CANTACLARO

ELGALLODECANTACLARO“De ‘naide’ sigo el ejemplo, ‘naide” a dirigirme viene, yo digo lo que conviene, y el que en tal ‘gueya’ se planta, debe cantar, cuando canta, con toda la voz que tiene”

José Hernández en “Martín Fierro”

ALDOROSADO-TUEROOTRAPor Aldo Rosado-Tuero

Escribo hoy esta columna, y escribiré las próximas, con el corazón en la mano, sin cortapisas, sin concesiones, solo dictada por mi conciencia, que ya a mi edad no se anda con remilgos, penas, ni temores.

Mi generación se ha visto atada a un destino, abatida bajo los escombros de la decadencia política y el desarme moral. La minoría nacionalista, inasequible al desaliento, de la que orgullosamente he formado parte ha tratado de  “Recuperar una nación que había sido la comunidad… una posibilidad tan clara de lograr la síntesis entre tradición y futuro, entre repudio al resentimiento de clase y exigencia de  justicia social, entre crítica a la corrupción del liberalismo y la propuesta de una auténtica representación popular.

Peleamos por patriotismo y por la Justicia Social. Ambas virtudes, Patriotismo y Justicia Social, que siempre deben ir juntas y que son las que han dado grandeza y prosperidad a las naciones que las han cuidado e impuesto.

Levantamos la bandera de la justicia, la libertad, la afirmación nacional, el impulso por construir un destino común. Porque  la política sea “en su mejor acepción, el haz de hechos que unos hombres eminentes proyectan sobre su pueblo”. La política es otra cosa muy distinta que lo que nos ha traído esta democracia que padecemos. Como afirmara un visionario que con su pensamiento ha inspirado a los genuinos nacionalistas cubanos—José Antonio Primo de Rivera–“Nosotros no vamos a ir a disputar a los habituales, los restos desabridos de un banquete sucio. Nuestro sitio está fuera, a la intemperie, arma al brazo y en lo alto las estrellas,  aunque tal vez transitemos, de paso, por el otro”.

Por eso, cuando ayer se consumó la gran mojiganga que se había venido preparando sigilosamente y a escondidas—y que nosotros denunciamos desde el principio—entre el obamismo y el castrismo, patrocinada por los impulsores del Nuevo Orden Mundial y el marxista que hoy ocupa la Casa Blanca, ante el cacareo de los “opinadores clásicos” de la “cuestión cubana” que hoy gritan escandalizados: “traición”; yo—y conmigo la pléyade de nacionalistas cubanos genuinos—no nos sentimos traicionados en lo más mínimo, ya que nunca pusimos nuestras esperanzas de libertad en manos extranjeras y mucho menos en las políticas de Washington.

Que se sientan traicionados los que respondieron a las directrices e intereses de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) o seguían los planes trazados por el State Department norteamericano, siempre obedientes a los lineamientos del Council of Foreign Relations (Consejo de Relaciones Exteriores).

A mí, y a los que como yo, seguimos la línea de la intransigencia, la cubanía y la vergüenza, nada de lo que ha ocurrido; y lo que seguirá ocurriendo   nos sorprende. Lo hemos venido denunciando desde hace mucho, mientras los “inteligentes y bien informados” nos acusaban de alarmistas e inventores de teorías conspirativas risibles.

El tiempo, una vez más, nos ha vuelto a dar la razón. Qué claro estábamos cuando el lema del órgano impreso del Movimiento Nacionalista Cristiano, nuestro “periodiquito”, “Acción”, rezaba desafiante: “Contra Moscú, sin Washington, Por Cuba”.

Y hoy, ante la estupefacción y el desaliento de los incrédulos y los “sietemesinos” de siempre, que calimbara el apóstol de nuestra independencia, José Martí, volvemos a levantar nuevamente la bandera de la rebeldía cubana.

El juego no se acaba hasta que se haya muerto el último de los irreductibles. Nada estará perdido mientras quede un cubano con vergüenza y dignidad, que ante la estulticia del mundo, la sumisión de nuestro pueblo obnubilado, la ambición de los banqueros y negociantes sin escrúpulos, la desvergüenza de los estafados que vuelven con la cabeza baja a cooperar con los que los robaron y humillaron, y los avances de los poderosos que aspiran a probar en Cuba las ventajas del Capitalismo de Estado, levante su voz y haga cada día una gestión, una denuncia, un intento de despertar una conciencia y, sobre todo, QUE NO SE RINDA.

3 comentario sobre “CANTACLARO

  1. DE ACUERDO 100%, ESTIMADO ALDO,

  2. No hay nada que agregar.
    Por Dios,la Patria y la Familia
    Arriba Cuba
    Horacio Minguillon Alonso

  3. Querido Amigo Aldo:
    Sólo me queda por agregar que no podemos olvidar, QUE NO VAMOS A OLVIDAR TANTO CRIMEN,Y QUE NO NOS VAMOS A RENDIR ANTE LOS CANALLAS DE SIEMPRE. Algo nos queda por hacer, y tenemos que hacerlo. Un fuerte abrazo.
    Dionisio Suárez

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