¡AHORA SI VAMOS A CONSTRUIR EL SOCIALISMO!

Por Vicente P. Escobal-Especial para Nuevo Acción

Fue justamente en 1987. Fidel Castro lanzó una de sus recurrentes consignas: AHORA SI VAMOS A CONSTRUIR EL SOCIALISMO. Y el oficialista Granma la reprodujo en primera página, en grandes letras teñidas de rojo. La oración recogía un fragmento del discurso pronunciado por Castro en el acto celebrado con motivo del vigésimo noveno aniversario de su llegada al poder.

¿Construir el socialismo? Se preguntó la gente… ¿Y que hemos estado haciendo durante las últimas décadas? ¿Qué hemos estado construyendo?

Y ahora, en las postrimerías del 2020, una nueva consigna aparece en el escenario del circo…AHORA SI VAMOS A RECONSTRUIR LA ECONOMIA, una idea del capataz designado. Y la gente vuelve a preguntarse: ¿Y que estábamos construyendo durante los últimos 33 años?

Los mandamases cubanos no han aprendido a gobernar, solo se han dedicado a acuñar frases y estereotipos que enriquezcan el colosal sistema propagandístico, una de las cosas que si ha funcionado en el circo.

 Si aprendieran a gobernar comprenderían de una vez y para siempre que la economía está íntimamente vinculada al sistema político. Ahí tenemos el caso de China, una nación con una economía abierta a las leyes del mercado y un sistema político represivo y cruel.

¿Cómo recibirá la sociedad cubana estos anuncios? Con escepticismo, con desconfianza y con una dosis de chacota y guasa, los dos ingredientes que han permitido que la barbarie se haya prolongado por más de medio siglo. ¿Sentirá la sociedad cubana que se acerca ya el momento del despegue, el minuto en que la nación emprenderá un modelo capaz de hacer sacar la economía del estancamiento y la improvisación?

En Cuba el partido gobernante es el mismo de 1987. Su añeja galería de cuadros se ha ido renovando por efectos de la biología o del degüello, pero la impronta de la barbarie continua incólume.

Las ideas expuestas por el capataz designado no son realmente una nueva consigna, sino un nuevo embuste que se promueve en un contexto en el cual, si bien es diferente al de hace 50 años, la ideología es la misma, solo que se trata de edulcorarla, barnizarla y maquillarla para que la gente crea que de verdad ahora si se va a reconstruir la economía.

La propuesta presupone varios aspectos esenciales. Una política donde desaparezcan los subsidios y se recorten ciertos beneficios sociales fabricados por ellos mismos y que de repente son considerados, 60 años después, negativos y paternalistas. Es decir, un capitalismo sin garantías legales, sin sólidas instituciones democráticas, con unas reglas del juego trucadas y dirigidas a sectores de poco peso en la economía como son los llamados trabajadores por cuenta propia, a quienes algunos soñadores prefieren llamarlos emprendedores. Un socialismo salvaje.

Ahora resulta que los salvadores del país son los mismos que lo hundieron solo que en este momento se disfrazan de renovadores para continuar disfrutando las ventajas de un poder espurio.

Cuba rebate quiere preguntarle a Diaz Canel y al resto de los iluminados: ¿Y qué se va a construir ahora en Cuba?

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