ASÍ NOS VEN: TURISMO INFORMAL, LA RECETA CUBANA PARA MITIGAR LAS DURAS CONDICIONES DE VIDA EN LA ISLA-TERCERA PARTE Y FINAL

Autos clásicos y sus conductores esperan por los turistas (Reuters)

Y es que el turismo informal y esta incipiente iniciativa privada cubana parecen estar, también, basados en una actitud cooperativa. Consiste en una interminable red de amigos, familiares, conocidos y socios que llevan a los turistas de un lado a otro a cambio de una parte, y que incluso mostrarán al viajante, si así lo quiere, el otro lado de la isla donde la policía esquiva viste siempre de civil y la escasa comida se compra en tiendas de racionamiento: arroz en libras, leche hasta los 7 años, el pan diario y los duros cigarrillos cubanos sin filtro que raspan la garganta como si fueran una lija.

Los miembros de estas redes se destacan entre los demás. Visten ropa de marcas importadas, se permiten muy de vez en cuando unas vacaciones en los mismos cayos que los turistas y alguno, excepcionalmente, se mostrará hablando con un iPhone de hace 5 años mientras “coge el viento” por las noches en el Malecón. Esta forzada exuberancia del consumo los asemeja, a su vez, a quienes están bien conectados políticamente o aquellos que tienen familia en la Florida o en la costa este y que reciben las remesas salvadoras.

Tienda por la libreta o cartilla de racionamiento

Tal es el caso Juan, un taxista de la provincia de Las Villas con familia en New Jersey, quien maneja un Chevrolet modelo 1956 con motor de Hyundai y tiene que pagar 10 CUC por cada turista que le delegan en la calle quienes gritan “Taxi”, y a los que llevará desde Trinidad hasta los Cayos en el norte, donde proliferan los hoteles all inclusive y las playas que hacen de Cuba un destino privilegiado en el Caribe.

Juan sabe que afuera de las isla también hay diferencias y cobra distintas tarifas según la nacionalidad. Por eso llena su Chevrolet de europeos y latinoamericanos y cuando tiene la oportunidad de un momento de intimidad con estos últimos dice: “ustedes pagaron 15 CUC, pero si los demás preguntan pagaron 30, para que no haya conflicto”.

La Habana bajo el agua tras el huracán Irma (AFP)

Los “almendrones” como el suyo pueden verse por toda La Habana junto a los Lada, y son el único transporte público que parece posible para un turista muchas veces encantado con la deliciosa decadencia cubana y otras un poco desorientado por un sistema y unos códigos que son únicos.

Los cubanos, en cambio, viajan en “Guagua”, el autobús fabricado en China, el nuevo proveedor industrial de la isla, que recorre La Habana a través de varias líneas y siempre repleto de personas. Cuesta 40 centavos de CUC sin límite de distancia, frente a un mínimo de 8 CUC en taxi para recorridos muy cortos.

Pero a bordo casi no se ven turistas, y cuando uno sube inmediatamente es recibido con miradas de extrañeza por la invasión de un espacio público que les pertenece y de un mundo ajeno que han logrado construir. Pronto se sumará también la decepción al recordar que un miembro de esa constelación de contactos que buscan mejorar la vida diaria como sea, y que posiblemente esté montado en un Lada, se está perdiendo el viaje lucrativo de la semana.

Fuente: EJU-Bolivia

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Help

WordPress theme: Kippis 1.15