OTRO ACTO DEL MOVIMIENTO DE INFILTRACIÓN DE NEFASTAS CONSECUENCIAS PARA LOS EE.UU.

Croquis de las bombas voladoras V1 y V2 y cohetes teledirigidos capturados por tropas norteamericanas que tuvieron que entregar a los soviéticos, por órdenes del Departamento de Estado de EE.UU. 

Por Aldo Rosado-Tuero

El 11 de abril de 1945, Hitler ordenó retirar casi todas las fuerzas del Frente Occidental, para usarlas en la defensa de Berlín contra los soviéticos; y los aliados ingleses y americanos tuvieron el camino libre y avanzaron rápidamente. La Tercera División Blindada de los EE.UU capturó en la región de Nordhausen la fábrica subterránea de los cohetes estratoféricos alemanes V 2. Era un botín de incalculable valor, pues esas armas eran desconocidas para el resto del mundo.

Los Coroneles norteamericanos Welborn y Castille recorrieron los dos enormes túneles paralelos abiertos en la roca y entrelazados entre sí por otros 62 túneles menores. Ellos quedaron asombrados:  Encontraron más de mil máquinas desconocidas para el Occidente con las que se construían las bombsa voladoras V1 y los cohetes teledirigidos V2. En ese momento la planta estaba produciendo 600 grandes cohetes por mes. Allí había cientos de cohetes ya terminados y otros en diversas etapas de construcción. También encontraron  los planos y grandes archivos que contenían los proyectos para otros cohetes de múltiples etapas, capaces de realizar viajes interplanetarios y de colocar satélites  alrededor de la tierra.

Los mencionados coroneles inmediatamente avisaron a la superioridad, que enseguida envió al Mayor de la División Técnica Especial del U.S. Army, I. P. Hamile. Lo descubierto en esos túneles era uno de los botines más anhelados por los beligerantes, por los descubrimierntos que implicaba para la ciencia en general y para uso militar en particular.

” Tuvimos la sensación de estar en la cueva de un mago”, dijo el coronel Castille. El Mayor Hamille estaba más que impresionado por todo lo encontrado en aquellas instalaciones.

Pero inmediatamente después llegó una orden que indignó a los jefes militares norteamericanos: “Todo debía ser entregado a los soviéticos y las fuerzas americanas deberían retirarse del lugar.” La orden provenía del Departamento de Estado, via el General Eisenhower. Los Coroneles  Welborn y Castille y el mayor  Hamile tuvieron que entregar la enorme base subterránea alemana a las tropas comunistas del Mayor soviético  Vladimir Schabinski. (A.R.T.)

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