LA PATRAÑA DEL CORONAVIRUS

por Luys Coleto – El Correo de Madrid

El coñazo del coronavirus. Un leve estornudo, una nariz moqueando, una garganta picosa, dolores de cabeza: el ilusorio principio del fin. La deletérea Organización Mundial de la Salud declara la emergencia sanitaria planetaria. Una OMS manejada por sórdidas multinacionales sanitarias, fundaciones privadas y gobiernos cuyos responsables sanitarios tienen poderosas, muy poderosas, ligazones con farmaindustria. FarMafia, adecuadamente expresado. Deciden las prioridades, las inversiones, la investigación. Dos intereses nucleares: (bio)políticos y económicos.

Maldito parné

Las soporíferas y fastidiosas retóricas apocalípticas. El mundo se acaba. El coronavirus, otra farsa más. Otra puta paranoia. Son tantas. Pollas en cebolla, sin más. La gripe A. Otra gripe, la aviar. Vacas locas. El ébola. Armas de distracción masiva. Aterradora munición, intensiva generación de miedo. Se llama control social. Y mental. Masas manipuladas, sometidas. Élites trastornadas, más victoriosas. Otorgar definitivamente tu libertad que tan solo te pertenece a ti.

Incapaces de asumir con deportividad nuestra saludable condición mortal, la paranoia se desanuda. Trileros, se sacan de la manga un quimérico milagro en forma de vacuna o antídoto. Jamás, genéricos. La guita debe fluir sobreabundante. Ciclópeas cantidades de lana, discutibles antivirales y abominables vacunas mediante, van desaguando en los grandes laboratorios farmacéuticos. El negocio, hecho. Se aseguran, además, exuberante jurdel de los diferentes leviatanes. Si luego la gente se deja engañar, chutándose las vacunas o los antivirales, plim. Algunos políticos y la gran mayoría de los medios de comunicación/intoxicación haciéndoles el juego. Por ingenuidad, ignorancia o mala fe. Escojan.

Miedo, esclavitud

Recuerden al excelso replicante Roy Batty, Blade Runner. Es toda una experiencia vivir con miedo ¿verdad? Eso es lo que significa ser esclavo. No hay más. El miedo inmoviliza y desbarata toda resistencia comunitaria, proporciona una irreal sensación de cohesión social, vigoriza el repugnante orden establecido y, desde luego, consolida el odioso autoritarismo trufado siempre de atroz militarismo.

La mejor manera de maniobrar con el miedo es fundando un enemigo. El terrorismo o, en nuestro caso, las falsas pandemias. Aniquilar irreversiblemente la libertad más esencial, legitimar un Mega Estado Policial. En nuestras manos está no seguir perdiendo más libertad para ofrecérsela a la vil alianza entre el Estado y el Gran Capital. Procuren controlar sus paranoicos miedos. Apliquen la razonable lógica del pastor. No les proporcionemos más Poder del que ya poseen. En fin.

WordPress theme: Kippis 1.15