CANTACLARO

Por Aldo Rosado-Tuero

“De ‘naide’ sigo el ejemplo, ‘naide” a dirigirme viene, yo digo lo que conviene, y el que en tal ‘gueya’ se planta, debe cantar, cuando canta, con toda la voz que tiene”

José Hernández en “Martín Fierro”

Cantaclaro poético 

Las huestes del genuino nacionalismo cubano sufren una etapa de desencanto y desaliento cuando muchos de sus integrantes muestran una apatía desalentadora, ante el auge de las tropas de cubanoides que arriban por oleadas a nuestras playas que fueran hace años el bastión de la intransigencia anti castrista.

 En Cuba nos fusilaron a lo mejor de nuestra juventud que marchó enhiesta frente a las balas asesinas gritando ¡Viva Cristo Rey!  Y ahora en esta nueva plaza conquistada–gracias a la infiltración continuada anunciada y advertida hace muchos años por el maestro Don Salvador Borrego–pretenden fusilarnos a salivazo limpio y a acusaciones ridículas en las redes sociales.

Ante este panorama que puede resultar para muchos desolador, por suerte todavía queda un remanente de la minoría histórica inasequible al desaliento que ante la estulticia, la traición y la flojedad de piernas de una mayoría acomodaticia, todavía sostiene en sus manos las banderas de la justicia social, el amor a Dios y a la Patria que siempre han sido el norte y guía de nuestra doctrina.

Sería injusto si cito nombres de integrantes de esa minoría porque siempre se quedarían fuera de la lista dignos camaradas que no se rinden ni se rendirán nunca, pero para todos ellos yo quiero hoy dedicar esta columna “poética” a ellos, regalándoles tres piezas, que espero desde el fondo de mi corazón, les reconforte.

Aquí les van:

ENVIO

(Soneto de Ángel María Pascual)

 A ti fiel camarada que padeces

El cerco del olvido atormentado.

A ti que gimes sin oír al lado

Aquella voz segura de otras veces.

Te envío mi dolor. Si desfalleces

Al acoso de todos y cansado

Ves tu afán como un verso malogrado,

Bebamos juntos de las mismas heces.

En tu propio solar quedaste fuera.

Del orbe de tus sueños hacen criba.

Pero, allí donde estés, cree y espera.

El cielo es limpio y en sus bordes liba

Claros vinos del alba, Primavera.

Pon arriba tus ojos. Siempre arriba.

PIU AVANTI

 (De “Almafuerte”)

No te des por vencido, ni aún vencido,

ni te sientas esclavo, ni aún esclavo;

trémulo de pavor, piénsate bravo,

y acomete feroz, ya mal herido. 

Ten el tesón del clavo enmohecido

que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo,

no la cobarde intrepidez del pavo

que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora;

o como Lucifer, que nunca reza;

o como el robledal, cuya grandeza

necesita del agua y no la implora…

¡Qué muerda y vocifere vengadora,

ya rodando en el polvo tu cabeza.

A UN IRREDUCTIBLE

 (Soneto de Aldo Rosado-Tuero)

Fiel camarada de los sueños idos,

de luchas, ilusiones y esperanzas.

Empeñado aún en metas que no alcanzas

dando vida a ideales fenecidos.

Cuando otros han cambiado de vestidos

-comprados con prebendas y pitanzas-

tú escupes sus bolsillos y sus panzas.

y enarbolas tus trapos carcomidos.

Desprecias sumarte a viles andanzas

propias de títeres enceguecidos

en pos de  posiciones y alabanzas.

Muramos así: de frente, erguidos,

en la refriega con hostiles lanzas.

No arredrados,  cansados ni vencidos.

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