60 AÑOS: UN BALANCE ESPELUZNANTE

Por Vicente P. Escobal

Cuando me planteé la idea de escribir estas líneas intuí que tenía ante mí una enorme tarea. ¿De qué forma se pueden relatar los pasados sesenta años en la Cuba castrista? ¿Qué recursos emplear para eludir el tramposo embrujo de las estadísticas y los esquemas? ¿Cómo describir en alrededor de mil palabras una tragedia que trasciende los límites del análisis más desprejuiciado pues involucra a millones de seres humanos?

El castrismo – bueno es recordarlo – no constituye una propuesta filosófica ni un modelo económico. No es otra cosa que el disparate que deben eludir las naciones que aspiren a un porvenir de progreso y prosperidad sin sacrificar los valores propios de un sistema democrático y pluralista. Tratar de ocultar lo que han significado estas seis décadas para la sociedad cubana bajo los más absurdos y demagógicos argumentos seria proporcionarles a otras naciones la posibilidad de caer en las trampas y las argucias propias del castrismo.

Fidel Castro no fue un líder político ni un especialista en temas económicos. Sus únicas metas consistían en atornillarse en el poder, exterminar a sus adversarios, alcanzar notoriedad internacional y liquidar todo vestigio de decencia en lo más profundo de la sociedad cubana. Su carácter violento, intolerante y probadamente sanguinario no podía contemporizar con los valores de la democracia, la integridad y la virtud.

¿Cuál fue uno de los primeros disparates de Castro recién llegado al poder? El 17 de julio de 1959 Castro hace pública su renuncia al cargo de Primer Ministro. El argumento para la dimisión se refirió a divergencias con el presidente Manuel Urrutia y el Primer Ministro Miró Cardona. Tanto Urrutia como Cardona se mostraban renuentes a conceder beneplácito a algunas leyes que, impulsadas por Castro, proponían la arbitraria confiscación de propiedades y otras legislaciones con una clara connotación totalitaria y abusiva. Castro acusa públicamente a Urrutia de traidor quien renuncia inmediatamente a la presidencia y el amañado Consejo de Ministros aprueba a Osvaldo Dorticós Torrado como «presidente». El 26 de julio de ese año Castro pone fin al show mediático y retoma el cargo de Primer Ministro ante el «reclamo» de una multitud delirante y fanatizada.

La intervención de los principales medios informativos y noticiosos constituyó un duro golpe a la libertad de prensa y de expresión. Los principales diarios, así como varias estaciones de radio y teledifusión fueron arbitrariamente expropiados. Se iniciaba una etapa en la cual el monopolio de la información y la propaganda pasaron a manos del régimen. Lo que se ha mantenido durante los pasados 60 años.

De igual manera fueron intervenidos los sindicatos y las asociaciones profesionales y empresariales, lo que ha privado al movimiento obrero cubano de su autonomía y representatividad, conculcando el derecho de los trabajadores a un sinnúmero de prerrogativas derivadas de la práctica nacional y de pactos, acuerdos y resoluciones de organismos y organizaciones internacionales.

El 6 de agosto de 1960, en el acto de clausura del I Congreso Latinoamericano de Juventudes, celebrado en La Habana, Fidel Castro anunció la «nacionalización mediante expropiación forzosa» de 26 grandes empresas propiedad de personas jurídicas y naturales de los Estados Unidos de América. Castro se convertía en el cacique del estado patrón.

El estado patrón se adjudicaba despóticamente su anhelada condición de legislador, empleador, gerente y rector de la actividad económica y laboral. Un legislador con los cuerpos represivos a su servicio, un empleador que disponía de un aparato judicial hincado de rodillas, un gerente que expulsaba a sus subordinados bajo el imperio de la iniquidad, y un rector de la actividad económica y laboral que no sólo decretaba despidos, sino que también condenaba a la cárcel, el destierro o la muerte.

Durante los pasados sesenta años, intimidar a la sociedad ha constituido el supremo objetivo. Los ministerios encargados de ejecutar y diseñar los planes económicos ramales y sectoriales se convirtieron en estados mayores y los organismos de la administración en los niveles intermedios en puestos de mando. Surgía así la economía de comando. Tal situación favoreció la aparición de comportamientos cínicos y oportunistas, un fenómeno que nacía de la impotencia, la pérdida de la iniciativa, la suplantación de valores, el temor a la represión o la expulsión del empleo. Las alternativas eran claras: la sumisión o la marginación.

La generalización del oportunismo generó la lenta desaparición de la iniciativa personal, toda acción independiente sucumbía bajo el inexorable peso del estado patrón. Algunas perecieron de manera absoluta, otras adoptaron la forma de «organizaciones de masas» con un enfoque seudo social de naturaleza totalitaria. Así desaparecieron las organizaciones de profesionales, los gremios, el movimiento cooperativo, la independencia de tribunales, jueces, fiscales y abogados, la libertad de prensa, de asociación y de expresión. Se destruyeron las vías y los medios a través de las cuales la sociedad podía expresarse autónoma y democráticamente. Los ideales de los fundadores de nuestra independencia y nacionalidad se convirtieron en desgastadas consignas sin otra alternativa que la callada resignación.

El estado patrón depauperó la economía y junto a ella a la sociedad, sin tomar en cuenta los elementos que dinamizan y promueven su desarrollo. La gestión económica transcurría utilizando métodos represivos, desatando el terror como sistema de conducción económica y suprimiendo conquistas alcanzadas durante décadas por el movimiento obrero cubano.

El objetivo consistía en que el individuo viviera la tragedia de su impotencia y su aislamiento, y creyera realmente que su vida dependía del criterio del estado patrón. Se suprimió el derecho a la huelga y a otras formas de presión social internacionalmente reconocidas y aceptadas. Se creó un sistema especial de regímenes disciplinarios en ciertos sectores claves, el movimiento sindical perdió autonomía e identidad y se «parametró» cualquier «conducta ideológicamente impropia», particularmente en el sector cultural.

La depauperación progresiva de la economía socavó otros factores. Como ya explicamos se produjo la censura en los medios sociales de comunicación puestos al servicio del estado patrón, limitándose severamente la libre expresión del pensamiento, se redujo al mínimo la influencia de las viejas generaciones sobre las más nuevas, enajenando a los jóvenes y sometiéndolos a un modelo propagandístico carente de valores, la instrucción se supeditó a un programa diseñado con el interés de reemplazar normas familiares, así como principios éticos y morales. El arte y la cultura nacionales adquirieron subvenciones estatales sujetas a reglas y mecanismos empresariales integrados en el inflexible campo de las directivas ideológicas.

Soy consciente de que he obviado algunos detalles, algunos hechos que completan el horror de estos demasiados largos sesenta años. Como también soy consciente de que las futuras generaciones de cubanos se preguntarán ¿Por qué? ¿Qué fenómenos se conjugaron para que una nación con un pasado histórico brillante tuviera que atravesar por estos años de sombras, tinieblas y deterioros? ¿Sobre quién recaerá la responsabilidad?

¿Juzgarán a los usurpadores, a sus cómplices? El juicio de la historia será implacable. Para vergüenza de muchos, ese juicio no será escenificado ni en Ginebra, ni en Londres, ni en Washington, ni en Paris. Tendrá lugar en Cuba. Y el veredicto será demoledor. No ganará la causa de los crímenes, de las torturas, de las cárceles, de los destierros. Ganará la causa de la verdad, de la libertad, de la historia.

El juicio ha comenzado.

4 comentario sobre “60 AÑOS: UN BALANCE ESPELUZNANTE

  1. Excelente escrito, una narracion perfecta de a como Cuba la llevo el comunismo a lo que es hoy.

  2. Magnifico escrito, pero lamentablemte no nos podemos olvidar de los asesinatos cometidos por la dictadura Castro-Comunista.

    Cientos de miles de Cubanos fueron asesinados por el regimen de Fidel Castro Ruz, como Tambien miles de extranjeros fueron asesinados por esbirros del regimen Castrista.

    Finalmente quiero mencionar el asesinato del Presidente de los EUA, John F. Kennedy a manos de un agente de Fidel Castro.

    Dr. Carlos J. Bringuier

  3. LO QUE HA PASADO CON CUBA ES INDESCRIPTIBLE PARECE DE UNA PAGINA DE UN DRAMA TENEBROS CON CAPITULOS DE MUERTES, PRISIONEROS, CONFISCACIONES, CARCELES ASESINATOS, FALTA DE DERECHOS HUMANOS, MENTIRAS, ABUSOS, ADOCTRINAMIENTOS, DESHUMANIZACION DEL SER HUMANO Y TOTAL CONTROL DE TODO.
    UNA CUBA EMPOBRECIDA, DESTRUIDA CARENTE DE MORAL Y RESPETO–TODO PERPETRADO POR EL REGIMEN CASTRO-COMUNISTA Y DONDE SE HABLA MUCHO DE POBREZA PERO LOS DE LA CUPULA GOVERNANTE VIVEN COMO RICOS, SE HABLA DE IMPERIALISMO PERO ELLOS SON LOS QUE ROBAN TIERRAS E INTERVIENEN EN OTROS PAISES PARA TRATAR DE IMPLANTAR EL NEFASTO Y TENEBROSO SISTEMA COMUNISTA.
    CUBA PAIS DONDE EL VERDE DE LAS CAñAVERALES FUE SUSTITUIDO POR EL VERDE DEL MARABU, DONDE DE LA POTENTE INDUSTRIA AZUCARERA SOLO QUEDAN CENTRALES DESTRUIDOS, HIERROS RETORCIDOS, SOLO QUEDAN LAS TORRES EMPINADAS HACIA EL CIELO COMO IMPLORANDO
    ?HASTA CUANDO?

  4. MAGNIFICA SECUENCIA HISTORICA.

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