BOLIVIA: ¿TE ACUERDAS DEL MNR?

Por Dante N. Pino Archondo

En la vida económica de Bolivia ningún partido, con excepción del MNR, pudo implementar y ejecutar políticas económicas que transformaron su estructura económica. Y por políticas económicas debemos entender aquel sistema de normas y medidas que influyen en la forma de producir, de intercambiar y de impulsar el crecimiento y desarrollo económico. Las políticas económicas contienen estrategias que buscan alcanzar objetivos y resultados que van más allá del corto y mediano plazo.

En 1952 tres medidas centrales cambiaron la concepción liberal con la que se manejaba la economía, el Estado asumió el control de precios internos, del comercio exterior, de las divisas y supedito la actividad privada a lo que establecía el Estado. El modelo económico de la revolución tuvo una concepción centralista y fue lo más cercano a lo que el socialismo predicaba, la diferencia radicó en el concepto de la propiedad privada. De ahí deviene todo el debate que se produjo entre el nacionalismo revolucionario y las corrientes socialistas y comunistas de entonces.

La nacionalización de la minería privada posibilitó el control de las exportaciones en volumen y valor por el Estado. Al vivir prácticamente del estaño, el presupuesto general se construía en función a esta materia prima y la coparticipación obrera (minera) establecida en la COMIBOL que llegó a tener derecho a veto. Esa era la fuente del poder que tuvo la COB.

Este modelo fue el que pervivió hasta 1985 fueron 33 años en los que la economía nacional marchaba al compás de lo que el Estado decía y hacía. Si bien el juego de la política en este tiempo se movió pendularmente, entre la derecha y la izquierda, debemos entender que los gobiernos militares en su conjunto no modificaron la base económica, se calificaron como derecha a los gobiernos que limitaban la actividad sindical y promovían la actividad empresarial sin tocar el poder del Estado para nada y se dijo que eran militares de izquierda aquellos que le devolvían a la COB su capacidad de acción sindical y querían anular la actividad privada empresarial.

El modelo resistió hasta mediados de los ochenta. El Estado a finales de los años setenta ya no podía sustentar y mantener las empresas públicas deficitarias, el número de empleados públicos, el sistema de subvenciones y de precios y el pago de una deuda externa que para ser refinanciada tenía que aceptar condiciones que limitaban su acción y su poder. La dependencia de los precios internacionales del estaño, se tradujo políticamente como la causa de la pobreza en Bolivia. Los intelectuales racionalizaron esta afirmación y con ella soslayaron la realidad. La pobreza es causa de la dependencia externa y no de la forma en que el Estado gasta los recursos que recibe.

Fue necesario que el MNR en 1985 que había instaurado la era del capitalismo de Estado, que había mostrado la forma en que el Estado puede absorber la economía y limitar la inversión a lo que el mercado internacional le permitía, fuera el que tendría que ponerle fin a esa aventura que no pudo en 33 años cambiar los resultados sociales de una economía al servicio del Estado.

Y el propio mentor de la nacionalización de la minería privada en 1952 Víctor Paz Estenssoro, (foto de la izquierda) cerrando las puertas del Palacio y obligando a sus ministros a permanecer encerrados durante horas confeccionó el D.S. 21060 que fue la norma sobre la cual se establecían nuevas reglas de juego económico. Cuando se conoció el alcance del decreto, algunos de los parlamentarios del MNR se jalaban los cabellos, a muchos intelectuales se les movió el mundo y la COB no podía dar crédito a lo enunciado.

Y aunque en ese momento se trató de demonizar semejante atrevimiento, como la liberalización de los precios en el mercado, la libre exportación e importación de bienes y servicios, la eliminación de las subvenciones a la canasta familiar, la flotación de las divisas y el establecimiento de un nuevo régimen tributario, que ahora nadie mira como un atentado al pueblo, en ese momento a las generaciones educadas en el ideario del nacionalismo revolucionario con el Estado como ser supremo, les parecía un sacrilegio tan grande que ese gobierno no podía ni debía terminar su mandato.

Pero la inflación que se desató entre 1979 y 1984 precisamente por querer sostener a ese Estado que no era poderoso sino en la mentalidad de la clase obrera, les dio una lección que no podían olvidar fácilmente, la lección de la devaluación del poder adquisitivo de sus salarios, de la escasez de productos en el mercado, de la colas para conseguir un kilo de azúcar y algo de pan y del enriquecimiento de unos pocos con la especulación y el hambre de muchos bolivianos.

Esa lección de vida hizo que la COB realizara una última movilización, llamada “La marcha por la Vida” y terminara claudicando en Calamarca el 28 de agosto de 1986, su derrota posibilitó la descentralización minera de la COMIBOL y dio paso a la relocalización de miles de mineros, a los cuales el Estado ya no podía sostener.

Esas medidas conocidas como las “primera generación” necesitaban ser continuadas por un proceso que transfiriera las empresas públicas al sector privado. El D.S. 21060 fue un decreto de estabilización económica, que mantuvo bajo el control del Estado a las empresas monopólicas en hidrocarburos, comunicaciones, transporte aéreo y ferroviario y energía y el gobierno que le sucedió no hizo otra cosa que mantener la situación como estaba.

Y por último nuevamente el MNR en 1993 toma la posta gubernamental y define un nuevo camino, ofertando la capitalización de las empresas públicas deficitarias, la participación popular, como el primer paso rumbo a las autonomías departamentales y el seguro universal materno infantil. La capitalización logró inyectar recursos a la economía, establecer nuevas reglas de juego tributarias y abrir las puertas a la inversión extranjera directa, moviendo al Estado hacía la atención de políticas sociales urgentes en la salud y la educación, la reforma de pensiones y la infraestructura productiva.

Son tres los momentos históricos en los cuales el MNR definió políticas económicas que significaron el cambio del rumbo económico. En abril de 1952 la reforma agraria, la nacionalización minera y el voto universal, en 1985 el D.S, 21060 de estabilización económica y recuperación el mercado para invertir y producir y en 1993 las reformas de segunda generación que potenciaban a las empresas públicas con socios estratégicos y dejaban de ser una carga fiscal para el Estado.

Ahora pregunto a todos los candidatos presidenciales que hablan de recuperar el Estado de Derecho, ¿al fin alguno de ellos tendría la capacidad y tino político para establecer una nueva política económica, que definiera un nuevo rumbo de vida a Bolivia?En estos 66 últimos años de vida republicana solo un partido fue capaz de fijar nuevos rumbos, está claro que los otros solo acompañaron esas políticas, ¿será que ahora podríamos por primera vez tener un gobierno que sea capaz de promover nuevas políticas económicas?

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