“ADORAR ALGO QUE NO ES DIOS YA ES IDOLATRÍA, INCLUSO SI NO SE CONOCE AL ÍDOLO”- P. MORSELLI

Michele M. Ippolito, La Fede Quotidiana

El debate sobre el Sínodo para el Amazonas también continúa bastante encendido. The Daily Faith registró la opinión del conocido teólogo y párroco boloñés P. Alfredo Morselli. Con su habitual franqueza habla de actos de idolatría e invoca una especie de … exorcismo de todo el Vaticano.

  1. Alfredo Morselli, ¿comparte usted el llamamiento-petición de los representantes católicos que lamentaron los actos de idolatría cometidos durante el Sínodo? ¿Los considera actos de idolatría?

«No sabría cómo llamar de otra forma a actos de culto rendidos a diferentes realidades de Dios».

Algunos lo niegan: por ejemplo, Monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, Obispo emérito de San Cristóbal de las Casas (Méjico)…

«Lo sé: afirmó que «no son diosas; no ha habido ningún culto idólatra. Son símbolos de realidades y experiencias amazónicas, con motivaciones no solo culturales sino también religiosas, pero no de adoración, porque esta se debe solo a Dios». Pero me recuerda a cierto sacerdote que, invitado a cenar un viernes, cuando le presentaron un plato con carne, para no incomodar a quien lo había invitado, bendijo el plato diciendo «Te bautizo bacalao»: es decir bautizaron a los ídolos «bacalao»

¿Por qué se trata de idolatría según el P. Morselli?

Santo Tomás define la adoración como un acto de culto, por el «que con nuestro cuerpo damos muestras de veneración a Dios» y «puesto que estamos compuestos de doble naturaleza —la intelectual y la sensible—, ofrecemos doble adoración a Dios: una espiritual, que consiste en la devoción interna de nuestra mente, y otra corporal, que consiste en la humillación exterior de nuestro cuerpo´» (S. Th. IIª-IIae q. 84 a. 2 co.). En los jardines del Vaticano se sentaron postrados con sus caras al suelo: ha sido precisamente la «humillación externa del cuerpo» y, añadiría, la humillación de los ojos de quienes vieron la escena, es decir, un acto de adoración; en San Pedro la llevaron en procesión con canciones y oraciones …

¿No puede considerarse, como dijo el Arzobispo Esquivel, «el símbolo de una experiencia» y, por lo tanto, no un ídolo?

«Pero para ser idólatras no es necesario considerar un ídolo aquello que se adora, sino que es suficiente adorar a cualquier cosa que no sea Dios: Jesús advirtió al demonio: ´Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás´(Mt 4:10; Lc. 4.8) ¡Sólo a Él! A la Pachamama, llámala ´diosa’, llámala ´experiencia´, llámala ´valor´, no es ‘Él solo’. ¡No se arrodilla!”

Monseñor Bux dijo que San Pedro debería ser exorcizado. ¿Qué piensa el P. Morselli?

«¿Cómo puedo contradecir a un erudito tan excelente? Por lo demás, como dicen las Sagradas Escrituras: ´Los dioses de los gentiles son demonios» (Sal. 95.5.) y «Ofrecieron sacrificios a demonios que no son Dios. a dioses que no conocían, a dioses nuevos, recién llegados, que sus padres no habían temido.´ (Dt. 32:17). En cualquier caso, si consideramos todos los diversos escándalos, más que rezar el exorcismo: convendría, cuando llueve en Roma, bendecir el agua de lluvia; así se hace antes y se exorciza todo el Vaticano y no solo San Pedro. Estoy hablando, es evidente, de las miserias humanas de algunos hombres de la Iglesia, y no de la Santa Iglesia. Y creo que la historia de la Iglesia es siempre, como decía San Juan Pablo II, una ´historia de santidad´, también hoy».

Pero, ¿los rituales con la pachamama no podrían ser considerados un acto de inculturación de la fe, es decir, una condescendencia con las costumbres de un pueblo?

«Mire, como decía el Cardenal Biffi la palabra cultura proviene de cultivar, y el cultivo es algo bien hecho y con orden. No es cultura todo lo que un pueblo produce, sino solo si un pueblo se cultiva a sí mismo según la verdad. Solo Dios «todo lo hizo bien» (Mc. 7, 37), pero el hombre, por causa del Pecado Original y siendo dócil a las persuasiones diabólicas, puede producir actividades pecaminosas, que pueden asentarse en las prácticas de un pueblo. Y esto no es cultura, y la idolatría y el panteísmo no pueden considerarse cultura».

El P. Morselli se prepara para la enésima acusación de ser enemigo del Papa …

«Yo heredé de Caffarra tanto el espíritu de las dubia (al Papa se le pueden hacer preguntas, pero no se lo depone ni se lo combate) como el amor indiscutible que el mismo Arzobispo en tantas ocasiones mostró a la Santa Sede. Lamentablemente, como en el ámbito político -cuando no se tenían más argumentos- se decía «fascista» a quien no era comunista, hoy se grita «enemigo del Papa». Pero yo soy amigo de todos los Papas, desde San Pedro a Francisco; a diferencia de aquellos que en el pasado desafiaron a San Juan Pablo II y a Benedicto XVI, y ahora protegen a Francisco. No se puede hacer Papa expulsa al Papa e interpretar en espíritu de ruptura el Magisterio ordinario, que en cambio debe ser tomado en su globalidad no contradictoria ”.

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