AL COMBATE CORRED

Por Vicente P. Escobal- Especial para Nuevo Acción

Cuando examino la situación actual de Cuba vienen a mi mente aquellas históricas escenas de los estudiantes descendiendo la escalinata de la Universidad de La Habana y enfrentándose a los chorros de agua lanzados por los bomberos. Muchos de ellos eran alcanzados por las balas o sufrían los efectos de aquellos potentes surtidores estrellándose contra sus cuerpos. Y no desistían.

Otras veces paso revista a las mujeres marchando por las calles exigiendo la libertad de sus seres queridos encarcelados. La gran mayoría de aquellas valientes damas pertenecían al Frente Cívico de Mujeres Martianas. O a los obreros desfilando el 1 de mayo con sus pancartas demandando derechos laborales.

Imposible olvidar aquel grandioso desfile organizado por los empleados de la Federación de Plantas Eléctricas denunciando y advirtiendo al pueblo sobre el desvío hacia ideas totalitarias que empezaban a brotar en la revolución castrista recién llegada al poder y al que se unieron espontáneamente muchos ciudadanos y representantes de otros sectores laborales.

Y no quiero mencionar los aguerridos actos de violencia para que a nadie se le ocurra tildarme de apologista del terrorismo, aunque, examinado desde la perspectiva de la historia, cuando el llamado terrorismo se practica por una causa justa contribuye en cierta medida a sacudir la modorra y simboliza una de las tantas formas de rebeldía que nacen de la esclavitud. Aquellos eventos surgían espontáneamente del seno de la sociedad.

La leyenda de que el Movimiento 26 de Julio fue el único que condujo “al pueblo hasta la victoria final” constituye uno de los tantos mitos esgrimidos por la propaganda castro-comunista.  Ocupan un lugar en la historia muchas otras organizaciones a las que Castro sencillamente despreció y desapareció.

Se puede estar de acuerdo o discrepar con las acciones emprendidas desde lo profundo de la sociedad civil en aras de darle un vuelco definitivo a los acontecimientos que se sucedían en Cuba en los meses finales del año 1958. Se puede, incluso, simpatizar con aquellos miembros del Movimiento 26 de Julio que en un gesto de gallardía rompieron con Castro y regresaron al combate en las montañas o el llano. Pero lo que si no se puede aceptar es la idea de que los cubanos nunca han hecho nada en aras de su libertad y que fue Cuba un pueblo de cobardes resignado a vivir eternamente encadenado.

Si la tesis de que el miedo paraliza y de que el terror implantado en las sociedades mediante la violencia y el chantaje moral y ético son factores desalentadores que no propician acciones concretas de rebelión, entonces cómo interpretar los actos de insurrección ejecutados en otros pueblos con características muy similares a las del cubano y hasta en circunstancias más difíciles.

La protesta social, los levantamientos armados, las huelgas y otras formas de presión y de sublevación requieren la figura de un líder con una clara visión de los acontecimientos y de lo que hay que hacer para diseñar un programa concreto y viable donde participen todos los actores de la sociedad civil. Y ese líder debe poseer carisma y, además, capacidad de convocatoria y movilización sin estridencias ni personalismos.

La lucha no violenta no tiene la más mínima posibilidad de alcanzar la victoria en los regímenes de naturaleza totalitaria donde todo queda bajo su control y las reglas del juego la crean y aplican los cuerpos represivos.

Cuando un pueblo se decide dignamente a conquistar su libertad le arrebata las armas al opresor y despliega iniciativas ajustadas a las características del terreno donde se desarrollarán las acciones. Lo que si no se puede siquiera imaginar es la creación de grandes organizaciones, reuniones de trabajo, conspiraciones, movimientos innecesarios, etc. La cautela garantiza la victoria.

Cada ciudadano se puede convertir en un verdadero dolor de cabeza para la tiranía. Un factor importante es la creatividad y la sorpresa. Los planes conspirativos fracasan cuando se les adjudican excesivas formas de organización. Si algo caracteriza a la tiranía cubana es su vocación de espiar incluso a sus propios apandillados y de infiltrar las organizaciones con el avieso propósito de crear pugnas, desconfianzas y desprestigios entre sus miembros. Y lo logra por esa imprudencia característica de nosotros los cubanos de hablar demasiado, de alardear, de creer que la disciplina es un acto de sumisión y cobardía. Nos resulta muy difícil guardar un secreto.

No existe un menú, un procedimiento, un método infalible que garantice el éxito de una sublevación. Todo depende de la capacidad de observar, de escuchar, de analizar los cambiantes escenarios propios de una nación sometida a una tiranía.

No quiero extenderme demasiado en estos análisis porque hay cosas que se deben hacer y no andar pregonándolas a los cuatro vientos.

Cada pueblo, cada sociedad, cada nación, cada individuo sometido a una tiranía tiene ante si varias opciones que van desde aceptarlo todo mansamente, fingir, emigrar o… revelarse. No hay razón para que un pueblo viva eternamente bajo el despotismo.

¿Será cierta la idea de que los pueblos temen a cualquier cambio que sacuda el mundo al que los tienen acostumbrados?

¿Reeditarán los obreros cubanos las acciones reivindicativas organizadas por otros iguales que ellos hace ya cerca de seis décadas? ¿Desaparecerá el oportunismo, la duplicidad moral, la apatía y la falsa resignación? ¿Tendrán los soldados cubanos la honradez y el decoro de volver sus armas contra el tirano y no contra el pueblo? ¿Volverán a descender los estudiantes por la escalinata de la Universidad de La Habana portando una enorme tela donde se lea claramente: ¡ABAJO EL COMUNISMO! ¡ABAJO LA DICTADURA!?

Crucemos los dedos, miremos al cielo y aceptemos la idea de que los milagros son posibles.

3 comentario sobre “AL COMBATE CORRED

  1. El documental de PBS : “Cuba The Forgotten Revolution” muestra con testigos lo que plantea el Sr. Escobal, ahonda también sobre la perfidia de los hermanos Castros. Se puede ver por Netflix o comprar por Amazon.
    Estupendo articulo.

  2. La Sra. Frida Masdeu me leyo los pensamientos. Opino igual que ella, estos articulos excelentes nos sirven para conocer cosas que los mas jovenes no conociamos. Muy buen trabajo. Felicitaciones al Sr. Escobar

  3. Muy bueno. Lo leo con gran interes. Sigan publicando trabajos como este. Felicidades

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