5MENTARIO

SALVADORBORREGOESCALANTEENSUSCIENCUMPLE

“La infiltrción física para secuestrar o acallar personajes o para dividir y desmoralizar movimientos o acciones contrarias al avance marxista, son efectiivas e impresionantes. Pero además existe la infiltración de las mentes, menos concretas que la acción purament física, pero de efectos también terribles, que no se pueden ni siquiera calcular.

En el fenómeno de la infiltración mental el “difusor” emite una idea aparentemente lógica, novedosa, atractiva, que no despierta recelos en el “receptor” al cual va dirigida. Por el contrario éste siente que esa idea le beneficia, y por lo tanto, la hace suya. Es la forma sutil, sagaz, de lograr que un no comunista actúe inconsientemente en favor del comunismo, creyendo que sirve a otro propósito. Incluso, se molesta cuando alguien trata de convencerlo de su error.

En el siglo XX la Infiltración surgió como un arma universal, cuya meta es el mundo entero. Por primera vez la Infiltración es en el siglo XX, un arma perfeccionada, plena de sagacidad y sutileza, que se dirige no únicamente contra una Iglesia o contra un Estado, sino contra todas las Iglesias y contra todos los Estados.

Por primera vez, en el siglo XX, la Infiltración no sólo busca destruir un sacerdocio o derrocar un régimen, sino apoderarse de todos los sacerdocios y de todos los regímenes políticos para convertirlos en instrumentos suyos.

Por primera vez, en el siglo XX, la Infiltración no sólo busca dinero y poder político, sino además el control, absoluto de la vida del hombre.

Y en este siglo ya, la Infiltración no sólo trata de dominar al hombre despojándolo de la propiedad privada y de las libertades ciudadanas, sino que busca también privarlo de la libertad de conciencia.

Hasta hace poco se pensaba que el hombre podía en todo caso  ser privado de la libertad de expresión, pero que era imposible privarlo de la libertad de pensar. El pensamiento parecía hallarse íntimamente guardado, inaccesible a la coerción. Vulnerable si quería expresarse, pero intocable si se retiraba al silencioso relicario del propio ser. Contra ese íntimo tesoro del alma viene, desde el Siglo XX, la Infiltración Mental, que tiende a desplazar el espontáneo y recto juicio y a sustituirlo sutilmente con el engaño.

Una tenaza, la Infiltración Física, repta y golpea en el ámbito de la materia, en tanto que la otra tenaza, La Infiltración Mental, invade sagazmente el ámbito del espíritu.

La materia es dominable por la fuerza, pero el espíritu no y la única manera de dominarlo es cambiarle su contenido. Vaciarle sus anteriores valores y depositarle nuevos. Esta es la tarea diabólica de la Infiiltración Mental.

Las dos tenazas–la física y la mental–tienen por objeto lograr el dominio total del ser humano. Dominio del cuerpo y del espíritu”.

Salvador Borrego Escalante

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