AQUELLOS POLVOS TRAJERON ESTOS LODOS: MANOLO ORTEGA, EL LOCUTOR DE FIDEL

La historia tiende a repetirse y los pueblos de poca memoria como el nuestro en su pecado llevan la penitencia. La infiltración y el engaño son las mejores armas que usan los comunistas para logar sus propósitos. Hoy en el exilio, muy sutilmente se trata de divinizar a “otra ola” de locutores y presentadores que representan los polvos que podrían servir para eternizar los lodos que ahogan a nuestra patria.

He aquí como lo lograron en la Cuba pre Castro:

Así es como un gacetillero de la tiranía—José Antonio Quintana García—presenta a uno de los infiltrados comunistas españoles que llegaron a Cuba, al finalizar la Guerra Civil Española en que las Fuerzas Nacionales, derrotaron a los anarquistas y comunistas: “La fila de ex combatientes republicanos abarcaba kilómetros en los senderos estrechos que serpenteaban por las altísimas montañas. Llevaba el dolor provocado por la derrota frente a los fascistas. Aún no había cumplido 18 años de edad. Desarmó su pistola Astra, de nueve milímetros, y, luego, con fuerza, la lanzó al abismo.

“Atrás quedaba España, los días duros de la guerra, donde luchó en la 11 División, y en el V Cuerpo de Ejército, bajo las órdenes del general Enríque Líster. Sobreviviente de la famosa batalla de El Ebro, Manolo Ortega Romero pudo ser el primer mártir internacionalista avileño, pues nació en la Ciudad de los Portales, el 28 de noviembre de 1921.”

“Hijo de españoles, durante su infancia residió en el hotel  Isla de Cuba, ubicado cerca de la terminal de ferrocarril, en Ciego de Ávila. La crisis económica nacional, que agudizó el machadato y el quebranto del negocio familiar, obligaron a sus padres, con la prole que integraban cinco vástagos, a emigrar a la Península, estableciéndose en Valencia. Allí había nacido la madre. El conflicto bélico cambió, para siempre, su vida.”

“Continuó caminando por los Pirineos, casi arrastrando los pies, en dirección a Francia para escapar de una muerte segura. Sin embargo, en la nación gala quedo preso en un campo de concentración. La intervención del cónsul cubano evitó lo peor. Y pudo viajar a La Habana en el vapor Orduña.”(fin de la cita)

Al llegar a La Habana, a este comunista sin empleo, el apoyo del Partido Comunista le permitió disponer de un techo. Trabajó como mozo de limpieza, ayudante en un laboratorio fotográfico y mensajero. Cuando fue contratado en una tienda, con un sueldo mensual de 75.00 pesos, las penurias dejaron de agobiarlo.

La Mil Diez

En 1940, cuando el gobierno de Cuba le regala a los comunistas la importante y potente emisora de radio CMCA conocida por “Mil Diez”, la Juventud Socialista lo lleva  a trabajar como locutor de la misma.

Allí, junto a él estaban los miembros—algunos de ellos de forma secreta—de la Unión Revolucionaria Comunista, los escritores Félix Pita Rodríguez , Marcos Behmaras, Paco Alfonso, la actriz Raquel Revuelta, y el músico Adolfo Guzmán.

Ortega se multiplicó, estimulado por el ambiente creador y de camaradería. Además de locutor, fue narrador deportivo, escritor de guiones humorísticos del programa Radio Locuras, compositor musical de temas cantados por Elena Burke y Marta Justiniani, entre otros intérpretes.

Cuando el presidente Ramón Grau San Martín no le tembló la mano para clausurar la nefasta emsiora en 1948, este taimado comunista consiguió que lo colocaran en la emisora COCO, de Guido García Inclán, que tenía un programa de sátira política: “Cuba en llamas”, contratado para leer los comentarios de ese espacio.

Fundador de la televisión

El 18 de diciembre de 1950 el canal Seis (CMQ Televisión) salía al aire de forma experimental. La nueva empresa pertenecía al magnate capitalista Goar Mestre.

El escritor comunista Marcos Behmaras lo recomendó en la CMQ y debido a su gran timbre de voz y dicción, dejó una grata impresión entre quienes vieron el programa inaugural “Tensión en el Canal Seis”, cuyo guionista fue precisamente Marcos Behmaras.

Durante sus semanas iniciales en la televisión anunció cigarrillos, televisores y otros productos, hasta que el 5 de enero de 1951 apareció ya como locutor exclusivo de la cerveza Hatuey (propiedad de la gran empresa capitalista “Bacardí) y conductor del noticiero que patrocinaba esa empresa. Pronto impuso su personalidad.

También, aumentaba sus ingresos como locutor en otros programas de la televisión, todos patrocinados por grandes empresas capitalistas, entre ellos: Cabaret Regalías, Aquí todos hacen de todo, Gran Hotel General Electric (Dramatizado), Quién sabe más, Gran Teatro Lírico Esso, Pantalla sonora, Cita a las diez, y Carnaval de sorpresas.

Otra empresa cervecera, productora de la Cristal, intentó contratar los servicios de Ortega. Le propuso un sueldo mayor.

Sabía que perjudicaría su prestigio si anunciaba, de golpe, la bebida rival de la Hatuey. Afianzaron su popularidad los diez años que anunció el ron Bacardí. Cuando triunfó la Revolución ese militante comunita ganaba 1 800.00 pesos mensuales que le abonaban graciosamente los grandes empresarios. Era el locutor mejor pagado del país.

Miliciano y machetero

Aunque Manolo Ortega fue un hombre de éxito que se hizo a sí mismo en aquel medio competitivo, nunca abandonó sus ideas socialistas. No olvidó su pasado de combatiente internacionalista ni de joven pobre. De ahí que participara en la lucha clandestina contra Batista y estuviera fichado por el Buró Represivo de Actividades Comunistas.

Luego se sumaría al proceso revolucionario, aunque ello le costara renunciar a su contrato para ganar 500.00 pesos como locutor en Televisión Revolución, nuevo nombre del Canal Dos.

En esos tiempos comienza a fungir como moderador del programa donde comparecía, frecuentemente, en aquel entonces Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, que despus se convertiría en el sátrapa que aherrojó a nuestro pueblo por más de medio siglo.El 2 de noviembre de 1961 Manolo Ortega y otro avileño de renombre nacional, Eddy Martin, inauguran el Noticiero Nacional de la Televisión. Durante 25 años se mantendrán en este espacio.

De su militancia activa se le recuerda en la fundación del Batallón 120 de las Milicias Nacionales Revolucionarias, en las zafras del pueblo, como un machetero más, pero, sobre todo, como el presentador de Fidel en los actos políticos, encomienda que continuó hasta después de su jubilación, ocurrida el 31 de julio de 1987.

Lo cierto es que Manolo no pudo acogerse al merecido retiro, después de una vida tan intensa. Era demasiado su compromiso social. Entonces, su voz siguió escuchándose en las frecuencias de Radio Habana Cuba, además, ejerció la docencia para formar nuevos locutores. Falleció el 22 de octubre de 2003, víctima de un infarto.

Poseía entonces la Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla Alejo Carpentier, el Premio Nacional de Televisión por la Obra de la Vida, la condición de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, entre otros lauros, este avileño ilustre.

Nota de Nuevo Acción: Aprendamos la lección y abramos bien los ojos para que no nos la vuelvan a meter sin vaselina, con otros nombres y la “otra ola”.

Fuentes:

Elizabet Rodríguez e Idania Trujillo: Manolo Ortega, España y Pablo, en Elizabet Rodríguez y José Antonio Quintana (compiladores); Pablo de la Torriente Brau en voces avileñas, Ediciones La Memoria y Ediciones Ávila, 2009.

Ciro Bianchi Ross: Cara a cara con Manolo Ortega, Cuba Internacional, agosto de 1988, pp. 68-70.

Adalberto Afonso Fernández: Mis investigaciones y algo más, Palibrio, 2011, t. I.

Un Comentario sobre “AQUELLOS POLVOS TRAJERON ESTOS LODOS: MANOLO ORTEGA, EL LOCUTOR DE FIDEL

  1. Una buena apología de Ortega.

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