CANTACLARO

ELGALLODECANTACLARO“De ‘naide’ sigo el ejemplo, ‘naide” a dirigirme viene, yo digo lo que conviene, y el que en tal ‘gueya’ se planta, debe cantar, cuando canta, con toda la voz que tiene”

José Hernández en “Martín Fierro”

ALDOROSADOTUEROENALAINTEMPERIEPor Aldo Rosado-Tuero

Sobre el viaje de Obama a la Cuba de los Castro, ha opinado Vicente y toda la gente,  encontrándose en la muestra desde muy buenas evaluaciones hasta las más inverosímiles expectativas. Como lo ha hecho tanto “experto” yo había decidido no analizar el discurso, pero ya son muchos los lectores y amigos, que me insisten en conocer mi evaluación, que no me dejan otra opción que clavar mi pica en Flandes.

Comenzaré, con el adagio latino de “Facta non verba” (Hechos no palabras), porque considero que a las palabras se las lleva el viento y lo que en realidad cuenta en la historia son los hechos.

Si nos circunscribimos solamente al discurso, Obama tal vez podría obtener—según mi leal entender—un 65 para aprobar la asignatura, pero si consideramos toda su actuación durante su estancia en La Habana, recibiría un rotundo “NO APROBADO”,  o como decíamos en mi época de estudiante, un soberano “ponchado”. El discurso en sí, bien preparado y muy apegado a  la corrección política, con la intención de complacer a los dos bandos antagónicos, pero como ocurre siempre que se quiere quedar bien con ambos bandos en desacuerdo, quedó mal con los dos contrincantes en la arena de la lucha entre el castrismo y sus verdaderos enemigos: los cubanos que buscan la genuina libertad y democracia en el Archipiélago.

Quedó mal con el castrismo, cuando les clavó en el hígado unas cuantas buenas puntadas, como la de referirse al “monumento que existe en los EE.UU. a la iniciativa y propensión al trabajo y al progreso de los cubanos”, y tras una breve, pero muy bien administrada pausa escénica, exclamó: MIAMI. No hay que presumir de tener informantes en las altas esferas del castrismo, para imaginar que Fidel se encabronó con Raúl por permanecer en silencio sin contestar a Obama, como hicieron con José Figueres, en una memorable y bochornosa ocasión. Y la mejor prueba es el artículo firmado por él, que el Tirano Mayor  ha mandado a publicar en toda la prensa del Archipiélago esta mañana. Pero, por por otro lado quedó muy mal con la historia y los anticastristas al elogiar al sistema educativo cubano, sin anotar que no es más que un plan de adoctrinamiento y lavado de cerebros juveniles  y glorificar las misiones médicas cubanas,  callando que es una moderna esclavitud y trata de profesionales para enriquecer las arcas de la tiranía, Y para colmo, después, dijo que los cambios se lograrán por lo que haga el pueblo cubano; pero sin renunciar a seguir otorgando al castrismo casi todo lo que le ha pedido, sin recibir a cambio, ninguna concesión favorable al pueblo de a pie, a las libertades o el respeto a la diversidad política, la libertad de expresión y todas las otras libertades conculcadas por la tiranía, a la que él—Obama—fue a agasajar y a fiestar hombro con hombro con los verdugos de ese pueblo al que él demagógicamente hace responsable de lograr el cambio.

Si todo no fuera más que una comedia bien urdida desde hace tiempo para culminar con el “nuevo pacto del Zanjón” que en miserable mojiganga pretende perpetuar al castrismo, el ladino Obama, hubiera dicho bien claro: Yo les he abierto y extendido mi mano amiga, pero ustedes, no han dejado de mostrarme en mi cara el puño cerrada. He hecho lo indecible para que Uds. tengan la oportunidad de rectificar, pero han desaprovechado la ocasión. Hasta aquí llegué. De ahora en adelante, si quieren avanzar en nuestra relación, tendrán que abrir sus manos y comenzar a demostrar que de verdad merecen mi rectificación. Si no lo hacen, no esperen más concesiones.

Ha habido ilusos o tal vez empedernidos obamistas, que han querido comparar lo dicho por Obama en La Habana con la frase de Reagan en Berlín, cuando le dijo a Gorbachov “derriben este muro” y aseguran que no pasará mucho tiempo sin que las palabras de Obama prendan en el pueblo cubano y lo impulsen a luchar contra el castrismo; pero esa esperanza es risible y la comparación ridícula.

Cuando Reagan casi ordenó “derriben ese muro”, existía un Gorbachov que deseaba hacer cambios, y Reagan no les dio ni les regaló ninguna concesión; muy por el contrario, les dejó saber a la Unión Soviética y sus satélites “Aquí no hay nada que discutir. Uds. pierden y nosotros ganamos, sino lo entienden sigo con el proyecto de ‘la guerra de las Galaxias”, por lo tanto comparar lo dicho por Reagan, acompañado de hechos, es una falta de respeto a la inteligencia de los lectores u oyentes, cuando todo el mundo sabe que a Obama, medio mundo no le respeta, que sus palabras se las lleva el viento, porque no ha tenido los bemoles suficientes para mantener sus promesas y sus líneas rojas, mil veces burladas por los enemigos de USA.

SECRETARIADODELASFARCENELJUEGODEBEISBOLCERQUITICADEOBAMANo puedo terminar sin hacer mención a unas cuantas cosas que han pasado por alto los defensores de este viaje entreguista y narcisista. Obama se codeó con los opresores y verdugos del pueblo cubano, cuyas manos están manchadas de verdad—no en forma figurada—de la sangre de muchos cubanos. Su familiaridad con Raúl Castro, su comparecencia al stadium robado por el castrismo a sus legítimos dueños, donde se sentó con su familia a dos asientos de Ramiro Valdés y cerquitica de los miembros de la cúpula de las FARC de Colombia (foto de arriba), una organización calificada oficialmente por el Departamento de Estado de USA como “terrorista y narcotraficante”, poniendo la dignidad del cargo que representa por los suelos.

En todos los lugares que Obama estuvo disfrutando de sus vacaciones entreguistas, fueron instalaciones robadas a sus dueños, y no fue capaz de decir nada; aparte del tremendo ridículo de asistir a los estudios de la censurada televisión castrista para servir de hazmerreir del “Pánfilo” inventado por la tiranía para contrarrestar al Pánfilo negro que pide jama, sin rendirse. Imagínese, Obama, un hombre “tan ocupado” que no pudo ir al entierro del Juez de la Suprema Corte Scalía, ni asistir al sepelio ni el velorio de la viuda del Presidente Reagan, si tuvo tiempo para filmar para la televisión amordaza de los Castro.

En conclusión: Una vez más  confío en el mejor juez que será, como siempre el tiempo, ya que no se puede discutir seriamente con ciertas personas, porque “no hay peor ciego que el que no quiere ver” y “peor sordo que el que no quiere oír”, además de los que les pagan para que vean y oigan lo que les mandan  ver y oír, precisamente los que les pagan.   

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