BARACK OBAMA O LA METAMORFOSIS DE LA PALOMA

HECTORJULIOCEDENOPARAILUSTRARARTIC.Héctor Julio Cedeño Negrín-periodista residente en el Archipiélago cubano 

En 1977 Fidel Castro decía de Jimmy Carter, que era un hombre prudente y profundamente cristiano, sometiéndolo a una empalagosa edulcoración, para después endilgarle  varias decenas de miles de cubanos con el éxodo del Mariel, entre los que fletó a miles de pacientes psiquiátricos y otros miles de delincuentes comunes extraídos directamente de las ergástulas cubanas y obligados a emigrar a punta de pistola hacía el país del norte, creándole un serio problema a la comunidad cubana allí residente.

Ya al final de su gobierno cuando por fin el manisero de Georgia le plantó caras a Fidel Castro, este pretendió que el devoto de Jesucristo, estaba muy mal asesorado y culpó por la nueva postura del Presidente a Zbigniew Brzezinski, Consejero de Seguridad Nacional. Lo cierto es que el Mandatario demócrata intentó reivindicarse pero no lo consiguió. De nada le sirvió su desempeño en los finales de la presidencia, porque nunca lo reeligieron.

William Clinton quiso reivindicarse igualmente al final, después de haber sido burlado, incluso por Fidel Castro y le hundió el mayor submarino atómico que tenían los rusos, retando a Vladimir Putin en el año 2000. Cuatro años antes  toleró la impunidad de los tiranos cubanos, cuando derribaron sin miramientos las avionetas de los “Hermanos al Rescate”, llevado a cabo en aguas internacionales.

Lo menos que habría podido hacer Bill Clinton era reducir a polvo la Base militar  de San Antonio de los Baños, lugar de procedencia de los aviones piratas asesinos. Clinton al menos procedió con desmantelamiento de la “Red Avispa” y el encarcelamiento de los espías cubanos, pero además sancionó la “Ley Helms-Burton” que apretaba las clavijas a la dictadura, lo que le hizo quedar mejor parado ante sus detractores, aunque no fue proclamado como un héroe.

Ahora vemos al Presidente Barack Obama tratando de reivindicarse a la par, después de haber hecho diversos papelones a nivel internacional. Aunque le quedan dos años en la presidencia, para poder quedar limpio tendría que lavarse y bien lavado. Esta orden de tomar acciones ante la represión en Venezuela y de sancionar a los responsables de los desmanes, había sido solicitada por el Congreso desde hace tiempo y solo se esperaba la acción del Presidente, pero los asesores le recomendaron prudencia excesiva.

Hoy la respuesta del Presidente ha sido poco enérgica, aunque viene justificada por el recrudecimiento de la represión y el crecimiento de la impunidad  del tirano venezolano, que  impone con toda fuerza las órdenes recibidas desde la Habana. Esta vez encarceló al Alcalde Mayor de Caracas, Antonio Ledesma López, uno de los principales líderes de la oposición, mientras se encuentra encarcelado Leopoldo López, el más carismático y tiene bajo amenazas a María Corina Machado, miembros todos de la valerosa trilogía democrática.

Pero yo le veo otra arista a esa medida de Barack Obama, tomada en este preciso instante; el propio gobierno cubano. ¿Quién podría pensar qué Raúl Castro no reaccionaría enérgicamente ante esta medida del Presidente norteamericano, tomada especialmente contra su títere de Venezuela?

Me da la impresión de que ante las numerosas críticas vertidas en contra de Barack Obama por las tratativas con gobierno cubano, el Presidente desea romper sus negociaciones con la Habana o por lo menos presionarlo fuertemente, ante la tozudez para cambiar sus posiciones. Este es un mensaje claro para los gobernantes cubanos; flexibilicen su posición porque podemos quitarles a Venezuela. Si se produjera una  ruptura en las negociaciones, quedaría bajo la entera responsabilidad de Raúl Castro.

Yo veo las advertencias contra el gobierno venezolano, como una presión eficaz contra el inepto Nicolás Maduro, habría que ver hasta donde es capaz de llegar el Presidente. Maduro con su incapacidad y su escasez intelectual puede provocar su propio colapso, rompiendo las relaciones con los Estados Unidos, algo muy probable en el futuro cercano, lo que pondría al gobierno cubano en una situación comprometida.

En la declaración del gobierno cubano, se culpa a quien tomó la decisión pero no se menciona directamente al Presidente. Fue precisamente Obama el que firmó la orden. Aunque verdaderamente la medida ha sido un poco tímida, porque la lista de los sancionados debería ser mucho más sustanciosa. Hay otros participantes en la represión directa y en la instigación a los represores, que no son sancionados, entre ellos la Fiscal General Luisa Ortega Díaz y el Presidente de la llamada Asamblea Nacional Diosdado Cabello, azuzadores primordiales.

A mi parecer Obama trata de matar dos pájaros con un solo tiro; por un lado radicalizaría el proceso en Venezuela, donde incluso un golpe militar podría considerarse legítimo y contaría con el reconocimiento tácito de los Estados Unidos. Poco interesaría que toda la CELAC, la UNASUR o el ALBA se opusieran, el reconocimiento de los Estados Unidos sería determinante.

Nadie más que los gobernantes cubanos y sus segurosos, van a tomar partido para defender a su títere Nicolás Maduro. Ni siquiera los venezolanos se sumarían masivamente. Pasaría como en Angola que los que combatían contra Jonás Savimbi eran los cubanos porque ni las FAPLA querían participar en los combates y por la noche sus soldados, se pasaban para la UNITA.

Por otro lado el gobierno cubano tendría que radicalizarse, una posición en extremo peligrosa porque todo lo adelantado quedaría en la nada o en lo “más” peor. Los octogenarios gobernantes cubanos intentan legitimarse y posicionar a sus herederos, programando una transición cuasi testamentaria, pero sin la anuencia de los Estados Unidos, sería algo más que difícil.

Decía yo que Barack Obama había roto el equilibrio bipartidista mantenido por cincuenta y tantos años de confrontación con los tiranos y aseguraba también que cuando el equilibrio se rompe es muy difícil restablecerlo e incluso volver a la posición anterior. Volver a lo mismo en Cuba ya no se podrá conseguir, porque ha comenzado por fin el movimiento, lo que puede ocurrir es que todo el tinglado se venga abajo y así se encuentre un nuevo equilibrio, aunque sea en el suelo.

En cuanto al titular del artículo, se le ha considerado a Barack Obama como una palomita, por su  posición política moderada e incluso pacifista y excesivamente tolerante ¿Se transformará el Presidente en un halcón?  A George Bush por ejemplo se le consideraba un halcón desde siempre, por su temperamento fuerte y enérgico, incluso agresivo.

No solo porque me considero un republicano hasta los tuétanos, pero esto de los Presidentes demócratas de tratar de cambiar su imagen al final del mandato, como para hacerse respetar por la historia, me parece una total ambigüedad y una debilidad de carácter. Como decía un amigo ya fallecido; eso es andarse con “melingandesas”. Aunque los diccionarios de las modernas computadoras no reconocen esa palabra, en un antiguo diccionario del siglo XIX se traducía como blandenguerías.

Ese sentimiento de frustración no lo practican los Presidentes republicanos. Aunque entre los demócratas también habitan halcones, pero en menor cuantía. Miren eso, a la hoy cuestionada Hilary Clinton se le considera como uno de ellos, aunque a su esposo se le consideró como una inofensiva paloma; paradoja del destino.

En Cuba a nuestros gobernantes actuales los consideramos; tiñosas y Cabrera Infante  veía tiñosas en el Caribe desde su residencia en “Incalaperra”, como la llaman los gauchos. Aunque verdaderamente las tiñosas son  buitres degradados. No se sabe cuál de las dos acepciones puede ser peor.

Un Comentario sobre “BARACK OBAMA O LA METAMORFOSIS DE LA PALOMA

  1. Estimado SR. Cedeño, leo sus comentarios y son muy acertados, Ud. demuestra una gran experiencia es estos hechos históricos vividos y viviendo.
    Este en particular es muy interesante y le veo lógica, aunque antes de Obama haber tomado la decisión sobre Venezuela, la acción de Cuba no tuvo sentido para mí, pero ahora Ud. abre la posibilidad más factible sobre los acontecimientos de Venezuela y le doy la razón.
    Atentamente
    Jorge A. Villalón

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Help

WordPress theme: Kippis 1.15