ARGENTINA: COLÓN, LA HISPANIDAD Y EL MACRISMO

Por, Carlos Llambías-Cabildo-Argentina

Estamos a 515 años del más grande acontecimiento de la historia humana, cual fue el descubrimiento de América por el marino genovés Cristóbal Colón, quien estaba a las órdenes de los reyes de España Fernando de Aragón e Isabel de Castilla.

Sólo a un pequeño grupo de católicos tradicionales nacionalistas criollos, les tiemblan las manos y el corazón, cuando se rememora esta hazaña. A bordo de tres barquichuelos de madera de propulsión a vela en las cuales estaba pintada una gran cruz, cruzaron la mar Atlàntica con la fe y el coraje que solo los ibéricos tenían. Otros lo hicieron después creyendo en Dios y los Santos Evangelios, pero Colón y los suyos fueron los primeros en abrir la ruta. Después de hacer escala en Canarias, atravesaron esa distancia enorme encarando tempestades y mar calmo, con algunos que querían volver, alcanzaron las islas del Caribe.

Desde este rincón de mi Patria donde nací y descendiendo de catalanes, quiero rendir mi humilde homenaje a esos hombres de la Hispanidad que con la cruz y la espada y enormes sacrificios, dieron vida cristiana y civilizada a los bárbaros originarios, a quienes las sabias y justas Leyes de Indias convirtieron en criollos de ley, ya que las mujeres indias se casaron con los adelantados y descubridores.

Lo que sigue es para los neo-liberales, macristas o como quieran llamarse. Si falta lo Absoluto (Dios), y la capacidad para ejercer la autoridad, lo relativo pierde todo valor.

Se podrá hacer obra pública útil como no se ha hecho en los últimos cincuenta años, caminos vecinales, provinciales y nacionales, puentes, cloacas, agua corriente y escuelas, si no se hacen valer los derechos de Dios y de su Iglesia, se ha perdido el rumbo.

Para que el país sea una Patria, tierra de los padres por tradición, no debe caer en la extranjerización, que ya la sufrimos con la admiración a la perversa revolución francesa de 1789, y desde comienzos del siglo XX con la americanización.

Ortega y Gasset, cuando dijo ¡argentinos a las cosas!, también tendría que habernos advertido sobre el peligro del modernismo ateo. Y podríamos repetir las palabras del Quijote: “Repara Sancho, que nadie es más que otro si no hace más que otro”.

Hay que restaurar la propiedad privada en función del Bien Común, porque de lo contrario dice Belloc, vamos hacia la esclavitud.

Sigue Maeztu afirmando que por encima de las clases sociales y sus diferencias, están la caridad y la piedad. No haría falta recordar, que al finalizar nuestras vidas, ricos y pobres como en partida de ajedrez todos igualados iremos al mismo saco.

Algo para padres y maestros, que habiendo sido maestro, padre de nueve y abuelo de veintisiete, junto a una mujer tan especial como la mía, creo poder dar algún consejo. Enséñenles a hijos y discípulos que todos estamos llamados a cumplir una función, un deber u obligación. Padres y madres trabajar enseñando, madres criando y educando, maestros sea astronomìa o genética siempre iluminados desde lo alto, estudiantes con la virtud de la estudiosidad, acordándonos que Dios siempre nos està mirando.

Señores gobernantes: si ustedes realmente quieren diferenciarse y superar a los otros deberán: reargentinizar la Argentina, retornar a la caballerosidad, abandonar el juego de las estatuas y reponer al Gran Almirante del lugar de donde lo sacó la soberbia y la ignorancia, olvidar el muchachismo de la Reforma Universitaria del 18 y por sobre todas las cosas, con fe o sin ella ir a Luján a venerar la imagen de la Santísima Madre de Dios, la Virgen María, en actitud de penitencia y promesa de conducir a los argentinos a un destino peraltado.

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