mí. Desde entonces he visitado el cementerio cientos de veces realizando estudios para la institución Smithsonian y otros grupos interesados en aprender más sobre Lee y su familia, así como muchos otros enterrados en Arlington.

La historia de la vida del General Lee es de alguna manera la historia de la América temprana. Nació en 1807 de una madre amorosa, que él adoraba. Su relación con su padre, Henry “Harry caballo de luz” Lee, (que fue jefe del estado mayor de George Washington durante la guerra de independencia) fue asimilada por él. Así, mientras fue madurando, Lee adoptó a Washington (quién había muerto en 1799) como una figura paterna y procuró seguir su ejemplo. Dos de los antepasados de Lee firmaron la declaración de la independencia, y su esposa, Mary Custis, era biznieta de crianza de George Washington.

Lee era un graduado de la Academia de West Point, un héroe de la guerra mexicana y Superintendente de West Point. Puedo pensar que no hubo muchas familias para las que la Unión significó tanto como lo fue para la  suya.

Pero es importante recordar que las 13 colonias que se convirtieron en 13 Estados reservaban para sí mismas una gran cantidad de autonomía política. En la Guerra Civil Américacana, la lealtad de los ciudadanos fue primero a su estado y la comunidad en que vivían. Referirse a los Estados Unidos de América en singular es un fenómeno puramente posterior a la guerra.

Todo esto debería ayudar a comprender por qué Lee declinó el comando de las fuerzas de la Unión ofrecido, por Abraham Lincoln. Después de pensarlo mucho, renunció a su Comisión en el ejército de la Unión y se convirtió en el comandante Confederado, luchando en defensa de Virginia, que al el estallido de la guerra poseía la mayor población de negros libres (más de 60.000) de cualquier estado sureño.

Lee nunca fue propietario de un solo esclavo, porque sentía que la esclavitud era moralmente reprobable. Incluso se opuso a la secesión. (Su esclavismo se limitó a la época cuando administró la finca de su suegro, que finalmente le otorgó libertad para todos sus siervos.)

Con respecto a la institución, es útil recordar que la esclavitud no fue suprimida en la capital del país hasta abril de 1862, cuando el país estaba en el segundo año de la guerra. El borrador final de la proclamación de emancipación no fue escrito hasta septiembre de 1862, y entró en vigor el siguiente 1 de enero, y se pretendió que se aplicara sólo a los Estados de esclavos que había dejado la Unión.

Un aliado principal de Lincoln, Frederick Douglass, estaba profundamente perturbado por estas limitaciones aunque determinó que era necesario suprimir su decepción y “lo que podemos conseguir ahora e ir para el resto más tarde.” El “resto” vino después de la guerra.

Martin Luther King Jr. fue uno de los pocos líderes de derechos civiles que entendía claramente que la era de la década de 1960 fue un eco lejano de la década de 1860, y así leyó profundamente en la literatura de la Guerra Civil. Llegó a admirar y respetar a Lee y hoy en día, ningún miembro de su familia, ex asociado o compañero activista que conozco han protestado el hecho de que en el cumpleaños del Dr. King–un día de fiesta federal–se celebra oficialmente en Virginia como “Robert E. Lee-Stonewall Jackson-Martin Luther King Day.”

Lee está inmortalizada con una estatua en el Capitolio de Estados Unidos y en las vidrieras de la Catedral de Washington.

Es de hecho irónico que durante mucho tiempo ha sido adoptado por la ciudad contra la que luchó y sin embargo ahora ha encontrado cierto grado de rechazo en la ciudad para que luchó.

En cualquier caso, su mayor memorial está en Lexington, Virginia: una institución  donde pasó sus últimos cinco años. Allí el general muy apreciado se transformó en un maestro, convirtiéndose en el Presidente de la pequeña, y endeudada Washington College, que ahora es el bien dotado Washington y Lee University.

Durante el guerra entre los Estados  Lee era un virginiano, pero él mismo declaró que “Después de la guerra se convirtió en un americano.”

PREDICCIONES DE MI BISABUELO

Por, Jorge Riopedre

La segunda guerra civil de Estados Unidos terminó en 2055, después de un sangriento conflicto que puso fin a la ya tambaleante República estadounidense. Mi bisabuelo, siempre oteando el horizonte y calculando el impacto demográfico en la cultura nacional, predijo que el enfrentamiento podía estallar en 2050, pronóstico bien elaborado pero fallido por un pequeño margen de error, porque la contienda empezó el 22 de abril de 2052.

Revoluciones y guerras civiles responden, por lo general, a un largo proceso de gestación, no estallan de inmediato, más bien se asemejan a una olla de agua al fuego que se va calentando hasta hervir. Él pensaba que la guerra de VietNam fue una fuente de calor primordial en la ebullición subterránea de la revuelta, que propició la convergencia de una juventud blanca desahuciada culturalmente y el bien ganado derecho de los soldados norteamericanos negros en la Segunda Guerra Mundial y el conflicto del sudeste de Asia. Para él, Estados Unidos tenía una cuenta pendiente con los descendientes de la esclavitud a la que se sumaría con el tiempo el mestizaje latino dolido por la discriminación, trauma que sin embargo no dejó huella indeleble en la posterior adaptación de emigrantes irlandeses, italianos, judíos y cubanos despreciados también al principio por la cultura dominante.

El querido patriarca apelaba al ejemplo histórico de los sectores segregados a la espera del desquite como una forma de evolución cultural e incluso biológico determinado por el cambio demográfico. Su mejor ejemplo era el proclamado por el líder palestino Yasser Arafat: “El útero de nuestras mujeres es la mejor arma para doblegar a los judíos”.

Los promotores del aborto en Estados Unidos, ¿buscarán realmente el control de la explosión demográfica o el favor demográfico del aborto? Mi bisabuelo no tiraba caracoles; solía decir que los caracoles en la playa no pueden llamar a los indios muertos porque ellos mismos están amordazados.

Del lado de acá habla la historia. Cuando empezaron a sentirse fuerte por el favor de la balanza demográfica, comenzó lo de siempre, el pase de cuentas. Parece muy improbable, por ejemplo, que en Sudáfrica pueda haber un nuevo presidente blanco. Mi querido viejo no tomaba partido, ponía las cosas en su perspectiva biocultural: la lucha de los seres humanos por la adaptación al medio ambiente y la supervivencia de los más aptos, sin distingos de razas, lleva inevitablemente a una conflagración por el control político, económico y militar.

Por supuesto, la guerra civil dejó mal parada la economía estadounidense, pero para entonces el norcoreano Kim Kong-un había fallecido de un virus estomacal, los intereses de China y Estados Unidos neutralizaron la influencia rusa, Irán se replegó ante una eventual destrucción nuclear de Israel y América Latina continuó siendo lo que es hoy, un Macondo.

GANAN LOS GLOBALISTAS OTRA BATALLA EN EL PULSEO POR DOMINAR LA CASA BLANCA.

En la foto: Stephen K. Bannon

Después de meses de duro pulseo y batallar por lograr que el presidente Trump siga sus consejos ha perdido la batalla el nacionalista Stephen Bannon, quién ha sido finalmente destronado y cesanteado como jefe de estrategia de la Casa Blanca por su enconado enemigo político Jared Kushner, yerno del presidente y favorable a los globalistas, así como aliado cercano de los banqueros mundialistas de Goldman Sachs.

Es de notar que antes de cesantear a Bannon,  Trump elevó el rol de Gary D. Cohn como su principal consejero eonómico. Cohn es un ex oficial de Goldman Sachs y miembro del Partido Demócrata.

¡EDEL MONTIEL!

Foto de Edel Montiel en los primeros díaz de la caida de Batista

por Esteban Fernández

 Muy difícil, una de las preguntas de los 64 pesos cubanos es: ¿De los líderes de las guerrillas en el Escambray cual era más guapo Vicente Méndez o Edel Montiel? Ya les he hablado invariablemente de Vicente, de Edel comenzaré por decirles que fue- posiblemente- el único hombre por el cual Fidel Castro ofreció una recompensa por su captura.

Para discrepar con a Carlos Zárraga -quien quería entrañablemente a Vicente- cuando él nos dividía en las dos guerrillas que desembarcarían en Cuba ponía una a las órdenes de Vicente y la otra a Edel. Yo levantaba mi mano y Carlos entre molesto o burlón me decía: “Sí, ya sé que tú te quieres ir con Edel”.

Y no era porque considerara a Edel mejor sino porque Vicente siempre sostenía categóricamente (y lo cumplió) que “él se fajaría contra las tropas castristas inmediatamente de poner un pie en Cuba, directo y de frente”. Como un toro miura.

Edel era mucho más precavido y discreto y me prometía: “Vamos a pelear pero te prometo que vamos a salir vivos de esta contienda”. Esa opción me era más agradable que chocar de frente 20 hombres contra MILES DE MILICIANOS.

Pero no crean que todo fue color de rosa con Edel: Al yo llegar a las lomas puertorriqueñas como a las 10 de la noche -por órdenes del segundo del JURE, el señor Rogelio Cisneros- me topé con un montón de guajiros alrededor de una hoguera.

Ya eran como las dos de la madrugada, yo estaba muy cansado y completamente soñoliento, y ellos seguían hablando de “hazañas, de muertos y de heridos” Yo no tenía ni idea de quienes eran ellos y me parecieron un grupo de cubanos hablando basura.

El que más hablaba, vociferaba y gesticulaba era un guajiro que era la viva estampa de Pancho Villa. En el colmo de las faltas de respeto le dije: “¡Oye, mi socio, déjame dormir y no metas más paquetes, yo creo que tú nunca has matado a nadie!” Pa’ qué fue aquello.

Se hizo un silencio sepulcral, Edel le dijo a Vicente: “Guajiro, por favor, consigue un lápiz y un cacho de papel, yo creo que este es un nuevo Conrado Benitez”. Me dijo: “Oye, ¿cómo tú te llamas? escribe ahí: Yo Esteban, estoy aburrido de la vida y en este mismo instante me doy un balazo en la cabeza, pon eso y firma esa nota”.

Vicente intervino -haciendo un gesto que no pude saber si se estaba burlando o no le gustaba el tono que había tomado la cosa- y me dijo: “Muchacho tú estás loco, no firmes nada, caballero ya es tarde, vamos a dormir, cada uno agarre una hamaca”. Nunca supe si fue una broma de Edel o Vicente me salvó la vida.

De ahí, poco a poco, fui ganándome la amistad de ambos, nos suplíamos las deficiencias, ellos me ayudaron mucho a entender las “cosas del campo” y yo les escribía sus cartas. Créanme que hasta palabras diferentes tenemos, por ejemplo lo que para mí era una soga para ellos era una cabuya.

No sé si a ustedes les ha pasado esto, pero actualmente considero que estar bajo las órdenes de DOS BRAVOS LEONES me imprimía tranquilidad, seguridad y hasta valentía. Con ellos “apendejarse” casi era una sentencia de muerte.

Para ponerles un ejemplo entre miles, después que la motonave Venus fue interceptada en el medio de mar por la Marina dominicana nos llevaron detenidos a la Base Naval Las Calderas, en Bani cuna del generalísimo Máximo Gómez.

Cuando nos llevaron allí -no les voy a engañar- YO ESTABA AMEDRENTADO. Nos soltaron en medio de una explanada, que estaba llena de militares cumpliendo condenas por diferentes razones.

En el medio de aquello había un tubo vertical echando agua. Era una especie de ducha. Edel me preguntó: “¿Estás asustado?” y le dije: “No, no creo”. Se rió y me dijo” “Tú verás que ahora esta banda de delincuentes se van a impresionar con nosotros”.

Al unísono él y Vicente se quitaron toda la ropa, me pidieron que yo hiciera lo mismo. Los tres comenzamos a reírnos y a bañarnos encueros delante de los presidiarios dominicanos que estaban pasmados de la sorpresa. Edel me gritaba: “Oye, restriégate los huevos, para que esta gente se dé cuenta de que eso es los que nos sobra a nosotros” No sé si nos respetaron pero por lo menos pensaron: “Oye, vale, estos tigres cubanos están locos”.

Muchos años después a Edel le dieron varios “strokes’, andaba por Miami en una silla de ruedas, casi no reconocía a nadie, pero un íntimo amigo mío llamado Carlos Hurtado cuando se lo encontró en la entrada de las oficinas de Alpha 66, le dio 20 dólares y le dijo: “Oye, aquí te manda Esteban desde Los Ángeles ¿Te acuerdas de él?” Y él se sonrió y le respondió: “Sí, me acuerdo de “Serapio”-ese era yo en esa etapa- dile que le envío un abrazo”.

Los que lo veían pensaban que era un indigente cuando en realidad fue uno de los mayores héroes que ha dado nuestra causa.

CANTACLARO

“De ‘naide’ sigo el ejemplo, ‘naide” a dirigirme viene, yo digo lo que conviene, y el que en tal ‘gueya’ se planta, debe cantar, cuando canta, con toda la voz que tiene”

José Hernández en “Martín Fierro”

Por Aldo Rosado-Tuero

Amigos, lectores y colegas me llaman o me envían e-mails preguntando ¿Por qué no estoy escribiendo sobre Cuba y no le he dedicado últimamente un Cantaclaro a algún asunto de los que ellos llaman “la problemática cubana”?

La respuesta es sencilla y comprensible: No escribo sobre la “problemática cubana” porque no quiero engañar a los lectores y mucho menos a mí mismo.

No veo nada nuevo en el panorama cubano y lo que pienso lo he reiterado muchas veces. Desde que se ha incrementado la turi-disidencia, según mi muy humilde punto de vista, las posibilidades de una insurreción popular (la única solución en la que creo para que de verdad se logre la libertad y la democracia en Cuba) se han disminuido.

Desde que los Estados Unidos implantaron la modalidad de pagar por luchar, nuestras esperanzas han ido muriendo, ya que nadie que cobre está dispuesto a perder la vida, pues precisamente se cobra para vivir…y ¡para vivir mejor! Los grandes cambios sociales, las grandes hazañas, los hacen posibles los que están dispuestos a morir en el empeño, y hoy–¡cuanto desearía estar equivocado!– no creo que haya muchos dispuestos a llegar a estos extremos.

Y como yo, por razones obvias de edad, salud y mucho de desencanto, no puedo ya predicar con el ejemplo, no es moral pues que invite a otros hacer, lo que no puedo hacer yo.

Por lo tanto a los que me piden que Cante claro, les dedico estas saetas,  que me han surgido al vuelo del teclado de la computadora:

Saeta de mi cantar-para ese pueblo cubano-al que veo con desgano-y sin ganas de pelear.

Hoy no le puedo cantar- a un pueblo apático y huero- que no lucha por su fuero- y se ha dejado capar.

Yo le volveré a cantar-cuando deje la apatía- y regrese en rebeldía- a pelear y a luchar.

Cuando se atreva a imitar- al pueblo de mis abuelos-que cumpliendo sus anhelos-por siempre supo pelear.

No al que vive de rodillas-sin gestos de rebeldía- mendigando día tras día-soñando con pacotillas.

No al que busca un acomodo-con los verdugos de antaño- y trata que con los años,-nos  olvidemos de  todo.

Hoy no les puedo cantar-pues la historia los reprueba.- Y ante tamaña estulticia- debe primar la justicia:- no el borrón y cuenta nueva.

DILEMA VENEZOLANO

En la foto: ¿Opositor? Ramos Allup y el dictador Maduro

Por,  Alberto Buela

Una situación dilemática se produce cuando las alternativas ante la situación conducen a la misma conclusión o son igualmente buenas y males.

Jorge Joaquín Martínez a quien no conozco, y además los Martínez son muchos, volcó en una carta de lectores una breve pero brillante meditación sobre Venezuela. Primero, afirmando como Noam Chomsky que su régimen es un desastre, pero que no se les vaya a ocurrir a las fuerzas armadas dar un golpe de Estado porque en ese caso serán demonizadas por el mundo masmediático internacional y terminarán siendo los auténticos derrotados.

Entonces nos preguntamos, qué cabe esperar. Qué Maduro se transforme súbitamente en un estratega como Bismark o como De Gaulle? O qué Venezuela se desangre y se hunda en el pozo negro de la nada?

Todo indica que es más probable lo segundo que lo primero.

El régimen soviético tardó setenta años en disolverse y lo hizo a través de una implosión interna producto de sus propias contradicciones. Su costo fue de 40 millones de muertos.

La historia reciente nos enseña que el marxismo, el comunismo, el castrismo, incluso el socialismo, no dejan nunca el poder sin costos altísimos en vidas. Hay que recordar el récord del Pol Pot en Camboya que asesinó en noventa días 2,5 millones. Venezuela lleva solo ciento treinta. Cabe esperar muchos más muertos.

Macri, ingenuamente, piensa que Maduro no puede dormir por los muertos que caen en su conciencia, sin darse cuenta que el marxismo, el comunismo, el castrismo e incluso el socialismo son, antes que nada, anticristianos y por lo tanto, los hombres no son personas sino solo individuos, engranajes de la revolución, de los que no se sienten responsables.

Los valores que mueven a los mass media internacionales son dos: en economía el libre mercado y en cultura, la izquierda progresista. Y el régimen de Maduro cumple con ambos a raja tabla. Le vende su petróleo a los Estados Unidos y, de la mano de los cubanos, proclama el socialismo del siglo XXI.

Muchachos, los venezolanos están muy jodidos.

OTRAS VOCES. ASÍ NOS VEN EN EUROPA: DIXIE

La guerra de las izquierdas mundiales contra la raza blanca (desde la ONU hasta Black Lives Matter, pasando por el Vaticano y la Comisión Europea) parece que por fin encuentra resistencias.

Por SERTORIO-El Manifiesto-España

Los sucesos de Charlottesville muestran hasta qué punto la corrección política es una dictadura totalitaria y, sobre todo, hipócrita. La violencia supuestamente provocada por los supremacistas blancos jamás se hubiera desencadenado de no mediar una cascada de provocaciones previas que lleva envenenando la vida de los Estados Unidos desde que esa nulidad llamada Barack Obama infectó, con su peculiar memoria histórica, la convivencia o, al menos, la coexistencia entre blancos y negros en ese fracasadísimo melting pot que pretenden ser los EE. UU.

La izquierda norteamericana es, como la europea, racista, genocida y discriminadora… del hombre blanco. Todo lo que tenga un tinte “caucásico” (¿armenio?, ¿georgiano?, ¿azerí?, ¿osetio?) es, por esencia, malo y debe ser destruido. No otro es el razonamiento de estos nuevos bárbaros que llevan más de cincuenta años creando un complejo de culpa en la población europea —sobre todo en la supuesta élite universitaria— y, a la vez, favoreciendo el odio de las oprimidísimas minorías contra los caucásicos, razón de todas las desgracias que les afligen (aunque sea el dinero de los malvados wasps, como señala el gran Tom Wolfe, el que paga las innumerables mamandurrias y subvenciones de los oprimidos). Para los políticos y los intelectuales, las minorías de color o de sexo son negocio, pero los blancos no. Alguien que pertenezca a una minoría sabe que va a tener muchas más facilidades para ingresar en la universidad, ser elegido cargo público, recibir atención médica y poder denunciar por racismo a cualquier persona de piel clara con la que se enfade. Y todo ello pagado con los impuestos de una clase media blanca, a la que se está arruinando con la tributación creciente y la deslocalización industrial.

Tras cincuenta años de demagogia, todavía los apesebrados del antirracismo hablan de la violencia policial contra los negros (no la hay contra los asiáticos, ¿por qué será?, ¿quizá porque no se quejan, trabajan y estudian de verdad, sin cuotas? De hecho, en los motines raciales de los negros, los coreanos y nisei lo pasan peor que los blancos). Las vidas negras importan; desde luego, parece que más que las de decenas de ciudadanos y policías blancos y negros asesinados por delincuentes afroamericanos.

En 2016, la periodista y socióloga Heather Mac Donald publicó su estudio The War on Cops, con estadísticas tomadas de la administración americana y, en especial, del FBI. La investigadora quería saber hasta qué punto los datos que maneja la organización racista de extrema izquierda Black Lives Matter obedecen a una visión ajustada de los hechos. El lector juzgará: el 40% de los asesinos de policías son negros y un policía tiene 18,5 más probabilidades de ser asesinado por un negro que el afroamericano de serlo por un agente del orden. De la presunta violencia policial, el 50% de las víctimas son blancas, mientras que el 26 % son negras (que son el 13% de la población). Eso sí, los negros suman el 62% de los robos y el 57% de los asesinatos de los EE. UU. Dato aún más curioso: los policías negros e hispanos tienen el gatillo mucho más fácil que los blancos, que sufren de un pánico cerval a la hora disparar contra los negros por las consecuencias jurídicas que les puede suponer. La violencia policial contra los blancos está mucho más extendida que contra los negros, pero eso —aunque les ha costado la vida a mujeres y niños— a nadie le importa: White Lives… Matter?

Continuamente se nos atiborra la pantalla de crímenes racistas cometidos por blancos. Los telediarios hablan y no paran durante semanas de algún malvado criminal caucasoide. ¿Se acuerda alguien, sin embargo, del Horror de Knoxville (2007) o de la Masacre de Wichita (2000)? Fueron crímenes de odio racial (es decir: racistas) cometidos por negros contra indefensos hombres y mujeres blancos. Violaciones, torturas de todo tipo y ejecuciones en grupo de las que la opinión pública no sabe nada. Esas noticias nunca se publican, no vayan a crear racismo.

El caso de Charlottesville abunda aún más en esa venenosa manipulación que los seguidores de Obama —más los políticos oportunistas (republicanos y demócratas) que buscan el voto negro— llevan realizando en los últimos decenios. El origen de la protesta en Charlottesville fue el derribo de una estatua del general Robert E. Lee (foto de la izquierda) en una plaza antaño dedicada en su honor. El general Lee, según los talibanes de la corrección política, representa un período oscuro de la historia de los EE. UU. en el que había esclavitud y discriminación racial. Si aplicamos consecuentemente ese criterio, habría que destruir todas las estatuas dedicadas a Washington y Jefferson, plantadores y esclavistas virginianos que no hicieron nada por acabar con la esclavitud ni con la discriminación. Peor: el pervertido heterosexual Jefferson tuvo la ocurrencia de acostarse con sus esclavas. Tendrían también que cambiar el nombre de la capital federal y hasta el del distrito de Columbia (Colón era un esclavista de los duros) y el de uno de los estados de la costa oeste. Más aún, presidentes como Polk o Van Buren o Pierce o cualquiera anterior a Lincoln (no digamos ya los copperhead) deberían ser proscritos de la memoria porque durante sus administraciones la esclavitud siguió como si tal cosa. Los posteriores a Lincoln tampoco se libran: hasta Lyndon Johnson hubo discriminación racial; Grant, Teddy Roosevelt, Wilson o el mismísimo Franklin D. Roosevelt deberían ser excluidos de todo tipo de homenaje.

Lo más divertido del caso de Charlottesville es que el general Lee no era esclavista, pues pensaba que ese régimen de producción debería ser abolido después de la guerra. Los soldados del Sur no lucharon por mantener la esclavitud, sino por librar a sus estados del dominio de la administración federal y por conservar su capacidad soberana. La cabaña del Tío Tom fue una maniobra muy astuta de la propaganda yanqui que aún hoy da dividendos: para impedir una ayuda decisiva de Gran Bretaña a los confederados (su principal fuente de algodón), la imagen de los sureños como unos brutales amos de esclavos hizo mella en la opinión pública británica y forzó al Gobierno de Su Majestad a mantenerse neutral. A Lincoln no le importaban los negros más que a Jefferson Davies; lo que él quería era llevar a cabo el gran designio de Hamilton: hacer de los Estados Unidos una gran potencia industrial que abarcara todo un continente. La Confederación fue otra víctima del expansionismo yanqui. La derrota supuso la sumisión colonial de los estados sureños a la economía del norte.

Para los blancos del Sur, Lee, Stonewall Jackson o J.E.B. Stuart son héroes nacionales que defendieron sus libertades (fueros, diríamos en España) frente a un enemigo despiadado. Johnny Reb no era un plantador que vivía en las palaciegas haciendas georgianas de Lo que el viento se llevó, esa cursilada antihistórica. Los combatientes del Sur eran granjeros pobres de Kentucky, de Tennessee, de Alabama; ganaderos de Texas y de Arkansas; pequeños burgueses de Richmond o Charleston. Buena parte de ellos tenían origen escoto-irlandés (de ahí la riqueza de su folklore, cuna del country actual) y no les faltaban sus gotas de sangre india, en especial cherokee, a esos presuntos racistas. Otra nota para el lector: la mayor parte de las naciones indígenas se pusieron del lado de la Confederación, que era el más débil. Sin embargo, un sujeto como el nordista Sherman, el mayor vándalo del siglo XIX, es para los nativos de Dixie un criminal de guerra. Pero el paso de los años había cicatrizado las heridas. A mediados del siglo XX, Norte y Sur estaban más o menos reconciliados y los héroes de la Confederación se consideraban también héroes de la Unión. Desde los años veinte hasta los setenta, muchísimas plazas, cuarteles, bases, calles y hasta modelos de tanques llevaban los nombres de los grandes héroes confederados. Tuvo que venir el revisionismo de izquierdas a encender un fuego que llevaba apagado un siglo.

Desde que Obama asoló los Estados Unidos con su rencorosa, racista y vil memoria histórica, los símbolos sureños han sido víctimas de una permanente vandalización por parte de las autoridades del partido demócrata, que parecen empeñadas en borrar de la memoria de los americanos que su país fue construido, independizado y formado por hombres blancos, anglosajones, protestantes, puritanos y heterosexuales. Cierto es que también hubo holandeses, alemanes y suecos, pero me temo que eso no cambia mucho la perspectiva general. Las contribuciones de las minorías, salvo los indios, fueron minúsculas y los intentos por hacerlas valer las vuelven patéticas (eso sí, no se habla de los regimientos 9 y 10 de caballería compuestos por negros, los Buffalo Soldiers, que contribuyeron tanto como el Séptimo de Custer a exterminar a los indios).

Maldecir y despreciar al hombre blanco fue un deporte sin riesgo social hasta hace muy poco. Todavía hoy, uno puede reírse abiertamente en Princeton, Yale o Stanford de los rednecks, hillybillies y white trash, mientras que semejantes calificativos sobre minorías de color convertirían al que los pronunciase en un apestado en los selectos claustros de la Ivy League. Pero la guerra de las izquierdas mundiales contra la raza blanca (desde la ONU hasta Black Lives Matter, pasando por el Vaticano y la Comisión Europea) parece que por fin encuentra resistencias. Al ser tratados como indeseables en su propia tierra, los caucasians están empezando a actuar como otra minoría. Puede que hasta surja una conciencia nacional blanca fundamentada en el recuerdo de la Confederación. Y mucho ha tenido que ver esto con la imprevista victoria del decepcionante Trump.

La tensión de decenios entre la élite liberal y la gente blanca tenía que estallar, y lo ha hecho en Charlotte, donde las autoridades han añadido gasolina a las llamas al prohibir arbitrariamente lo que era una simple manifestación pacífica, mucho más civilizada que las de los Black Panthers o los Nation of Islam, supremacistas negros de izquierdas y musulmanes, beneméritos del Sistema; ellos sí que pueden desencadenar una comprensible violencia urbana: son víctimas del hombre blanco. En Charlottesville, los antifascistas, los perros de presa del Sistema, sus guerrilleros de Cristo Rey, han sido los que han provocado la violencia con sus contramanifestaciones y no han parado hasta conseguir su muerto. ¡Enhorabuena: ya lo tienen! América, gracias a los antirracistas, está abocada a una guerra de razas.

Trump, mientras tanto, sigue cerdeando. No le servirá de nada.

MI DESPEDIDA A UN AMIGO QUE SE ACABA DE MARCHAR

  

¡Tremenda y desagradable sorpresa! al enterarme que el día 14 falleció el canta autor Sergio Fiallo. Un gran amigo, un patriota de cuerpo entero sin alardes y un excelente ser humano. ¡Que el Señor lo haya acogido en su Santa seno! Querido Camarada, ya moras en los luceros en compañía de tantos buenos luchadores que nos han precedido. ¡Que la Luz de Yara ilumine tus pasos en el más allá. RIP.

¿HASTA CUANDO VAMOS A SEGUIR GUARDANDO SILENCIO, MIENTRAS NOS DESTRUYEN EL PAÍS Y NUESTRAS TRADICIONES E HISTORIA?

Arriba: General Robert E. Lee

Por Aldo Rosado-Tuero

¿Por qué tenemos que aceptar que la izquierda destructora haga cenizas nuestro país, cambie la historia a su antojo y nos imponga maneras de pensar y actuar?  ¿Cómo podemos aceptar en silencio que se quiten estatuas que representan la historia verdadera de esta nación, solamente porque lo exija la progresía traidora al servicio del Nuevo Orden Mundial?

Esto es un ataque global para destruir la memoria histórica de las naciones, fabricando una historia hecha a la medida por los mundialistas. En Estados Unidos, se eliminan estatuas del General Robert E. Lee, Jefe Militar de los Confederados, quién no era esclavista y asumió su rol histórico simplemente “porque no podía tomar las armas contra el estado de Virginia”, lugar donde él naciera. En España se elimina la de Gonzalo Queipo de Llano, general republicano que se unió al alzamiento nacional para salvar a España de la destrucción marxista. No hay que ser muy inteligente para comprender que se trata de una ofensiva mundial.

Sin embargo, mientras se eliminan estatuas de norteamericanos prestigiosos, se erigen estatuas de extranjeros perniciosos, sin que nadie levante su voz de protesta. Contrasta vergonzosamente que en Virginia se quite una estatua de Robert E. Lee, mientras en Seattle se haya levantado una gigantesca estatua al genocida Vladimir Ilich Lenin. (Ver foto de arriba)

¿Qué nos está pasando? ¿Nos han adormilado las conciencias hasta el grado de que vamos a soportar en silencio como aborregado rebaño sin levantar la voz por el temor de que nos acusen de nazis?  No hay que se supremacista blanco para rebelarse contra la ignominia marxista mundialista.

Por cierto, que en la noche del lunes sentí vergüenza ajena viendo el programa “El Espejo”, en que el moderador Juan Manuel Cao y el invitado Alex S. González hicieron un pobre y terrible papel ante las inventivas y la verborrea de la profesora marxista de la FIU Estephanie Londoño (foto de la izquierda) que se cansó de desbarrar mentiras y cretinadas, sin que se le respondiera como es debido. Bastaba con leerle las declaraciones del Presidente Trump en que condenaba la violencia del KKK, supremacistas blancos y cuantos hubieran roto la ley, y anunciaba que serían castigados todos los que hubieran delinquido, para callarla.

A ninguno de los dos–Cao o González–se les ocurrió preguntarle a la profesora  ¿Qué demonios tenía el general Lee que ver con el holocausto  tantas veces mencionado por la señora? Evidentemente desconocían lo elemental del tema tratado. En ningún momento mencionaron que los esclavistas de aquella época eran los del Partido Demócrata y desaprovecharon la oportunidad de hablar de los disturbios de Ferguson y otros, impulsados por “Black Lives Matters”, en los que el entonces presidente Obama respaldó miserablemente a los destructores terroristas que vulneraron la ley.

Hay que llenarse de coraje y salir a exigir que si se castiga y combate a los supremacistas blancos–si rompen la ley–también hay que hacerlo con los revoltosos negros, extranjeros ilegales y blancos traidores al serviciio de los mundialistas. Si los izuierdosos traidores al país y a la civlización cristiana y occidental tienen derecho a manifestarse, también hay que concedérselos a los supremacistas blancos, mientras no rompan la ley…Y por cierto ¿No ha notado Ud. que los “supremacistas blancos” no rompen vidrieras, no asaltan tiendas ni licorerías para robar mercancía mientras protestan?

TRUMP ¿ON THE OBAMA TRAIL?

Por, Andrés Pascual

¿Dónde acaba la verdad y comienza la ficción en el caso NORKOREA? No tengo dudas, esta confrontación TRUMP-GORDITO UN-CHINA es un sainete, aunque el títere de Pekín tire un cohete a cualquier lugar (dicen que la dirección de los “lanzamientos” es insegura y absolutamente no confiable). Nadie sabe por qué le ha gustado tanto Guam, que, según ha dicho y promociona la media sorista, sería “a los alrededores…”.

Se ha comentado que hasta una línea tibia existe entre Trump y Norkorea, que rompe los moldes de la falta de respeto, porque se pretende imponer la idea de que es fortuita la creación de un estado de tensión que, en el fondo y a todas luces, es un “falso comportamiento”, porque de Obama y de Clinton se conocía todo, actuaban públicamente y hicieron a Corea del Norte un estado con posibilidades de potencia nuclear desde los ancestros comunistas pre-2000 hasta Un; pero, tanta basura de Trump sin ninguna diferencia contractual, un poco que empieza a abochornar a sus seguidores, si pensaran como patriotas de orden legítimo e intransigente.

Por lo visto el postulado MAKE AMERICA GREAT AGAIN se ha desteñido, el mogul conversa con el Procurador a cargo de Guam sobre desarrollo del turismo; mientras, FOX alarma a medio mundo sobre la posibilidad del DOOMSDAY…

Si “el fin del mundo ocurriera un día”, como dicen “las Escrituras” y profetizó NOSTRADAMUS, estoy convencido de que no comenzaría por NORKOREA, no tengo idea de por dónde, pero no será por el Pacífico asiático, donde cuentan demasiados intereses como para “liquidar los negocios” tan chapuceramente.

En 1994, Bubba Clinton hizo las mismas amenazas que Donaldo a la tiranía dictatorial de Corea del Norte, por la izquierda les regaló uranio y en el 2000 se sentó a hablar sobre cómo liquidar a América más efectivamente con el papá de Un, y a crear las bases de una sólida contribución contra George W. abriéndole otro canal de preocupación-entretenimiento allende el Oeste.

¿Por qué no se impuso el estado de temor que se ha encargado de infundir la media soro-comunista hoy en 1994? Porque fue Vil Clinton quien amenazó a Corea del Norte, miembro honorable, de silla, del establishment bipartidista, quien, además, estableció espacios de confrontación antiamericanos muy serios y peligrosos.

Aquel año, Corea del Norte estaba “más controladita” por China, el llamado Monstruo Amarillo ejecutaba al revés como propietario de las decisiones de los norcoreanos, porque, muertos de hambre aun hoy a pesar de, por promoción, buscaban mercado americano para sus productos venenosos sin garantía, además de 4 ó 5 patentes para fabricar con algún derecho “made in China”.

Tome en cuenta que Corea del Sur es más rica y provechosa que China, no por gusto los chinos “se buscan” más de 250 millones diarios con este “Tigre del Pacífico”, incluso, para aclarar y proponer fiabilidad del desarrollo limitado y relativo de su economía, incorporaron a su “gross” los números absolutamente claros y fiables de Hong Kong.

Mida la realidad de la actitud de esta Administración ante el “affaire” Corea, a partir de la siguiente “amenaza”, que trata de aplacar la preocupación que nunca debieron infundar y repiten hasta los barrenderos de la Casa Blanca: “…no hay peligro inminente, estamos abiertos a conversaciones con el líder norcoreano…” si quiere repetir, haga otra vez la cola please.

Por último, Corea del Norte es un desvío de la atención de algo de mayor peso, no lo dudo, pero ¿Cuál? ¿Dónde? Se me antoja Japón, en base a “la política tan humana del NOM” para combatir la pobreza y aplacar el hambre en el mundo, por una parte, alimentan la natalidad en África, recurrentemente confrontativa con otra que obliga como resultado de lo anterior, cuyo objetivo es reducir la población mundial en países no tan miserables ni pobres a base de plagas por contagios de laboratorios y guerras regionales, pues se habla de que a los nipones, utilizando el peligro “Corea del Sur estado nuclear” como justificación, le permitirán, rescindiendo las prohibiciones de post-guerra contra un país de corte imperial filosóficamente, que se rearme…

Sin que me quepan dudas, si lo cumplen, sería el mayor reto a la paz mundial desde una zona que han tratado de presentar como caliente y controversial sin resultados que lo ameriten; pero, si Japón entra a la carrera armamentista nuclear, Corea del Norte no volverá a escuchar amenazas amistosas y sin fundamentación activa de “líderes americanos”.

Vamos a esperar, a ver cómo podrían resolver sobre el terreno este “novísimo problema” desde Corea del Norte, desde esa China de pies de barro que se arriesgan a llamar monstruo muchos “candeleros”, juglares impropios del NOM que pululan por ahí.

Tome en cuenta el extraño y peligroso giro de los acontecimientos en el mundo por exigencias del NOM bipartidista americano: a pesar del PLAN MARSHALL; de terminar como el único país verdaderamente destruido económicamente por los “aliados” durante la 2da Guerra; de haberlo dividido para debilitarlo durante un tiempo prudencial con intenciones tan oscuras que nadie ajeno a los grupos de poder puede explicar, desintegran la URSS, liquidan el PACTO DE VARSOVIA, derriban el muro insolente y criminal y emerge una Alemania irreconocible, sin unidad compatriota-ciudadana, en que la parte ayer sojuzgada, ex-esclava del comunismo tradicional docente tanto como del capitalista imperial de izquierda hoy, añora y pide el regreso al orden “paternalista” impuesto por los bolcheviques.

Es esa Alemania la bandera de lo que queda de Europa; voz del continente contra América sobre todo y contra los valores positivos de Occidente; cabeza de la Unión Europea; promotora que predica con su acción por el desnivel demográfico continental a base de negros y musulmanes de todos lados. La Alemania que pueda dirigir una mujer de ideas comunistas, parte del anillo del poder Bilderberg dentro del NOM.

A una Alemania irreconocible, sin espíritu heroico, sin personalidad histórica, que le han asignado el papel de destruir Europa a beneficio del peor grupo jamás integrado en la historia universal, el NOM, mismo que, no lo dude, trata y casi logra, con ayuda de legionarios infames de la media comunista americana, que usted crea la fábula de un coreanito gordo, sicológicamente inestable, que tiene a América, es decir, al mundo, de rodillas, visto el caso objetivamente, demasiado hueso para venderlo como primera, por lo menos a mí no.

LAS TÍMIDAS REFORMAS SOCIALISTAS DE TRUMP

Por, Dr . Santiago Cárdenas

 Nuestro presidente luego de doscientos días aproximadamente,  no ha hecho ni una sola propuesta  de índole auténticamente liberal — capitalista.

Cambiando de la economía a lo cotidiano: en la calle se dice jocosamente (en relación a Cuba ) que  el ” cuartito está igualito “, según la epónima canción de  Panchito Riset.  Pero, más académicamente  y  de vuelta  a los EEUU.  en el  terreno de la filosofía política  y  su praxis,  es evidente que  el presidente no ha propuesto, y menos ejecutado, ni un solo proyecto auténticamente liberal económico que lo defina como capitalista. Todo lo contrario.

En su discurso de toma de posesión—ignorado  que fue por la gran prensa impía globalizada—Trump  se refirió a  aspiraciones comunales. En sus propias palabras: “to make  child care accesible and affordable; to help ensure new parents had paid family leave; to invest in women’s health and to promote clear air and clear water.

Meses después en el discurso ante el Congreso  propuso la creación  de VOICE una oficina para el  cuidado estatal de víctimas  de la violencia en la frontera.  Pero la Palma de Oro,  el Oscar de las definiciones la alcanzó  haciendo maniobras descomunales y cabriolas políticas de todo tipo para  refundar un nuevo proyecto sanitario con la impronta de ese  socialismo light que es la  herencia  del Obamacare.  Nuestro predidente apuntaba a “repeler”, pero tiraba a ” modificar”. El disparo le falló.

El modelo  sanitario es  el meollo de la justicia social desde Lenin a  Castro, pasando por  Samuel Alinsky y  su izquierda emocional analfabeta. Y es que la salud pública  siempre decide el rumbo  que tomará  cualquier  país  en sus lineamentos socio económicos fundamentales.

En el  liberalismo económico, en el capitalismo,  la salud  se llama consulta privada, responsabilidad individual y relación médico-paciente,  desde Hipócrates  y  su legado: la exitosa medicina de la civilización occidental. Trump y su  Secretario de Sanidad  han ignorado,  o no conocen, lo que significa un médico de familia, que es  definitiva el corazón del problema.

En fin, el nacional socialismo demócratico de  Trump no ha  trascendido de unas pocas propuestas  comunitarias, de dirección colectiva, muy tímidas y de poco peso  específico en medio de la  guerra cultural  en la que estamos  envueltos.

Cada día me pregunto el porqué de tantos ataques  impíos y sostenidos en la prensa  de la progresía  liberal-socialista  en contra de Trump. Sospecho que no se trata  de un asunto ideológico sino  de emociones y antipatías muy primitivas y esnobistas. Vaya: que  ” el tipo”, como le dicen, les cae pesa’o. Haga lo que haga.

LA IMPORTANCIA DE ESCRIBIR

En la foto: Jorge Mañach Robato

por Esteban Fernández.

Me di cuenta de lo importante que es escribir cuando en 1967 estábamos batiendo el cobre contra los izquierdistas y fidelistas locales y CASI NADIE SE ENTERABA DE LOS HECHOS aparte de los protagonistas. Pensé: “¡Contra, nadie está contando lo que está pasando aquí!” y me decidí a contarlos yo en el glorioso semanario 20 de Mayo.

Y todavía a estas alturas me sorprendo que muchos cubanos se enteren de acontecimientos pasados de nuestra patria y de nuestra causa gracias a mis narraciones.

Pero a veces me molesta que se equipara o le dan más importancia a quien narra los hechos que al que los produce. Si usted va a “GOOGLE” mi nombre aparece absurdamente más que el de uno de los hombres más bravos que ha dado la causa cubana: Vicente Méndez.

Eso no es justo, pero al mismo tiempo muchos compatriotas solamente se enteran de la corta y gloriosa existencia de Vicente, y de sus actos heroicos, gracias a mi insistencia en hacerlos patente públicamente.

Es decir que es un dilema: sin el escritor las acciones pasan desapercibidas, pero injustamente la fama del escritor a veces opaca y supera al que produce los insignes acontecimientos.

Yo supiera muy poco de Antonio Maceo y de Juan Gualberto Gómez sino hubiera sido por los libros escritos de ellos por el Dr. Octavio R. Costa y por la Historia de Cuba del genial Ramiro Guerra.

¿Qué supiéramos la mayoría de nosotros de Jesucristo sin sus voceros y discípulos más elocuentes? En realidad, el 99% por ciento de la vida y milagros de esa época yo me enteré gracias a las escrituras sagradas. Sin sus narradores y portavoces Jesucristo hubiera sido cobijado por el manto del olvido.

Muy poco se supiera de los detalles y de las verdades escondidas del ataque al Cuartel Moncada sin lo brillantemente escrito por Tony de la Cova, ni de los sufrimientos de los presos políticos plantados sin lo narrado por Armando Valladares, ni de la lucha en el Escambray sin la información que nos brinda al respecto Enrique Encinosa. ¿Qué hubiera sido del recuerdo de nuestros peloteros sin haber tenido un Ángel Torres enalteciéndolo?

¿No es cierto que junto a sus heroicas acciones nuestro apóstol José Martí entró en nuestros corazones gracias a su pluma privilegiada?

Con todo lo antes dicho reconociendo la importancia de escribir, yo no acabo de aceptar de buena gana que hoy yo sea más conocido “emborronando cuartillas” que cuando estaba entrenándome en Fort Jackson, o correteando en las lomas de Puerto Rico bajo las ordenes del glorioso Edel Montiel, o encaramado en el Barco Venus, dispuesto a ir a jugarme la vida en Cuba. Si me hubiera muerto en esa época sólo unos cuantos amigos cercanos, familiares y güineros hubieran derramado lágrimas.

Como tampoco llego a entender que Carlos Alberto Montaner sea más famoso y laureado que “Yarey” o que Tony Cuesta.

Desde luego, como toda regla tiene su excepción: dicen que Benito Remedios (un hombre que tenía fama de bruto después que su auto se rompió en la Carretera Central y al no poder arrancarlo le entró a tiros) le ganó unas elecciones para senador a uno de los mejores escritores que ha dado Cuba: Jorge Mañach.

ANTE LA DESERCIÓN DEL DEBER DE UNA ENORME MAYORÍA , SE LEVANTA LA MINORÍA INASEQUIBLE AL DESALIENTO

Conforme pase el tiempo  los días serán más difíciles, pero es igual. En nuestros puestos permaneceremos firmes hasta el último momento, orgullosos de sabernos cumplidores de una misión sublime y total, y persuadidos de que en el supremo instante podremos acudir al combate con la satisfacción del deber cumplido y de cargar sobre nuestros hombros el decoro que falta a tantos hombres de nuestra generación.

Porque es indecente querer narcotizar a un pueblo con el señuelo de las soluciones pacíficas. YA NO HAY SOLUCIONES PACÍFICAS. La guerra está declarada y ha sido el Gobierno tiránico el primero en proclamarse beligerante. No ha triunfado un partido más en el terreno pacífico de la democracia; ha triunfado una falsa revolución, que pretende eternizarse en el poder. Estamos en guerra. El Gobierno no pierde su tiempo en matar moscas; se da prisa por aniquilar todo aquello que pueda constituir una defensa de la nacionalidad cubana y de la permanencia histórica de la Patria.

No somos nosotros quienes hemos elegido la violencia. Es la camarilla gobernante que quiere convertirse en monarquía hereditaria la que la impone. Los asesinatos, los ataques de las turbas amaestradas, las tropelías, no partieron de nosotros.

¡Bienvenida sea esta violencia, esta guerra, en la que no sólo defendemos la existencia de la nación, ganada a precio de las mejores vidas de sus hijos más preclaros, sino la existencia misma de Cuba, asaltada por sus enemigos! ¡A luchar  solos o acompañados. Apretemos nuestras filas,  repasemos nuestros métodos. Mañana, cuando amanezcan más claros días, tocarán a  nuestros combatientes los laureles frescos de la primacía en esta santa cruzada de la violencia redentora, alumbradora de libertad.

OTRAS VOCES: COREA DEL NORTE, LA GUERRA IMPOSIBLE

Estados Unidos es ‘EL GIGANTE’, pero Pyongyang tiene tres puntos fuertes para ganarle el pulso de amenazas a Washington: un ‘primo de zumosol’, armas nucleares y muy poco que perder.

Por, Carlos Esteban 

Mi único consejo a un país geopolíticamente insignificante en el punto de mira de Washington sería: si tienes armamento nuclear, no te deshagas de él por nada del mundo; si no lo tienes, desarróllalos. A Gadafi le dijeron que si era un buen chico y abandonaba sus sueños de potencia nuclear, todo iría bien. Sus últimos pensamientos mientras le sodomizaban con un cuchillo debieron de ser maldecir su ingenuidad.

Corea del Norte es un pigmeo, y Estados Unidos no es meramente un gigante, sino ‘EL GIGANTE’. Pero Pyongyang tiene tres puntos fuertes para ganarle el pulso de amenazas a Washington: un ‘primo de Zumosol’ que ya ha advertido que responderá automáticamente a un ataque americano contra Corea del Norte, armas nucleares y, quizá especialmente, muy poco que perder.

Corea del Norte es un país de pesadilla. Cerrado al mundo exterior, con una economía de miseria sacudida por hambrunas regulares y quizá el régimen más opresivo y represivo del mundo. Estados Unidos, por contra, es una democracia abierta y riquísima, con mucho que perder si las cosas se ponen realmente feas.
Y, naturalmente, pueden ponerse.

Las amenazas de ‘fuego y furia’ de Donald Trump contra Pyongyang están dirigidas, naturalmente, contra Beijing. Corea del Norte es, para bien o para mal, insignificante. No va a iniciar una guerra, por mucho que la propaganda presente a la dinastía Kim como un linaje de locos, y sus vecinos del sur lo saben y actúan en consecuencia.

Kim Jong-un quiere sobrevivir y mantenerse en el poder. Ha llegado a él en un régimen en el que las luchas de poder hacen que Juego de Tronos parezca un apacible picnic; es altamente improbable que inicie un ataque que sabe con certeza que significaría su aniquilación.

Por su parte, el Pentágono sabe que una guerra con Corea del Norte se parecería muy poquito a las aventuras bélicas contra ejércitos de chicha y nabo a las que Estados Unidos se ha acostumbrado últimamente. Pyiongyang no necesita que todos sus misiles den en el blanco, ni siquiera la mayoría: basta con uno en Seúl, donde vive aproximadamente la mitad de la población de Corea del Sur, para que todos tengamos razones para maldecir a los ‘halcones’ de Washington.

Eso, naturalmente, sin contar con el millón largo de soldados que China metería por su frontera con Corea del Norte ante cualquier intento americano de invadirla. Sencillamente, la perspectiva de tener tropas norteamericanas en su frontera -como así sería si Estados Unidos invade el norte- da sudores fríos al régimen chino, en plena campaña por afianzarse como hegemón de su ‘patio trasero’, el Mar de China.

Y China puede hacer daño, mucho daño a la economía mundial, empezando por la americana. China prefiere tener a Kim. Bueno, por preferir, es de suponer que preferiría un aliado más equilibrado y presentable, pero es lo que hay: cualquier intento de sustitución supone, por el momento, un riesgo demasiado alto para Beijing. Mejor malo conocido. Por eso le aguanta salidas de tono que el régimen chino deplora, creo que sinceramente.

El pigmeo norcoreano basa toda su seguridad en eso: no en que tenga la más remota posibilidad de salir con bien de un enfrentamiento con el Imperio, sino en que a ninguno de los bandos en disputa les compense buscarle las cosquillas.

UN LLAMADO A CUMPLIR CON EL DEBER SAGRADO DE LUCHAR POR LA LIBERTAD

Se imponen nuevos deberes al coraje nacional. El clarín histórico nos señala hoy a los cubanos unos instantes de fidelidad a los principios superiores del patriotismo nacional. Aquellos que no respondan, aquellos que eludan los dilemas auténticos, perecerán frívola y traidoramente. Pero los que logren intuir los verdaderos peligros, los que posean la clave de los destinos actuales, los que se interesen por la fiel continuidad de la vida del pueblo, esos deben salir a campo abierto y presentar batalla.

La ola castro comunista dejó de ser una inundación ideológica y romántica hace muchos años, para revelarse como lo que en realidad es: nuestro enemigo, pues entre tantas cosas que destruye, está la idea nacional, que es el enlace más fértil de que el hombre dispone para honrar a la patria, la familia y la sociedad. Nadie puede negar, que el castrocomunismo, destruye la eficacia económica que nuestra civilización persigue y solicita. Destruye los valores eminentes del hombre. Destruye la moral de los pueblos, destruye la célula fundamental de la sociedad, la familia. Pone fin a todos los valores que resguardan los fundamentos de nuestra civilización occidental y los valores nacionales patrióticos.

Hoy más que nunca es hoy imprescindible sincerarse con la verdad de nuestro tiempo. ¡Llegó la hora de batirse por la libertad! Hay que acabar con los viejos traidores, los jóvenes apáticos y los patrioteros que solo miran a la patria sensual.

Contra el castrocomunismo hay que esgrimir dos eficacias. Y aunque el castrocomunismo no estuviese en el poder, habría que descubrirlas también, porque los grandes pueblos no renuncian fácilmente a los deberes supremos. Esas dos eficacias, para nosotros, son: los valores nacionales y la victoria económica.

Queremos una patria grande de la que cada hijo se sienta orgullosa. Hace muchos años  que Cuba desertó de sí misma y se refugió en las cabañas extranjeras. La Orden del día, es  ¡Expulsión a los traidores! ¡Basta ya de mendigar diálogos y suplicar sentarse a la mesa con los opresores! Es necesario, imprescindible, abrir paso al fervor nacionalista y servir sus exigencias.

CUBA ESTÁ JUGANDO CON FUEGO

En la foto: General Ulises Rosales del Toro

Por, Jorge Riopedre

Yo soñé una vez que Cuba había desaparecido del mapa. Nunca me había atrevido a comentar en público esa pesadilla, pero como procuro razonar desde el precedente me temo que Raúl Castro comparte la inclinación suicida de su hermano Fidel, una tendencia cubana muy pronunciada citada por Guillermo Cabrera Infante en su libro Mea Cuba.

Es lamentable que alguien se suicide, pero es inaceptable que suicide con él a todo un pueblo. Ya el mundo conoce la carta de Fidel Castro a Nikita Krushchev incitándole a lanzar un ataque nuclear preventivo contra Estados Unidos en el momento más crítico de la crisis de los misiles en Cuba en 1962. No es necesario volver sobre el fondo apocalíptico de este personaje, indiferente a un holocausto nuclear. Raúl tal vez no desea arrastrar a su familia a la debacle, quizá quisiera ser la versión soviética de Gorbachev, pero es un prisionero de su hermano y de su propia historia criminal.

De ser cierto que Ulises Rosales del Toro, vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, expresó el pleno apoyo de La Habana a las pruebas de Corea del Norte con misiles balísticos intercontinentales, la cúpula octogenaria del régimen castrista está comprometiendo de nuevo, a espaldas del pueblo cubano, las consecuencias para Cuba de un conflicto internacional, nuclear o no, con Estados Unidos. Por ese camino, en una encrucijada histórica como la que vive el mundo, la pesadilla se puede hacer realidad.

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