¡EDEL MONTIEL!

Foto de Edel Montiel en los primeros díaz de la caida de Batista

por Esteban Fernández

 Muy difícil, una de las preguntas de los 64 pesos cubanos es: ¿De los líderes de las guerrillas en el Escambray cual era más guapo Vicente Méndez o Edel Montiel? Ya les he hablado invariablemente de Vicente, de Edel comenzaré por decirles que fue- posiblemente- el único hombre por el cual Fidel Castro ofreció una recompensa por su captura.

Para discrepar con a Carlos Zárraga -quien quería entrañablemente a Vicente- cuando él nos dividía en las dos guerrillas que desembarcarían en Cuba ponía una a las órdenes de Vicente y la otra a Edel. Yo levantaba mi mano y Carlos entre molesto o burlón me decía: “Sí, ya sé que tú te quieres ir con Edel”.

Y no era porque considerara a Edel mejor sino porque Vicente siempre sostenía categóricamente (y lo cumplió) que “él se fajaría contra las tropas castristas inmediatamente de poner un pie en Cuba, directo y de frente”. Como un toro miura.

Edel era mucho más precavido y discreto y me prometía: “Vamos a pelear pero te prometo que vamos a salir vivos de esta contienda”. Esa opción me era más agradable que chocar de frente 20 hombres contra MILES DE MILICIANOS.

Pero no crean que todo fue color de rosa con Edel: Al yo llegar a las lomas puertorriqueñas como a las 10 de la noche -por órdenes del segundo del JURE, el señor Rogelio Cisneros- me topé con un montón de guajiros alrededor de una hoguera.

Ya eran como las dos de la madrugada, yo estaba muy cansado y completamente soñoliento, y ellos seguían hablando de “hazañas, de muertos y de heridos” Yo no tenía ni idea de quienes eran ellos y me parecieron un grupo de cubanos hablando basura.

El que más hablaba, vociferaba y gesticulaba era un guajiro que era la viva estampa de Pancho Villa. En el colmo de las faltas de respeto le dije: “¡Oye, mi socio, déjame dormir y no metas más paquetes, yo creo que tú nunca has matado a nadie!” Pa’ qué fue aquello.

Se hizo un silencio sepulcral, Edel le dijo a Vicente: “Guajiro, por favor, consigue un lápiz y un cacho de papel, yo creo que este es un nuevo Conrado Benitez”. Me dijo: “Oye, ¿cómo tú te llamas? escribe ahí: Yo Esteban, estoy aburrido de la vida y en este mismo instante me doy un balazo en la cabeza, pon eso y firma esa nota”.

Vicente intervino -haciendo un gesto que no pude saber si se estaba burlando o no le gustaba el tono que había tomado la cosa- y me dijo: “Muchacho tú estás loco, no firmes nada, caballero ya es tarde, vamos a dormir, cada uno agarre una hamaca”. Nunca supe si fue una broma de Edel o Vicente me salvó la vida.

De ahí, poco a poco, fui ganándome la amistad de ambos, nos suplíamos las deficiencias, ellos me ayudaron mucho a entender las “cosas del campo” y yo les escribía sus cartas. Créanme que hasta palabras diferentes tenemos, por ejemplo lo que para mí era una soga para ellos era una cabuya.

No sé si a ustedes les ha pasado esto, pero actualmente considero que estar bajo las órdenes de DOS BRAVOS LEONES me imprimía tranquilidad, seguridad y hasta valentía. Con ellos “apendejarse” casi era una sentencia de muerte.

Para ponerles un ejemplo entre miles, después que la motonave Venus fue interceptada en el medio de mar por la Marina dominicana nos llevaron detenidos a la Base Naval Las Calderas, en Bani cuna del generalísimo Máximo Gómez.

Cuando nos llevaron allí -no les voy a engañar- YO ESTABA AMEDRENTADO. Nos soltaron en medio de una explanada, que estaba llena de militares cumpliendo condenas por diferentes razones.

En el medio de aquello había un tubo vertical echando agua. Era una especie de ducha. Edel me preguntó: “¿Estás asustado?” y le dije: “No, no creo”. Se rió y me dijo” “Tú verás que ahora esta banda de delincuentes se van a impresionar con nosotros”.

Al unísono él y Vicente se quitaron toda la ropa, me pidieron que yo hiciera lo mismo. Los tres comenzamos a reírnos y a bañarnos encueros delante de los presidiarios dominicanos que estaban pasmados de la sorpresa. Edel me gritaba: “Oye, restriégate los huevos, para que esta gente se dé cuenta de que eso es los que nos sobra a nosotros” No sé si nos respetaron pero por lo menos pensaron: “Oye, vale, estos tigres cubanos están locos”.

Muchos años después a Edel le dieron varios “strokes’, andaba por Miami en una silla de ruedas, casi no reconocía a nadie, pero un íntimo amigo mío llamado Carlos Hurtado cuando se lo encontró en la entrada de las oficinas de Alpha 66, le dio 20 dólares y le dijo: “Oye, aquí te manda Esteban desde Los Ángeles ¿Te acuerdas de él?” Y él se sonrió y le respondió: “Sí, me acuerdo de “Serapio”-ese era yo en esa etapa- dile que le envío un abrazo”.

Los que lo veían pensaban que era un indigente cuando en realidad fue uno de los mayores héroes que ha dado nuestra causa.

CANTACLARO

“De ‘naide’ sigo el ejemplo, ‘naide” a dirigirme viene, yo digo lo que conviene, y el que en tal ‘gueya’ se planta, debe cantar, cuando canta, con toda la voz que tiene”

José Hernández en “Martín Fierro”

Por Aldo Rosado-Tuero

Amigos, lectores y colegas me llaman o me envían e-mails preguntando ¿Por qué no estoy escribiendo sobre Cuba y no le he dedicado últimamente un Cantaclaro a algún asunto de los que ellos llaman “la problemática cubana”?

La respuesta es sencilla y comprensible: No escribo sobre la “problemática cubana” porque no quiero engañar a los lectores y mucho menos a mí mismo.

No veo nada nuevo en el panorama cubano y lo que pienso lo he reiterado muchas veces. Desde que se ha incrementado la turi-disidencia, según mi muy humilde punto de vista, las posibilidades de una insurreción popular (la única solución en la que creo para que de verdad se logre la libertad y la democracia en Cuba) se han disminuido.

Desde que los Estados Unidos implantaron la modalidad de pagar por luchar, nuestras esperanzas han ido muriendo, ya que nadie que cobre está dispuesto a perder la vida, pues precisamente se cobra para vivir…y ¡para vivir mejor! Los grandes cambios sociales, las grandes hazañas, los hacen posibles los que están dispuestos a morir en el empeño, y hoy–¡cuanto desearía estar equivocado!– no creo que haya muchos dispuestos a llegar a estos extremos.

Y como yo, por razones obvias de edad, salud y mucho de desencanto, no puedo ya predicar con el ejemplo, no es moral pues que invite a otros hacer, lo que no puedo hacer yo.

Por lo tanto a los que me piden que Cante claro, les dedico estas saetas,  que me han surgido al vuelo del teclado de la computadora:

Saeta de mi cantar-para ese pueblo cubano-al que veo con desgano-y sin ganas de pelear.

Hoy no le puedo cantar- a un pueblo apático y huero- que no lucha por su fuero- y se ha dejado capar.

Yo le volveré a cantar-cuando deje la apatía- y regrese en rebeldía- a pelear y a luchar.

Cuando se atreva a imitar- al pueblo de mis abuelos-que cumpliendo sus anhelos-por siempre supo pelear.

No al que vive de rodillas-sin gestos de rebeldía- mendigando día tras día-soñando con pacotillas.

No al que busca un acomodo-con los verdugos de antaño- y trata que con los años,-nos  olvidemos de  todo.

Hoy no les puedo cantar-pues la historia los reprueba.- Y ante tamaña estulticia- debe primar la justicia:- no el borrón y cuenta nueva.

DILEMA VENEZOLANO

En la foto: ¿Opositor? Ramos Allup y el dictador Maduro

Por,  Alberto Buela

Una situación dilemática se produce cuando las alternativas ante la situación conducen a la misma conclusión o son igualmente buenas y males.

Jorge Joaquín Martínez a quien no conozco, y además los Martínez son muchos, volcó en una carta de lectores una breve pero brillante meditación sobre Venezuela. Primero, afirmando como Noam Chomsky que su régimen es un desastre, pero que no se les vaya a ocurrir a las fuerzas armadas dar un golpe de Estado porque en ese caso serán demonizadas por el mundo masmediático internacional y terminarán siendo los auténticos derrotados.

Entonces nos preguntamos, qué cabe esperar. Qué Maduro se transforme súbitamente en un estratega como Bismark o como De Gaulle? O qué Venezuela se desangre y se hunda en el pozo negro de la nada?

Todo indica que es más probable lo segundo que lo primero.

El régimen soviético tardó setenta años en disolverse y lo hizo a través de una implosión interna producto de sus propias contradicciones. Su costo fue de 40 millones de muertos.

La historia reciente nos enseña que el marxismo, el comunismo, el castrismo, incluso el socialismo, no dejan nunca el poder sin costos altísimos en vidas. Hay que recordar el récord del Pol Pot en Camboya que asesinó en noventa días 2,5 millones. Venezuela lleva solo ciento treinta. Cabe esperar muchos más muertos.

Macri, ingenuamente, piensa que Maduro no puede dormir por los muertos que caen en su conciencia, sin darse cuenta que el marxismo, el comunismo, el castrismo e incluso el socialismo son, antes que nada, anticristianos y por lo tanto, los hombres no son personas sino solo individuos, engranajes de la revolución, de los que no se sienten responsables.

Los valores que mueven a los mass media internacionales son dos: en economía el libre mercado y en cultura, la izquierda progresista. Y el régimen de Maduro cumple con ambos a raja tabla. Le vende su petróleo a los Estados Unidos y, de la mano de los cubanos, proclama el socialismo del siglo XXI.

Muchachos, los venezolanos están muy jodidos.

OTRAS VOCES. ASÍ NOS VEN EN EUROPA: DIXIE

La guerra de las izquierdas mundiales contra la raza blanca (desde la ONU hasta Black Lives Matter, pasando por el Vaticano y la Comisión Europea) parece que por fin encuentra resistencias.

Por SERTORIO-El Manifiesto-España

Los sucesos de Charlottesville muestran hasta qué punto la corrección política es una dictadura totalitaria y, sobre todo, hipócrita. La violencia supuestamente provocada por los supremacistas blancos jamás se hubiera desencadenado de no mediar una cascada de provocaciones previas que lleva envenenando la vida de los Estados Unidos desde que esa nulidad llamada Barack Obama infectó, con su peculiar memoria histórica, la convivencia o, al menos, la coexistencia entre blancos y negros en ese fracasadísimo melting pot que pretenden ser los EE. UU.

La izquierda norteamericana es, como la europea, racista, genocida y discriminadora… del hombre blanco. Todo lo que tenga un tinte “caucásico” (¿armenio?, ¿georgiano?, ¿azerí?, ¿osetio?) es, por esencia, malo y debe ser destruido. No otro es el razonamiento de estos nuevos bárbaros que llevan más de cincuenta años creando un complejo de culpa en la población europea —sobre todo en la supuesta élite universitaria— y, a la vez, favoreciendo el odio de las oprimidísimas minorías contra los caucásicos, razón de todas las desgracias que les afligen (aunque sea el dinero de los malvados wasps, como señala el gran Tom Wolfe, el que paga las innumerables mamandurrias y subvenciones de los oprimidos). Para los políticos y los intelectuales, las minorías de color o de sexo son negocio, pero los blancos no. Alguien que pertenezca a una minoría sabe que va a tener muchas más facilidades para ingresar en la universidad, ser elegido cargo público, recibir atención médica y poder denunciar por racismo a cualquier persona de piel clara con la que se enfade. Y todo ello pagado con los impuestos de una clase media blanca, a la que se está arruinando con la tributación creciente y la deslocalización industrial.

Tras cincuenta años de demagogia, todavía los apesebrados del antirracismo hablan de la violencia policial contra los negros (no la hay contra los asiáticos, ¿por qué será?, ¿quizá porque no se quejan, trabajan y estudian de verdad, sin cuotas? De hecho, en los motines raciales de los negros, los coreanos y nisei lo pasan peor que los blancos). Las vidas negras importan; desde luego, parece que más que las de decenas de ciudadanos y policías blancos y negros asesinados por delincuentes afroamericanos.

En 2016, la periodista y socióloga Heather Mac Donald publicó su estudio The War on Cops, con estadísticas tomadas de la administración americana y, en especial, del FBI. La investigadora quería saber hasta qué punto los datos que maneja la organización racista de extrema izquierda Black Lives Matter obedecen a una visión ajustada de los hechos. El lector juzgará: el 40% de los asesinos de policías son negros y un policía tiene 18,5 más probabilidades de ser asesinado por un negro que el afroamericano de serlo por un agente del orden. De la presunta violencia policial, el 50% de las víctimas son blancas, mientras que el 26 % son negras (que son el 13% de la población). Eso sí, los negros suman el 62% de los robos y el 57% de los asesinatos de los EE. UU. Dato aún más curioso: los policías negros e hispanos tienen el gatillo mucho más fácil que los blancos, que sufren de un pánico cerval a la hora disparar contra los negros por las consecuencias jurídicas que les puede suponer. La violencia policial contra los blancos está mucho más extendida que contra los negros, pero eso —aunque les ha costado la vida a mujeres y niños— a nadie le importa: White Lives… Matter?

Continuamente se nos atiborra la pantalla de crímenes racistas cometidos por blancos. Los telediarios hablan y no paran durante semanas de algún malvado criminal caucasoide. ¿Se acuerda alguien, sin embargo, del Horror de Knoxville (2007) o de la Masacre de Wichita (2000)? Fueron crímenes de odio racial (es decir: racistas) cometidos por negros contra indefensos hombres y mujeres blancos. Violaciones, torturas de todo tipo y ejecuciones en grupo de las que la opinión pública no sabe nada. Esas noticias nunca se publican, no vayan a crear racismo.

El caso de Charlottesville abunda aún más en esa venenosa manipulación que los seguidores de Obama —más los políticos oportunistas (republicanos y demócratas) que buscan el voto negro— llevan realizando en los últimos decenios. El origen de la protesta en Charlottesville fue el derribo de una estatua del general Robert E. Lee (foto de la izquierda) en una plaza antaño dedicada en su honor. El general Lee, según los talibanes de la corrección política, representa un período oscuro de la historia de los EE. UU. en el que había esclavitud y discriminación racial. Si aplicamos consecuentemente ese criterio, habría que destruir todas las estatuas dedicadas a Washington y Jefferson, plantadores y esclavistas virginianos que no hicieron nada por acabar con la esclavitud ni con la discriminación. Peor: el pervertido heterosexual Jefferson tuvo la ocurrencia de acostarse con sus esclavas. Tendrían también que cambiar el nombre de la capital federal y hasta el del distrito de Columbia (Colón era un esclavista de los duros) y el de uno de los estados de la costa oeste. Más aún, presidentes como Polk o Van Buren o Pierce o cualquiera anterior a Lincoln (no digamos ya los copperhead) deberían ser proscritos de la memoria porque durante sus administraciones la esclavitud siguió como si tal cosa. Los posteriores a Lincoln tampoco se libran: hasta Lyndon Johnson hubo discriminación racial; Grant, Teddy Roosevelt, Wilson o el mismísimo Franklin D. Roosevelt deberían ser excluidos de todo tipo de homenaje.

Lo más divertido del caso de Charlottesville es que el general Lee no era esclavista, pues pensaba que ese régimen de producción debería ser abolido después de la guerra. Los soldados del Sur no lucharon por mantener la esclavitud, sino por librar a sus estados del dominio de la administración federal y por conservar su capacidad soberana. La cabaña del Tío Tom fue una maniobra muy astuta de la propaganda yanqui que aún hoy da dividendos: para impedir una ayuda decisiva de Gran Bretaña a los confederados (su principal fuente de algodón), la imagen de los sureños como unos brutales amos de esclavos hizo mella en la opinión pública británica y forzó al Gobierno de Su Majestad a mantenerse neutral. A Lincoln no le importaban los negros más que a Jefferson Davies; lo que él quería era llevar a cabo el gran designio de Hamilton: hacer de los Estados Unidos una gran potencia industrial que abarcara todo un continente. La Confederación fue otra víctima del expansionismo yanqui. La derrota supuso la sumisión colonial de los estados sureños a la economía del norte.

Para los blancos del Sur, Lee, Stonewall Jackson o J.E.B. Stuart son héroes nacionales que defendieron sus libertades (fueros, diríamos en España) frente a un enemigo despiadado. Johnny Reb no era un plantador que vivía en las palaciegas haciendas georgianas de Lo que el viento se llevó, esa cursilada antihistórica. Los combatientes del Sur eran granjeros pobres de Kentucky, de Tennessee, de Alabama; ganaderos de Texas y de Arkansas; pequeños burgueses de Richmond o Charleston. Buena parte de ellos tenían origen escoto-irlandés (de ahí la riqueza de su folklore, cuna del country actual) y no les faltaban sus gotas de sangre india, en especial cherokee, a esos presuntos racistas. Otra nota para el lector: la mayor parte de las naciones indígenas se pusieron del lado de la Confederación, que era el más débil. Sin embargo, un sujeto como el nordista Sherman, el mayor vándalo del siglo XIX, es para los nativos de Dixie un criminal de guerra. Pero el paso de los años había cicatrizado las heridas. A mediados del siglo XX, Norte y Sur estaban más o menos reconciliados y los héroes de la Confederación se consideraban también héroes de la Unión. Desde los años veinte hasta los setenta, muchísimas plazas, cuarteles, bases, calles y hasta modelos de tanques llevaban los nombres de los grandes héroes confederados. Tuvo que venir el revisionismo de izquierdas a encender un fuego que llevaba apagado un siglo.

Desde que Obama asoló los Estados Unidos con su rencorosa, racista y vil memoria histórica, los símbolos sureños han sido víctimas de una permanente vandalización por parte de las autoridades del partido demócrata, que parecen empeñadas en borrar de la memoria de los americanos que su país fue construido, independizado y formado por hombres blancos, anglosajones, protestantes, puritanos y heterosexuales. Cierto es que también hubo holandeses, alemanes y suecos, pero me temo que eso no cambia mucho la perspectiva general. Las contribuciones de las minorías, salvo los indios, fueron minúsculas y los intentos por hacerlas valer las vuelven patéticas (eso sí, no se habla de los regimientos 9 y 10 de caballería compuestos por negros, los Buffalo Soldiers, que contribuyeron tanto como el Séptimo de Custer a exterminar a los indios).

Maldecir y despreciar al hombre blanco fue un deporte sin riesgo social hasta hace muy poco. Todavía hoy, uno puede reírse abiertamente en Princeton, Yale o Stanford de los rednecks, hillybillies y white trash, mientras que semejantes calificativos sobre minorías de color convertirían al que los pronunciase en un apestado en los selectos claustros de la Ivy League. Pero la guerra de las izquierdas mundiales contra la raza blanca (desde la ONU hasta Black Lives Matter, pasando por el Vaticano y la Comisión Europea) parece que por fin encuentra resistencias. Al ser tratados como indeseables en su propia tierra, los caucasians están empezando a actuar como otra minoría. Puede que hasta surja una conciencia nacional blanca fundamentada en el recuerdo de la Confederación. Y mucho ha tenido que ver esto con la imprevista victoria del decepcionante Trump.

La tensión de decenios entre la élite liberal y la gente blanca tenía que estallar, y lo ha hecho en Charlotte, donde las autoridades han añadido gasolina a las llamas al prohibir arbitrariamente lo que era una simple manifestación pacífica, mucho más civilizada que las de los Black Panthers o los Nation of Islam, supremacistas negros de izquierdas y musulmanes, beneméritos del Sistema; ellos sí que pueden desencadenar una comprensible violencia urbana: son víctimas del hombre blanco. En Charlottesville, los antifascistas, los perros de presa del Sistema, sus guerrilleros de Cristo Rey, han sido los que han provocado la violencia con sus contramanifestaciones y no han parado hasta conseguir su muerto. ¡Enhorabuena: ya lo tienen! América, gracias a los antirracistas, está abocada a una guerra de razas.

Trump, mientras tanto, sigue cerdeando. No le servirá de nada.

MI DESPEDIDA A UN AMIGO QUE SE ACABA DE MARCHAR

  

¡Tremenda y desagradable sorpresa! al enterarme que el día 14 falleció el canta autor Sergio Fiallo. Un gran amigo, un patriota de cuerpo entero sin alardes y un excelente ser humano. ¡Que el Señor lo haya acogido en su Santa seno! Querido Camarada, ya moras en los luceros en compañía de tantos buenos luchadores que nos han precedido. ¡Que la Luz de Yara ilumine tus pasos en el más allá. RIP.

¿HASTA CUANDO VAMOS A SEGUIR GUARDANDO SILENCIO, MIENTRAS NOS DESTRUYEN EL PAÍS Y NUESTRAS TRADICIONES E HISTORIA?

Arriba: General Robert E. Lee

Por Aldo Rosado-Tuero

¿Por qué tenemos que aceptar que la izquierda destructora haga cenizas nuestro país, cambie la historia a su antojo y nos imponga maneras de pensar y actuar?  ¿Cómo podemos aceptar en silencio que se quiten estatuas que representan la historia verdadera de esta nación, solamente porque lo exija la progresía traidora al servicio del Nuevo Orden Mundial?

Esto es un ataque global para destruir la memoria histórica de las naciones, fabricando una historia hecha a la medida por los mundialistas. En Estados Unidos, se eliminan estatuas del General Robert E. Lee, Jefe Militar de los Confederados, quién no era esclavista y asumió su rol histórico simplemente “porque no podía tomar las armas contra el estado de Virginia”, lugar donde él naciera. En España se elimina la de Gonzalo Queipo de Llano, general republicano que se unió al alzamiento nacional para salvar a España de la destrucción marxista. No hay que ser muy inteligente para comprender que se trata de una ofensiva mundial.

Sin embargo, mientras se eliminan estatuas de norteamericanos prestigiosos, se erigen estatuas de extranjeros perniciosos, sin que nadie levante su voz de protesta. Contrasta vergonzosamente que en Virginia se quite una estatua de Robert E. Lee, mientras en Seattle se haya levantado una gigantesca estatua al genocida Vladimir Ilich Lenin. (Ver foto de arriba)

¿Qué nos está pasando? ¿Nos han adormilado las conciencias hasta el grado de que vamos a soportar en silencio como aborregado rebaño sin levantar la voz por el temor de que nos acusen de nazis?  No hay que se supremacista blanco para rebelarse contra la ignominia marxista mundialista.

Por cierto, que en la noche del lunes sentí vergüenza ajena viendo el programa “El Espejo”, en que el moderador Juan Manuel Cao y el invitado Alex S. González hicieron un pobre y terrible papel ante las inventivas y la verborrea de la profesora marxista de la FIU Estephanie Londoño (foto de la izquierda) que se cansó de desbarrar mentiras y cretinadas, sin que se le respondiera como es debido. Bastaba con leerle las declaraciones del Presidente Trump en que condenaba la violencia del KKK, supremacistas blancos y cuantos hubieran roto la ley, y anunciaba que serían castigados todos los que hubieran delinquido, para callarla.

A ninguno de los dos–Cao o González–se les ocurrió preguntarle a la profesora  ¿Qué demonios tenía el general Lee que ver con el holocausto  tantas veces mencionado por la señora? Evidentemente desconocían lo elemental del tema tratado. En ningún momento mencionaron que los esclavistas de aquella época eran los del Partido Demócrata y desaprovecharon la oportunidad de hablar de los disturbios de Ferguson y otros, impulsados por “Black Lives Matters”, en los que el entonces presidente Obama respaldó miserablemente a los destructores terroristas que vulneraron la ley.

Hay que llenarse de coraje y salir a exigir que si se castiga y combate a los supremacistas blancos–si rompen la ley–también hay que hacerlo con los revoltosos negros, extranjeros ilegales y blancos traidores al serviciio de los mundialistas. Si los izuierdosos traidores al país y a la civlización cristiana y occidental tienen derecho a manifestarse, también hay que concedérselos a los supremacistas blancos, mientras no rompan la ley…Y por cierto ¿No ha notado Ud. que los “supremacistas blancos” no rompen vidrieras, no asaltan tiendas ni licorerías para robar mercancía mientras protestan?

TRUMP ¿ON THE OBAMA TRAIL?

Por, Andrés Pascual

¿Dónde acaba la verdad y comienza la ficción en el caso NORKOREA? No tengo dudas, esta confrontación TRUMP-GORDITO UN-CHINA es un sainete, aunque el títere de Pekín tire un cohete a cualquier lugar (dicen que la dirección de los “lanzamientos” es insegura y absolutamente no confiable). Nadie sabe por qué le ha gustado tanto Guam, que, según ha dicho y promociona la media sorista, sería “a los alrededores…”.

Se ha comentado que hasta una línea tibia existe entre Trump y Norkorea, que rompe los moldes de la falta de respeto, porque se pretende imponer la idea de que es fortuita la creación de un estado de tensión que, en el fondo y a todas luces, es un “falso comportamiento”, porque de Obama y de Clinton se conocía todo, actuaban públicamente y hicieron a Corea del Norte un estado con posibilidades de potencia nuclear desde los ancestros comunistas pre-2000 hasta Un; pero, tanta basura de Trump sin ninguna diferencia contractual, un poco que empieza a abochornar a sus seguidores, si pensaran como patriotas de orden legítimo e intransigente.

Por lo visto el postulado MAKE AMERICA GREAT AGAIN se ha desteñido, el mogul conversa con el Procurador a cargo de Guam sobre desarrollo del turismo; mientras, FOX alarma a medio mundo sobre la posibilidad del DOOMSDAY…

Si “el fin del mundo ocurriera un día”, como dicen “las Escrituras” y profetizó NOSTRADAMUS, estoy convencido de que no comenzaría por NORKOREA, no tengo idea de por dónde, pero no será por el Pacífico asiático, donde cuentan demasiados intereses como para “liquidar los negocios” tan chapuceramente.

En 1994, Bubba Clinton hizo las mismas amenazas que Donaldo a la tiranía dictatorial de Corea del Norte, por la izquierda les regaló uranio y en el 2000 se sentó a hablar sobre cómo liquidar a América más efectivamente con el papá de Un, y a crear las bases de una sólida contribución contra George W. abriéndole otro canal de preocupación-entretenimiento allende el Oeste.

¿Por qué no se impuso el estado de temor que se ha encargado de infundir la media soro-comunista hoy en 1994? Porque fue Vil Clinton quien amenazó a Corea del Norte, miembro honorable, de silla, del establishment bipartidista, quien, además, estableció espacios de confrontación antiamericanos muy serios y peligrosos.

Aquel año, Corea del Norte estaba “más controladita” por China, el llamado Monstruo Amarillo ejecutaba al revés como propietario de las decisiones de los norcoreanos, porque, muertos de hambre aun hoy a pesar de, por promoción, buscaban mercado americano para sus productos venenosos sin garantía, además de 4 ó 5 patentes para fabricar con algún derecho “made in China”.

Tome en cuenta que Corea del Sur es más rica y provechosa que China, no por gusto los chinos “se buscan” más de 250 millones diarios con este “Tigre del Pacífico”, incluso, para aclarar y proponer fiabilidad del desarrollo limitado y relativo de su economía, incorporaron a su “gross” los números absolutamente claros y fiables de Hong Kong.

Mida la realidad de la actitud de esta Administración ante el “affaire” Corea, a partir de la siguiente “amenaza”, que trata de aplacar la preocupación que nunca debieron infundar y repiten hasta los barrenderos de la Casa Blanca: “…no hay peligro inminente, estamos abiertos a conversaciones con el líder norcoreano…” si quiere repetir, haga otra vez la cola please.

Por último, Corea del Norte es un desvío de la atención de algo de mayor peso, no lo dudo, pero ¿Cuál? ¿Dónde? Se me antoja Japón, en base a “la política tan humana del NOM” para combatir la pobreza y aplacar el hambre en el mundo, por una parte, alimentan la natalidad en África, recurrentemente confrontativa con otra que obliga como resultado de lo anterior, cuyo objetivo es reducir la población mundial en países no tan miserables ni pobres a base de plagas por contagios de laboratorios y guerras regionales, pues se habla de que a los nipones, utilizando el peligro “Corea del Sur estado nuclear” como justificación, le permitirán, rescindiendo las prohibiciones de post-guerra contra un país de corte imperial filosóficamente, que se rearme…

Sin que me quepan dudas, si lo cumplen, sería el mayor reto a la paz mundial desde una zona que han tratado de presentar como caliente y controversial sin resultados que lo ameriten; pero, si Japón entra a la carrera armamentista nuclear, Corea del Norte no volverá a escuchar amenazas amistosas y sin fundamentación activa de “líderes americanos”.

Vamos a esperar, a ver cómo podrían resolver sobre el terreno este “novísimo problema” desde Corea del Norte, desde esa China de pies de barro que se arriesgan a llamar monstruo muchos “candeleros”, juglares impropios del NOM que pululan por ahí.

Tome en cuenta el extraño y peligroso giro de los acontecimientos en el mundo por exigencias del NOM bipartidista americano: a pesar del PLAN MARSHALL; de terminar como el único país verdaderamente destruido económicamente por los “aliados” durante la 2da Guerra; de haberlo dividido para debilitarlo durante un tiempo prudencial con intenciones tan oscuras que nadie ajeno a los grupos de poder puede explicar, desintegran la URSS, liquidan el PACTO DE VARSOVIA, derriban el muro insolente y criminal y emerge una Alemania irreconocible, sin unidad compatriota-ciudadana, en que la parte ayer sojuzgada, ex-esclava del comunismo tradicional docente tanto como del capitalista imperial de izquierda hoy, añora y pide el regreso al orden “paternalista” impuesto por los bolcheviques.

Es esa Alemania la bandera de lo que queda de Europa; voz del continente contra América sobre todo y contra los valores positivos de Occidente; cabeza de la Unión Europea; promotora que predica con su acción por el desnivel demográfico continental a base de negros y musulmanes de todos lados. La Alemania que pueda dirigir una mujer de ideas comunistas, parte del anillo del poder Bilderberg dentro del NOM.

A una Alemania irreconocible, sin espíritu heroico, sin personalidad histórica, que le han asignado el papel de destruir Europa a beneficio del peor grupo jamás integrado en la historia universal, el NOM, mismo que, no lo dude, trata y casi logra, con ayuda de legionarios infames de la media comunista americana, que usted crea la fábula de un coreanito gordo, sicológicamente inestable, que tiene a América, es decir, al mundo, de rodillas, visto el caso objetivamente, demasiado hueso para venderlo como primera, por lo menos a mí no.

LAS TÍMIDAS REFORMAS SOCIALISTAS DE TRUMP

Por, Dr . Santiago Cárdenas

 Nuestro presidente luego de doscientos días aproximadamente,  no ha hecho ni una sola propuesta  de índole auténticamente liberal — capitalista.

Cambiando de la economía a lo cotidiano: en la calle se dice jocosamente (en relación a Cuba ) que  el ” cuartito está igualito “, según la epónima canción de  Panchito Riset.  Pero, más académicamente  y  de vuelta  a los EEUU.  en el  terreno de la filosofía política  y  su praxis,  es evidente que  el presidente no ha propuesto, y menos ejecutado, ni un solo proyecto auténticamente liberal económico que lo defina como capitalista. Todo lo contrario.

En su discurso de toma de posesión—ignorado  que fue por la gran prensa impía globalizada—Trump  se refirió a  aspiraciones comunales. En sus propias palabras: “to make  child care accesible and affordable; to help ensure new parents had paid family leave; to invest in women’s health and to promote clear air and clear water.

Meses después en el discurso ante el Congreso  propuso la creación  de VOICE una oficina para el  cuidado estatal de víctimas  de la violencia en la frontera.  Pero la Palma de Oro,  el Oscar de las definiciones la alcanzó  haciendo maniobras descomunales y cabriolas políticas de todo tipo para  refundar un nuevo proyecto sanitario con la impronta de ese  socialismo light que es la  herencia  del Obamacare.  Nuestro predidente apuntaba a “repeler”, pero tiraba a ” modificar”. El disparo le falló.

El modelo  sanitario es  el meollo de la justicia social desde Lenin a  Castro, pasando por  Samuel Alinsky y  su izquierda emocional analfabeta. Y es que la salud pública  siempre decide el rumbo  que tomará  cualquier  país  en sus lineamentos socio económicos fundamentales.

En el  liberalismo económico, en el capitalismo,  la salud  se llama consulta privada, responsabilidad individual y relación médico-paciente,  desde Hipócrates  y  su legado: la exitosa medicina de la civilización occidental. Trump y su  Secretario de Sanidad  han ignorado,  o no conocen, lo que significa un médico de familia, que es  definitiva el corazón del problema.

En fin, el nacional socialismo demócratico de  Trump no ha  trascendido de unas pocas propuestas  comunitarias, de dirección colectiva, muy tímidas y de poco peso  específico en medio de la  guerra cultural  en la que estamos  envueltos.

Cada día me pregunto el porqué de tantos ataques  impíos y sostenidos en la prensa  de la progresía  liberal-socialista  en contra de Trump. Sospecho que no se trata  de un asunto ideológico sino  de emociones y antipatías muy primitivas y esnobistas. Vaya: que  ” el tipo”, como le dicen, les cae pesa’o. Haga lo que haga.

LA IMPORTANCIA DE ESCRIBIR

En la foto: Jorge Mañach Robato

por Esteban Fernández.

Me di cuenta de lo importante que es escribir cuando en 1967 estábamos batiendo el cobre contra los izquierdistas y fidelistas locales y CASI NADIE SE ENTERABA DE LOS HECHOS aparte de los protagonistas. Pensé: “¡Contra, nadie está contando lo que está pasando aquí!” y me decidí a contarlos yo en el glorioso semanario 20 de Mayo.

Y todavía a estas alturas me sorprendo que muchos cubanos se enteren de acontecimientos pasados de nuestra patria y de nuestra causa gracias a mis narraciones.

Pero a veces me molesta que se equipara o le dan más importancia a quien narra los hechos que al que los produce. Si usted va a “GOOGLE” mi nombre aparece absurdamente más que el de uno de los hombres más bravos que ha dado la causa cubana: Vicente Méndez.

Eso no es justo, pero al mismo tiempo muchos compatriotas solamente se enteran de la corta y gloriosa existencia de Vicente, y de sus actos heroicos, gracias a mi insistencia en hacerlos patente públicamente.

Es decir que es un dilema: sin el escritor las acciones pasan desapercibidas, pero injustamente la fama del escritor a veces opaca y supera al que produce los insignes acontecimientos.

Yo supiera muy poco de Antonio Maceo y de Juan Gualberto Gómez sino hubiera sido por los libros escritos de ellos por el Dr. Octavio R. Costa y por la Historia de Cuba del genial Ramiro Guerra.

¿Qué supiéramos la mayoría de nosotros de Jesucristo sin sus voceros y discípulos más elocuentes? En realidad, el 99% por ciento de la vida y milagros de esa época yo me enteré gracias a las escrituras sagradas. Sin sus narradores y portavoces Jesucristo hubiera sido cobijado por el manto del olvido.

Muy poco se supiera de los detalles y de las verdades escondidas del ataque al Cuartel Moncada sin lo brillantemente escrito por Tony de la Cova, ni de los sufrimientos de los presos políticos plantados sin lo narrado por Armando Valladares, ni de la lucha en el Escambray sin la información que nos brinda al respecto Enrique Encinosa. ¿Qué hubiera sido del recuerdo de nuestros peloteros sin haber tenido un Ángel Torres enalteciéndolo?

¿No es cierto que junto a sus heroicas acciones nuestro apóstol José Martí entró en nuestros corazones gracias a su pluma privilegiada?

Con todo lo antes dicho reconociendo la importancia de escribir, yo no acabo de aceptar de buena gana que hoy yo sea más conocido “emborronando cuartillas” que cuando estaba entrenándome en Fort Jackson, o correteando en las lomas de Puerto Rico bajo las ordenes del glorioso Edel Montiel, o encaramado en el Barco Venus, dispuesto a ir a jugarme la vida en Cuba. Si me hubiera muerto en esa época sólo unos cuantos amigos cercanos, familiares y güineros hubieran derramado lágrimas.

Como tampoco llego a entender que Carlos Alberto Montaner sea más famoso y laureado que “Yarey” o que Tony Cuesta.

Desde luego, como toda regla tiene su excepción: dicen que Benito Remedios (un hombre que tenía fama de bruto después que su auto se rompió en la Carretera Central y al no poder arrancarlo le entró a tiros) le ganó unas elecciones para senador a uno de los mejores escritores que ha dado Cuba: Jorge Mañach.

ANTE LA DESERCIÓN DEL DEBER DE UNA ENORME MAYORÍA , SE LEVANTA LA MINORÍA INASEQUIBLE AL DESALIENTO

Conforme pase el tiempo  los días serán más difíciles, pero es igual. En nuestros puestos permaneceremos firmes hasta el último momento, orgullosos de sabernos cumplidores de una misión sublime y total, y persuadidos de que en el supremo instante podremos acudir al combate con la satisfacción del deber cumplido y de cargar sobre nuestros hombros el decoro que falta a tantos hombres de nuestra generación.

Porque es indecente querer narcotizar a un pueblo con el señuelo de las soluciones pacíficas. YA NO HAY SOLUCIONES PACÍFICAS. La guerra está declarada y ha sido el Gobierno tiránico el primero en proclamarse beligerante. No ha triunfado un partido más en el terreno pacífico de la democracia; ha triunfado una falsa revolución, que pretende eternizarse en el poder. Estamos en guerra. El Gobierno no pierde su tiempo en matar moscas; se da prisa por aniquilar todo aquello que pueda constituir una defensa de la nacionalidad cubana y de la permanencia histórica de la Patria.

No somos nosotros quienes hemos elegido la violencia. Es la camarilla gobernante que quiere convertirse en monarquía hereditaria la que la impone. Los asesinatos, los ataques de las turbas amaestradas, las tropelías, no partieron de nosotros.

¡Bienvenida sea esta violencia, esta guerra, en la que no sólo defendemos la existencia de la nación, ganada a precio de las mejores vidas de sus hijos más preclaros, sino la existencia misma de Cuba, asaltada por sus enemigos! ¡A luchar  solos o acompañados. Apretemos nuestras filas,  repasemos nuestros métodos. Mañana, cuando amanezcan más claros días, tocarán a  nuestros combatientes los laureles frescos de la primacía en esta santa cruzada de la violencia redentora, alumbradora de libertad.

OTRAS VOCES: COREA DEL NORTE, LA GUERRA IMPOSIBLE

Estados Unidos es ‘EL GIGANTE’, pero Pyongyang tiene tres puntos fuertes para ganarle el pulso de amenazas a Washington: un ‘primo de zumosol’, armas nucleares y muy poco que perder.

Por, Carlos Esteban 

Mi único consejo a un país geopolíticamente insignificante en el punto de mira de Washington sería: si tienes armamento nuclear, no te deshagas de él por nada del mundo; si no lo tienes, desarróllalos. A Gadafi le dijeron que si era un buen chico y abandonaba sus sueños de potencia nuclear, todo iría bien. Sus últimos pensamientos mientras le sodomizaban con un cuchillo debieron de ser maldecir su ingenuidad.

Corea del Norte es un pigmeo, y Estados Unidos no es meramente un gigante, sino ‘EL GIGANTE’. Pero Pyongyang tiene tres puntos fuertes para ganarle el pulso de amenazas a Washington: un ‘primo de Zumosol’ que ya ha advertido que responderá automáticamente a un ataque americano contra Corea del Norte, armas nucleares y, quizá especialmente, muy poco que perder.

Corea del Norte es un país de pesadilla. Cerrado al mundo exterior, con una economía de miseria sacudida por hambrunas regulares y quizá el régimen más opresivo y represivo del mundo. Estados Unidos, por contra, es una democracia abierta y riquísima, con mucho que perder si las cosas se ponen realmente feas.
Y, naturalmente, pueden ponerse.

Las amenazas de ‘fuego y furia’ de Donald Trump contra Pyongyang están dirigidas, naturalmente, contra Beijing. Corea del Norte es, para bien o para mal, insignificante. No va a iniciar una guerra, por mucho que la propaganda presente a la dinastía Kim como un linaje de locos, y sus vecinos del sur lo saben y actúan en consecuencia.

Kim Jong-un quiere sobrevivir y mantenerse en el poder. Ha llegado a él en un régimen en el que las luchas de poder hacen que Juego de Tronos parezca un apacible picnic; es altamente improbable que inicie un ataque que sabe con certeza que significaría su aniquilación.

Por su parte, el Pentágono sabe que una guerra con Corea del Norte se parecería muy poquito a las aventuras bélicas contra ejércitos de chicha y nabo a las que Estados Unidos se ha acostumbrado últimamente. Pyiongyang no necesita que todos sus misiles den en el blanco, ni siquiera la mayoría: basta con uno en Seúl, donde vive aproximadamente la mitad de la población de Corea del Sur, para que todos tengamos razones para maldecir a los ‘halcones’ de Washington.

Eso, naturalmente, sin contar con el millón largo de soldados que China metería por su frontera con Corea del Norte ante cualquier intento americano de invadirla. Sencillamente, la perspectiva de tener tropas norteamericanas en su frontera -como así sería si Estados Unidos invade el norte- da sudores fríos al régimen chino, en plena campaña por afianzarse como hegemón de su ‘patio trasero’, el Mar de China.

Y China puede hacer daño, mucho daño a la economía mundial, empezando por la americana. China prefiere tener a Kim. Bueno, por preferir, es de suponer que preferiría un aliado más equilibrado y presentable, pero es lo que hay: cualquier intento de sustitución supone, por el momento, un riesgo demasiado alto para Beijing. Mejor malo conocido. Por eso le aguanta salidas de tono que el régimen chino deplora, creo que sinceramente.

El pigmeo norcoreano basa toda su seguridad en eso: no en que tenga la más remota posibilidad de salir con bien de un enfrentamiento con el Imperio, sino en que a ninguno de los bandos en disputa les compense buscarle las cosquillas.

UN LLAMADO A CUMPLIR CON EL DEBER SAGRADO DE LUCHAR POR LA LIBERTAD

Se imponen nuevos deberes al coraje nacional. El clarín histórico nos señala hoy a los cubanos unos instantes de fidelidad a los principios superiores del patriotismo nacional. Aquellos que no respondan, aquellos que eludan los dilemas auténticos, perecerán frívola y traidoramente. Pero los que logren intuir los verdaderos peligros, los que posean la clave de los destinos actuales, los que se interesen por la fiel continuidad de la vida del pueblo, esos deben salir a campo abierto y presentar batalla.

La ola castro comunista dejó de ser una inundación ideológica y romántica hace muchos años, para revelarse como lo que en realidad es: nuestro enemigo, pues entre tantas cosas que destruye, está la idea nacional, que es el enlace más fértil de que el hombre dispone para honrar a la patria, la familia y la sociedad. Nadie puede negar, que el castrocomunismo, destruye la eficacia económica que nuestra civilización persigue y solicita. Destruye los valores eminentes del hombre. Destruye la moral de los pueblos, destruye la célula fundamental de la sociedad, la familia. Pone fin a todos los valores que resguardan los fundamentos de nuestra civilización occidental y los valores nacionales patrióticos.

Hoy más que nunca es hoy imprescindible sincerarse con la verdad de nuestro tiempo. ¡Llegó la hora de batirse por la libertad! Hay que acabar con los viejos traidores, los jóvenes apáticos y los patrioteros que solo miran a la patria sensual.

Contra el castrocomunismo hay que esgrimir dos eficacias. Y aunque el castrocomunismo no estuviese en el poder, habría que descubrirlas también, porque los grandes pueblos no renuncian fácilmente a los deberes supremos. Esas dos eficacias, para nosotros, son: los valores nacionales y la victoria económica.

Queremos una patria grande de la que cada hijo se sienta orgullosa. Hace muchos años  que Cuba desertó de sí misma y se refugió en las cabañas extranjeras. La Orden del día, es  ¡Expulsión a los traidores! ¡Basta ya de mendigar diálogos y suplicar sentarse a la mesa con los opresores! Es necesario, imprescindible, abrir paso al fervor nacionalista y servir sus exigencias.

CUBA ESTÁ JUGANDO CON FUEGO

En la foto: General Ulises Rosales del Toro

Por, Jorge Riopedre

Yo soñé una vez que Cuba había desaparecido del mapa. Nunca me había atrevido a comentar en público esa pesadilla, pero como procuro razonar desde el precedente me temo que Raúl Castro comparte la inclinación suicida de su hermano Fidel, una tendencia cubana muy pronunciada citada por Guillermo Cabrera Infante en su libro Mea Cuba.

Es lamentable que alguien se suicide, pero es inaceptable que suicide con él a todo un pueblo. Ya el mundo conoce la carta de Fidel Castro a Nikita Krushchev incitándole a lanzar un ataque nuclear preventivo contra Estados Unidos en el momento más crítico de la crisis de los misiles en Cuba en 1962. No es necesario volver sobre el fondo apocalíptico de este personaje, indiferente a un holocausto nuclear. Raúl tal vez no desea arrastrar a su familia a la debacle, quizá quisiera ser la versión soviética de Gorbachev, pero es un prisionero de su hermano y de su propia historia criminal.

De ser cierto que Ulises Rosales del Toro, vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, expresó el pleno apoyo de La Habana a las pruebas de Corea del Norte con misiles balísticos intercontinentales, la cúpula octogenaria del régimen castrista está comprometiendo de nuevo, a espaldas del pueblo cubano, las consecuencias para Cuba de un conflicto internacional, nuclear o no, con Estados Unidos. Por ese camino, en una encrucijada histórica como la que vive el mundo, la pesadilla se puede hacer realidad.

SIETE Y MEDIA Y PAGO

Por, Rafael N. Varona

 Esta frase que sirve de título a esta nota, estoy seguro que muchos de mis lectores la reconocerán, principalmente aquellos que como yo, tiramos piedras en los patios del fondo del Colegio Episcopal en nuestro querido Camagüey, en la Quinta del Cerro tumbando marañones, comiéndonos la fruta y tostando su semilla. Sí, esta misma que hoy compramos aquí con el muy sofisticado nombre de “Cashew” y todas aquellas cosas que hacían agradable la vida de muchachos de barrio como nosotros.

Claro, había horas que ya no eran de tirar piedras ni de tumbar marañones, y entonces, Ahhhh entonces entraba el tiempo del juego de azar. El juego, según el tiempo también que correspondiera, tenía sus especificidades.

Si era tiempo de postalitas, pues nada, en vez de dedicarnos a coleccionar álbumes como debía ser, no hombre…eso no le importaba a nadie, la cosa era llegar a tener cajas de zapatos llenas de ellas, y en cualquier portal de la Avenida de los Mártires armábamos nuestro Casino.

Allí la riqueza (es decir las cajas de zapato llenas de postalitas) pasaban de la propiedad de unos a otros por el juego vil. Las propias postalitas servían para hacer de barajas, allí cada cual apostaba y el que más alto número sacaba ganaba.

Pero cuando esa época pasaba, entonces quedaba el juego fijo, “La siete y media”. Esa era nuestra versión de barrio de algo parecido al Póker, donde cada uno iba pidiéndole al Banco que le diera cartas. Según lo que fueras acumulando, lo más cercano posible a 7 y medio punto. Te plantabas o si eras demasiado ambicioso terminabas “explotando” y perdías antes del gran final…cuando alguien muy cerca de el numero maravilloso se viraba y decía ¡Siete y media pago”! Ese era el momento cumbre, cuando nos jugábamos el todo por el todo.

¡Qué tiempos aquellos, y sí, seguro  que muchos de mis lectores recordarán aquellos tiempos en mi ciudad, o en cualquier otra de nuestra Cuba de entonces.

Lo que trajo a mi memoria la frasecita en el día de hoy fue un comentario que oí en la radio, muy acertado por cierto, alrededor de todo este problema de la salud y la ley que hasta ahora la rige, o la que en el futuro (quien sabe la regirá).

El asunto amigos míos es que como bien decía el que hablaba, no sabemos cuan claro está en la cabeza de los Senadores que rigen los destinos de este país el hecho de que no va a resultar fácil el decir así, con las nalgas muy frescas (y perdónenme la expresión pero creo que no hay otra que quepa tan bien) que “Esto se acabó, Colorín Colorado este cuento se ha acabado.”

La cosa es que después que un pueblo se le da algún beneficio, por defectuoso que este sea, no resulta  fácil “Darle patrá” así como así.

El llamado Obamacare, siendo sinceros, y mirándolo sin apasionamientos de ningún tipo, tenemos que llegar a la conclusión que, aunque no resolvió todo lo que era necesario resolver, si dio un primer impulso a algo muy legítimo en un país desarrollado como el que vivimos, y así no queda más remedio que verlo, salvo que queramos vivir en el mundo de “Trucutú”, el Cavernícola de los muñequitos del “El País “, también de aquellos lejanos tiempos de los juegos de azar de nuestra infancia.

Por tanto amigos míos, pienso que “El negro” como algunos le  dan en llamar a nuestro anterior presidente, ha dejado la cosa en una posición parecida a aquel “Siete y media pago” como decíamos en nuestra infancia.

O se llega, y se llega bien al número mágico, o se quedan cortos y ni se nota su participación mala y chapucera. Lo que si no creo que hagan, es explotar de lo bueno porque demasiados intereses y demasiado miedo a perder cosas  que los beneficia de una forma u otra, no los va a dejar.

Pero de todas formas, si quieren mantener su superioridad en el Congreso, no va a quedar más remedio que aceptar el “Siete y media pago”, vestirse de hombrecitos y aceptar que el pueblo norteamericano (que al fin y al cabo es el que los pone allá arriba ) merece una ley de salud delante de la cual todo el mundo se quite el sombrero.

¿Tendrán cabeza estos muchachos de entender esto? Bueno no sé…Yo no soy capaz de garantizar que ellos entre tanto vivir bien, se hayan dado cuenta del momento que viven, pero ojalá que sí, porque es la forma de evitar males mayores en el futuro y que el pueblo norteamericano (que no es muy fácil de dejarse tocar el trasero) más adelante no los quiera usar como para limpiar alguna parte comprometida.

Bueno como siempre digo todo esto son cosas que se me ocurren, y que lo único que pretenden es acercarse lo más posible a la verdad que me viene frente a los ojos. A lo mejor no siempre tengo la razón, pero por lo menos está mirado sin apasionamientos.

QUIEREN HACER LEÑA CON DONALD TRUMP

Por Esteban Fernández

 No soy un seguidor incondicional de Donald Trump, ni nunca seré fanático de nadie. Tampoco soy su enemigo.

Voté por él y no me pesa, pero he mantenido con firmeza y consistencia que hubiera votado hasta por Charles Manson antes que Hillary Clinton, mujer a la que detesto con rigor.

Puedo apreciar perfectamente bien cuando él comete un error. No me ciego, y es más, llego al extremo de que no me engaño ni con mis más cercanos seres queridos. Y soy el mejor de mis críticos.

No me cuento entre los que silencian, ignoran, o se hacen de la vista gorda cuando Donald Trump desbarra, cosa que hace a menudo. Y, desde luego, mucho menos le aplaudo un obvio error.

Pero tengo unos cuantos antídotos que me impiden convertirme en su adversario. Y son las estaciones de televisión CNN y MSNBC y todos los propagadores de noticias falsas, las ahora notorias “Fake News”.

Ante cada barrabasada cometida por el presidente salgo corriendo y enciendo el televisor y sintonizo -por dos o tres minutos- esas dos cloacas que destilan un odio acérrimo contra él.

El 99 por ciento de las cosas que dicen son una sarta de mentiras, noticias inventadas, exageradas y recibidas a través de calumniadores anónimos.

Muchísimo detesto a embusteros como Rachel Maddow, Don Lemon, Lawrence O’Donnell, Anderson Cooper, Jim Acosta, Mika Brzezinski, Al Sharpton, Chris Matthews, Chuck Todd, Chris Cuomo, Joy Reid y 50 más. Sin embargo, ellos precisamente me dificultan mucho llegar a detestar a Donald Trump.

En esas estaciones (y también en el New York Times, el Washington Post, Newswek y muchos otros periódicos y revistas) llegan al extremo de jamás expresar una sola cosa buena del presidente. Y se pasan las 24 horas del día echándole con el rayo.

Me da la sensación de que si Donald Trump comprara -de su peculio personal- cien mil sillas de ruedas de la mejor calidad para entregárselas a inválidos necesitados, entonces CNN y MSNBC buscarían la forma de desprestigiar de alguna manera el legítimo gesto altruista. Por ejemplo, sugerirían que “las adquirió para beneficiar a un socio de él quien las fabrica”.

Uno que me empuja mucho a no participar en la jauría que quiere hacer picadillo a Donald Trump, es el inefable (para no decirle come fana) Jorge Ramos con sus mendaces y arteros ataques.

Tengo buenos amigos y amigas que difieren de Donald Trump: perfecto. Seguiremos siendo tan amigos como siempre, porque eso es parte de la verdadera libertad de expresión y de la convivencia social.

Yo también discrepo con Donald Trump en ciertos temas pero eso no me puede llevar a hacer causa común con gente ignorante a tal nivel de ser capaz de compararlo con Adolfo Hitler.

Mi posición es bien diáfana, no me da la gana de considerarlo mi ídolo –no existe nadie que yo tenga ponga en un pedestal- pero tampoco lo creo un monstruo.

Y… mientras el Partido Demócrata esté dirigido por gentecitas que “cambiadas por estiércol se pierde en el envase”, aupadas por Hollywood y su estrellato de “marxistas de lujo” y por fosas sépticas como CNN, MSNBC y comparsa, yo he votado y votaré siempre por los candidatos republicanos.

A PROPÓSITO DE UNA FRASE ADJUDICADA A GOEBBELS

Por, Rodolfo Jorge Brieba

Vivimos instancias en que la mentira es tan fácilmente utilizada y aceptada, que los hombres se han convencido que Dios la ha retirado del Decálogo. Bueno…, en realidad no sólo la mentira. También se han convencido de que Dios en estos tiempos modernos ha cambiado su doctrina o simplemente que no existe, pero eso es motivo para otro análisis.

El descaro de los mentirosos es tan grande que nos lo gritan en la cara con las pruebas frente a los ojos y aún así la sostienen. Es por eso que le garantizo que la tan reconocida grieta es imposible de cerrar. Los falaces seguirán en sus posturas y con la ayuda de los medios de comunicación, parte preponderante para que las mentiras se sostengan, pasarán los años y lo impuesto no se modificará.

Pero, de alguna manera todos somos víctimas de que esas mentiras se nos hagan carne a los que rechazamos ese abominable pecado.

Y como prueba de lo que sostengo, le hago una pequeña observación. Dos personajes muy conocidos como eran el escritor Mark Twain, y el filósofo François-Marie Arouet, vulgarmente conocido como Voltaire (foto de arriba que ilustra esta nota), dijeron frases célebres que trascendieron en el tiempo. El estadounidense, sabiamente sostenía que “es más fácil engañar a la gente que convencerlas que han sido engañadas”. En tanto el segundo, dijo “Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá.

Cómo será de cierto lo sostenido por ambos, que estas últimas palabras de Voltaire se las adjudicaron a Josep Goebbels (foto de arriba de estos renglones) quien sólo las repitió para demostrar que las mentiras achacadas a Alemania en la década del treinta por sus enemigos, habían calado tan hondo que nada podían hacer ellos para refutarlas. Tan hábil fue la prensa que no sólo se la adjudicaron a él sino que convencieron a la humanidad que las dijo para justificarse. Una cosa de locos, pero real.

Nosotros lo podemos ver en la falacia de los 30.000. Todos sabemos que son falsas, todos sabemos que sólo pueden encontrar entre 6 y 8 mil, todos sabemos que inventaron el número igual que con otro número famoso que se ha hecho ley y que cualquiera que la objete será pasible de la muerte civil. Pero marche preso.

Quienes estamos seguros de que la victoria final será de Dios, también sabemos que todo esto se caerá como inmensos castillos de naipes, a su momento.

Mientras tanto, nosotros sigamos dando testimonio de la Verdad, esa que Pilato no podía entender qué era.

EN UN NUEVO ANIVERSARIO DE LA CAIDA DE UN VIEJO ROBLE. GUSTAVO CASTILLO, HÉROE DE LA LUCHA PATRIA

En estos días se cumplirá un nuevo aniversario de la desaparición física de Gustavo Castillo.  Actualmente no se recuerda muchos a los cruzados de la libertad que nos han precedido en el camino hacia la eternidad, por eso hoy queremos recordar  en la figura de Gustavo Castillo a tantos otros héroes epónimos que no podemos permitir que sus memorias caigan en el olvido.

Se van a cumplir 7 años que Gustavo Castillo se fue hacia los luceros, donde hacen guardia tantos camaradas que nos han precedido en ese viaje hacia la eternidad, Gustavo Castillo, uno de los tantos héroes de esta lucha en todos los campos, por el rescate de las libertades conculcadas, de los que las nuevas generaciones de cubanos saben poco. De los que no miraban al norte, buscando la ayuda condicionada o la garantía de un sueldo para la tranquilidad de su familia, sino hacia el sur y hacia todos los caminos del mundo, luchando a base de coraje y sacrificios personales, burlando  a los grandes poderes, que en concubinato traidor, hacían todo lo posible por dificultar nuestra lucha y evitar que se le hiciere daño al castrato.

Uno de los irreductibles al desaliento que no se arredraba ante las gigantescas dificultades que significaban luchar sin la luz verde y sin el beneplácito de los poderosos, que jugaban con el destino de nuestra nación. Uno cuya biografía es comparable con las de los bravos patriotas de nuestras guerras independentistas. Cayó, como los buenos, sin rendirse, sin abandonar la lucha.

No vamos a poner en letra de molde sus hazañas increíbles. Ya uno de sus más cercanos camaradas del Frente de Liberación Nacional de Cuba, Luis Crespo, narró, en la despedida de su duelo, quien fue Gustavo Castillo. Las palabras sobraron ante la elocuencia de Luisito. Hoy en Nuevo Acción inclinamos nuestras banderas ante el camarada caido.

EL HUMO DE SATANÁS (1): LA CONSPIRACIÓN DE LAS MATRIUSKAS

Por Laureano Benítez Grande-Caballero

Después de toda una vida dedicada a la historia, podría resumir mi experiencia parafraseando los conocidos versos de León Felipe: Digo tan sólo lo que he visto, y he visto que la historia la falsean con cuentos, la ocultan con cuentos, la manipulan con cuentos… Y me sé todos los cuentos.

Sí, porque he visto que en cada historia «oficial» que nos cuentan hay varias más que no salen a la luz, hay otras historias agazapadas en el mundo de lo subliminal, relatos inconfesables que se envuelven unos en otros como si se tratase de muñecas «matriuskas».

Y he aprendido que cada hecho histórico tiene tres niveles de lectura, de los cuales solamente sale a la luz el primero, el más superficial ―«la cajita de música» donde una bailarina da vueltas entre angelicales acordes―, aquel que es más burdamente manipulado para que su contenido y su sentido refuercen la ideología dominante, el pensamiento históricamente correcto a través del cual los poderes fácticos adoctrinan a sus rebaños.

La segunda matriuska, el segundo nivel ―enterrado y velado por el secretismo conspirador que escamotea una verdad que sería peligrosa en caso de ser conocida―, se refiere a las fuerzas ocultas que mueven los hilos de los hechos históricos entre bambalinas, a través de una ingeniería social diseñada y ejecutada siniestramente por personajes y grupos que operan en la clandestinidad y el misterio, ejecutando acciones que no pueden ser conocidas por el vulgo porque su conjunto forma una siniestra conspiración con la que reducidos círculos de poderosos personajes pretenden guiar el destino de los pueblos hacia horizontes de control, manipulación y explotación.

Revolución rusa de 1917.

Si tomamos como ejemplo la revolución rusa de 1917, el nivel superficial nos relata el cuento de que se trató de un movimiento subversivo mediante el cual los proletarios tomaron el poder para instaurar un régimen de justicia y libertad que acabó con los privilegios de la burguesía y la aristocracia explotadora. Pero, junto a esta versión oficial, un puro cuento, si descendemos al segundo nivel, es un hecho cada vez más conocido que la implantación del comunismo en Rusia fue una operación de ingeniería social diseñada y financiada por los banqueros judíos de Wall Street, con los Rothschild a la cabeza, los mismos que financiaron el «Manifiesto Comunista» del judío masón Karl Marx ―y que apoderaron a Adam Weishaupt, el fundador de la secta «Illuminati»―. Y también se empieza a conocer la estrechísima relación de este Manifiesto y de la ideología comunista con los «Protocolos de los sabios de Sión», donde se contienen nada más y nada menos que los principios programáticos del Nuevo Orden Mundial.

Y faltaría todavía descender un escalón más, hasta llegar al tercer nivel, a la tercera matriuska, donde se encierran los arcanos, donde se halla la cúspide y la atalaya desde donde se dirige realmente el mundo, donde se encuentra la cámara acorazada que custodia las claves de las conspiraciones, los códigos secretos a través de los cuales se inventan los cuentos.

Porque, ¿realmente podemos creer que la cadena de matriuskas termina cuando detectamos que detrás de los hechos históricos que han marcado el devenir de la humanidad hay una mafia siniestra de plutócratas que nos dirige a su antojo desde las sombras? ¿Qué sucedería si nos interrogáramos por la posibilidad de que estos cenáculos de conspiradores globalistas fuesen a su vez manejados y marioneteados por un poder superior? ¿Y si esta cúpula de insidiosos intrigantes que conforman las élites mundialistas albergase en su interior una tercera matriuska, dimensión donde estaría el verdadero mando universal, de un poder tan absoluto que incluso esclaviza a los príncipes de este mundo?

La realidad del NOM es ya incontestable para capas cada vez más amplias de la población, pero, en realidad, el gobierno mundial no es sino una cortina de humo más, un simple decorado, una bóveda encamonada en el vacío, un verdadero trampantojo, una matriuska más con la que los gerifaltes quieren desviar la atención del verdadero horror que esconde un perverso plan diseñado desde la más remota antigüedad para hacerse con el control del mundo. Si esto es así, ¿quién o quienes elaboraron esta sibilina conspiración?

Para responder a este interrogante, basta con tener en cuenta un principio infalible que detecta sin posibilidad de error la verdadera autoría de un hecho: ¿A quién beneficia? En «Medea» ―acto primero, escena primera, versos 500-501―, Séneca utilizó la famosa frase que indica que «cui prodest scelus, is fecit» ―«Aquél a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido―.

Ya que estamos hablando de matriuskas, volvamos a la revolución rusa, que desde sus comienzos desató una persecución religiosa sistemática cuyo resultado fue que, a lo largo de toda la historia de la URSS, fueron asesinados entre 12 y 20 millones de cristianos, destruyéndose una gran mayoría de las 55.173 iglesias, 29.193 capillas, 550 monasterios y 475 conventos con que contaba la Iglesia ortodoxa rusa.

En mayo de 1920, Lenin ordenó la ejecución masiva de todos los sacerdotes que fuesen contrarios al comunismo: fueron asesinados entre 14.000 y 20.000. Muchos religiosos fueron acusados, torturados, detenidos y asesinados: a culatazos, desmembrados a sablazos, arrojados a agua hirviendo o a calderos de alquitrán, devorados por perros y ratas, empalados, crucificados, castrados, desollados… ¿A quién benefició este horror? ¿Quién reía entre los bastidores de este impresionante holocausto?

William Golding

Pero no fueron solamente los cristianos los perseguidos, ya que aquel aquelarre de sangre también tuvo como víctimas a proletarios y granjeros «kulaks», a desertores y a cosacos, a huelguistas y a prisioneros de guerra, de modo que ninguna capa de la población rusa se salvó de aquella orgía carnicera. Se calcula que, durante el llamado «Terror rojo» ―1918-1922―, más de 1 millón de rusos fueron asesinados por motivos políticos y religiosos.

Montañas de cadáveres, gigantescas pirámides de carne descompuesta cuyo hedor llegó hasta Marte, espeluznantes matanzas que atrajeron a innumerables enjambres de moscas, las verdaderas protagonistas de la revolución de octubre. Y las moscas tienen su amo, su dueño, su emperador: el Señor de las Moscas. Es decir, Belcebú, el señor de las matriuskas.

Beelzebub, nombre usado por los hebreos para burlarse de los adoradores de Baal, porque en sus templos la carne de los sacrificios se dejaba pudrir, lo cual atraía a enjambres de moscas. ¿Existe un modo mejor de describir las revoluciones rojas en el mundo han sido?: putrefacción de cadáveres entre miríadas de moscas y violentos tábanos.

En la novela del premio Nobel inglés William Golding titulada «El Señor de las Moscas» se representa a Beelzebub mediante la cabeza de un jabalí clavada en una pica en un claro de un bosque, cortejada por miles de moscas que revolotean a su alrededor mientras se va pudriendo. ¿Cuántas cabezas han decapitado las revoluciones rojas, para clavarlas después en picas y almenas, para que fueran pasto de las moscas?: más de 100 millones, un puro festín ―en el próximo artículo hablaré, por supuesto, de la orgía de moscas de la II República española―.

Pretendemos buscar las causas de los hechos históricos en estructuras políticas, económicas, sociales, culturales… pero estas interpretaciones han pasado por alto que hay fuerzas invisibles operando a una escala más amplia que la individual, interviniendo de manera oculta y subliminal para provocar acontecimientos históricos que favorezcan sus intereses.

¿No podría ser verdad que el trasfondo de toda la historia no sea sino una titánica lucha entre el Bien y el Mal, una colosal batalla entre las fuerzas de la luz y los poderes de las tinieblas, un Armageddon apocalíptico entre Dios y Belcebú? «Sobre la escena del mundo ―escribe un autor espiritual―, la vida de las almas puede aparecer circundada de banalidad. En realidad, esta vida está dominada por un invisible y grandioso altercado entre Dios y el Demonio».

Pero, junto a las revoluciones sangrientas jacobinas y rojas, hay otra revolución, otra subversión que opera a un nivel oculto, con una matriuska invisible que opera desde dentro de nuestras sociedades con sus maléficos caballos de Troya, provocando un pandemónium generalizado cuyo objetivo es entronizar al Señor de las Moscas, destruyendo todos aquellos valores que mantienen el orden y la cohesión social, pues Beelzebub es el señor del caos, del desorden, de la anarquía, y su poder medra en el apocalipsis de las sociedades destrozadas por sus luciferinas hecatombes: aborto, legalización de las drogas, alcoholismo, banalización del sexo, descristianización, ideología de género, disolución de las identidades nacionales, destrucción sistemática de todos los valores que dan identidad a los individuos y a los pueblos, relativismo moral, libertinaje, prostitución del arte y la música, sensualización de los jóvenes, escatología decadente, contaminación de la cultura, envenenamiento de la publicidad, siniestras modas de tatuajes, vestimentas que muestran nauseabundas calaveras desde donde Beelzebub nos mira con su sonrisa sardónica…

En esta decadencia, en esta degeneración y perversión de la civilización occidental es en donde medran las moscas, donde Belcebú y su siniestra Corte de endriagos, íncubos y súcubos globalistas han instalado sus reales, succionando vampírica y demoníacamente el alma de la humanidad.

¿Cómo se ha operado esta «revolución de la decadencia» y la degradación de la sociedad? Durante una alocución en la Basílica de San Pedro el 29 junio 1972, Pablo VI, en el 9º aniversario de su coronación, refiriéndose a la situación de crisis que vivía entonces la Iglesia, afirmaba: ««A través de una fisura el humo de Satanás entró en el templo de Dios. Una potencia hostil ha intervenido. Su nombre es el Diablo».

¿A través de que fisuras se ha infiltrado en la civilización occidental el humo de Belcebú? La grieta que ha cuarteado el antaño sólido edificio de las sociedades cristianas ha sido la ideología de las izquierdas, creación genuina del Señor de las Moscas, que, desde sus lejanos orígenes en el antropocentrismo renacentista, pasando por la ilustración enciclopedista, el jacobinismo francés, y el positivismo materialista, desembocó en el marxismo, primeramente político, y ahora cultural, que inauguró su andadura en los años 60 con la ideología del progresismo hippie, matriuska que encierra el pensamiento políticamente correcto que ahora nos abruma, la ideología progre izquierdista a través de la cual la humareda sulfurosa es ya plenamente asfixiante en la actualidad, pues el izquierdismo ―cuyo principal signo de identidad es el ateísmo perseguidor del catolicismo― tiene como misión histórica destruir insurreccionalmente los valores de la civilización para instaurar el caos donde puedan medrar las moscas luciferinas.

El “Señor de las moscas”

El izquierdismo, joya de la cornamenta de Belcebú, que desde el comienzo de los tiempos urdió contra el cristianismo la enorme conspiración que se conoce bajo el nombre de «La sinagoga de Satanás», la cual aparece reflejada en el libro del Apocalipsis: magnífico nombre para calificar a las élites globalistas del NOM, matriuska que contiene en su interior a la matriuska negra de la Sinagoga de Belcebú.

Porque el verdadero objetivo del NOM es la entronización de un personaje muy singular: el Anticristo. Y, ¿a quién sirve?: pues al Señor de las Moscas… es decir: al Señor de las Izquierdas

LIA VILLARES, ABOFETEADA Y ARRESTADA POR QUERER SALIR DE CUBA

En la foto: Lía Villares en el aeropuerto de La Habana, sin poder viajar

Fuente: Infobae

Por tercera vez en pocos meses, el régimen le impidió a la activista y artista cubana, bajista del grupo Porno para Ricardo, abordar un vuelo internacional. “¿Por qué no puedo viajar?”, preguntó. “Porque no”, fue la respuesta

“Es gracioso cómo todavía algunos se hacen los sorprendidos: ¿cómo que no te dejan viajar?”, dice la propia Lía Villares, en un texto en el que expresa su hartazgo por la constante vigilancia y el acoso a que la somete el gobierno cubano, desmintiendo así la apertura anunciada en 2013.

“Hoy 28 de julio es la tercera vez que no me dejan viajar, bajo la escueta confirmación de que tengo ‘una prohibición de salida’ según el puesto de mando de los oficiales fronterizos que no pueden darme un motivo porque dicen no conocerlo”, escribió Villares en su página de Facebook, luego de que le impidiesen viajar a Miami.

La vez anterior fue el 17 de junio. En esa ocasión debía viajar a Cancún. Y, frente a sus protestas, la cosa se puso violenta. La metieron presa “bajo una lluvia injustificada de galletas (bofetadas)”, dijo, y tuvo que “pagar una multa para que no se agarraran de eso a la próxima, por hacer una protesta pacífica en el aeropuerto”.

“¡Porque no!, fue la respuesta a gritos que me dio una funcionaria de inmigración cuando pedí reiteradas veces que me dieran una sola razón lógica que explicara la negativa a mi salida”, recuerda Villares. En esa ocasión, la misma restricción les fue aplicada a otros cuatro activistas que iban a tomar el vuelo hacia México.

Villares es una artista crítica del régimen y no oculta su activismo. Reivindica su derecho a la disidencia en toda ocasión que puede y eso la ha puesto en  la mira del régimen, que no solo le impide viajar, sino que vigila sus movimientos en el interior de Cuba.

Que no puedes tocar con tu banda ni en el balcón, que los domingos te ponen guardia para que no te unas a las Damas de Blanco, que no pudiste llegar a la misa por Oswaldo Payá… (Lía Villares)

Lo cuenta así: “Que no te dejan entrar a un teatro, a un cine de tu propio barrio. Que no puedes hacer una presentación en tu casa que has convertido en galería independiente porque las oficiales no te dan espacio. Que no dejaron llegar a ninguna persona porque sitiaron la casa a la redonda ante el terror del barrio. Que no puedes tocar con tu banda ni en el balcón, literalmente. Porque la censura no es solo al contenido, sino a la forma, a la actitud, etc. Que los domingos te ponen guardia para que no te unas a las Damas de Blanco. Que un esbirro te secuestró el día de tu cumpleaños para que no pudieras llegar al aeropuerto y perdieras otro vuelo. Que no pudiste llegar a la misa que le celebraron a Oswaldo Payá a los cinco años de su asesinato político porque te cogieron presa cuando saliste de la casa para que no fueras. Etcétera, etcetera…”.

La artista dice que sus visitantes extranjeros, sorprendidos por la vigilancia alrededor de su casa, le preguntan qué ha hecho, a quién ha agraviado tanto para merecer un operativo de esa magnitud. “Tú tienes que ser alguien importante”, cuenta Lía que le dijo el oficial de inmigración al comunicarle que no podía viajar.

“Me niegan mi libertad de movimiento. Mi derecho a transitar libremente dentro y fuera, teniendo todos mis papeles en regla y sin orden judicial o disposición legal alguna que complemente las regulaciones migratorias vigentes y establezca tal castigo y prohibición, arbitraria, ideológicamente discriminatoria, restrictiva y violatoria de mis derechos civiles y políticos”, dice el texto que subió a Facebook, y anunció que hará una presentación legal ante el Ministerio del Interior.

Gorki Aguila y Lía Villares (Porno para Ricardo), en la redacción de Infobae, cuando visitaron Argentina en julio de 2016

 “Lo que sigue –agrega– es más peloteo burocrático, más multas por ‘alteración del orden’ cuando intente de nuevo reclamar mi derecho a la libre circulación, siendo una ciudadana sin causa pendiente, sin delito alguno, pero con un expediente ‘disidente’ abierto de par en par, en aumento, en ‘los órganos de la seguridad del Estado’”.

La tarde que pasó en el calabozo le sirvió a Lía Villares para confirmar que la policía cubana no tiene por finalidad mantener el orden sino reprimir a sus conciudadanos.

Así lo describe: “No pude ver ni un solo caso de delincuencia, propiamente. Le ‘decomisaban’ o simplemente robaban 40 mangos a uno, 40 litros de cloro a otro. Una bolsa con las pertenencias de un homeless, pensando que también las vendía. Uno que ‘no hizo nada’ y aun así le dejaron ir con una multa de 1.500 pesos….” y otros casos de hostigamiento a los cubanos por el solo hecho de tratar de sobrevivir en un país sin desarrollo tras más de 60 años de “revolución” castrista.

En julio de 2016, la banda Porno para Ricardo visitó Argentina. Entrevistados por Infobae, dejaron una frase premonitoria: “En Cuba están vendiendo un cambio pero es un fraude”

WordPress theme: Kippis 1.15