ASÍ NOS VEN: TURISMO INFORMAL, LA RECETA CUBANA PARA MITIGAR LAS DURAS CONDICIONES DE VIDA EN LA ISLA-SEGUNDA PARTE

Propaganda política en las rutas de Cuba

Fuente: EJU-Bolivia

Las personas abrieron sus casas para ofrecer habitaciones y comida. Prácticamente todo auto se convirtió en un taxi ilegal en potencia y en la calle cualquier cubano se comenzó a ofrecer como guía de la ciudad, las costumbres y la revolución, pero también como insistente agente del mercado negro y la prostitución.

El Estado, que antes veía en estas prácticas, al menos las primeras, una competencia contra su monopolio total, ahora permite, interviene y se lleva su tajada. Para lograr el permiso para alquilar una habitación, por ejemplo, los propietarios deben invertir en aires acondicionados, mini heladeras, refacciones, toallas, entre otras comodidades para los turistas que muchas veces escapan a los cubanos y que sólo se pueden comprar en tiendas estatales.

“Es una solución al problema de falta de infraestructura turística en Cuba”, considera Lázaro, un guía que viste jeans, camisa a cuadros de manga corta y sombrero de paja y que trabaja para una de las principales agencias de turismo del Estado. De baja estatura y muy resuelto, él mismo parece un panfleto de la Revolución como los que se leen en grandes carteles sobre las rutas provinciales de la isla.

Lázaro nació en una familia campesina en la provincia de Sancti Spíritu, en el centro del país, donde no había luz eléctrica ni agua potable y donde todo pasaba por el cultivo de la caña de azúcar y los ingenios.

Con la Revolución emigró a Trinidad, una antigua ciudad colonial que hoy es un destino turístico muy popular, y aprendió a leer y escribir.

Ya identificado con los principios socialistas, Lázaro atendió al llamado de la República Democrática de Alemania, afectada por la falta de mano de obra tras la sangría de la Segunda Guerra Mundial, y dedicó cuatro años a trabajar en la industria del acero en Magdeburgo y Halle.

En esos años se convirtió en obrero calificado e hizo turismo en la esfera de influencia soviética: visitó la ciudad arrasada de Dresden y cruzó la frontera hacia Checoslovaquia y Polonia e incluso caminó por las calles de Moscú.

Una postal de los circuitos turísticos tradicionales en Cuba: el bar El Floridita y su daiquiri

 A diferencia de la Alemania Oriental, Cuba no pudo ofrecerle una industria pesada a su regreso, por lo que Lázaro decidió sumarse a la ola de turismo internacional que a principios de 1990 estaba empezando a llegar a la isla, asfixiada económicamente y muy necesitada de dólares por el colapso del precio del azúcar y la URSS, en tándem.

Por esa razón Lázaro, que había aprendido la lengua de Goethe entre fundiciones y ruinas, se dedicó a buscar turismo alemán en Trinidad, actividad que sigue alternando con guías en el casco histórico de la ciudad.

“Se hicieron muchas cosas mal en Cuba, en especial con respecto al azúcar y la gestión de las empresas estatales”, analiza. “Pero no fue culpa del Comandante, sino de sus asesores”, enfatizó en referencia al fallecido Fidel Castro.

Lázaro defiende el turismo informal y su rehabilitación de parte del Estado cubano, pero advierte por la diferencia de ingresos entre los que se dedican a estas actividades y quienes se esfuerzan para lograr un puesto en la universidad cubana.

En 2016 las aerolíneas volvieron a volar desde los Estados Unidos a Cuba

“Para entrar a la universidad debes tener un promedio de 95 sobre 100, y gozas de un gran prestigio, pero estas personas que son las más inteligentes y las que hacen un trabajo más valioso en la sociedad ganan menos que quien limpia zapatos a los turistas o revende tarjetas de conexión a internet”, explica.

Vestido con camisa verde de mangas cortas, corbata a rayas, pantalón pinzado y zapatos negros, Miguel es médico y trabaja en un centro geriátrico para extranjeros. Su hermana, experta en virus como el Zika y el Dengue, se encuentra trabajando en Argentina

En sus momentos libres, Miguel mantiene un ojo abierto para los turistas y cuando estos le aceptan la conversación les recomienda atracciones en La Habana o algún “Paladar”, como se conoce a los restaurantes montados en casas de familia, donde recibe una comisión por cada extranjero que lleva a sus puertas y por cada plato de mariscos, los más caros, que convence de ordenar.

(Continuará)

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