CAPITALISMO Y COMUNISMO ¿LAS DOS MITADES DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL?-II

ARMAND HAMMER Y LENIN. OTROS CAPITALISTAS QUE AYUDARON O AYUDAN A LOS COMUNISTAS

Por Aldo Rosado-Tuero

Tal y como prometí en mi anterior artículo sobre el tema, hoy les daré a los lectores una idea quien era el supra capitalista Armand Hammer, amigo íntimo,  padrino y salvador de Lenín y el sistema comunista.

Es posible que a algunos cubanos que han vivido en el socialismo el nombre de Occidental Petroleum les suene familiar gracias a los artículos publicados en la revista soviética Sputnik en los que se hablaba frecuentemente de Armand Hammer.

Este magnate capitalista petrolero norteamericano había conocido a Lenin y siempre había defendido la amistad con la Unión Soviética. Breznev lo condecoró con la Orden de la Amistad con los Pueblos.

Armand Hammer (foto grande que encabeza este artículo), el presidente de Occidental Petroleum, nació en Nueva York en 1898, hijo de una familia de inmigrantes judíos proveniente de Odessa. Su padre, Julius Hammer, fue uno de los fundadores del Partido Comunista de Estados Unidos. En 1921, recién graduado de médico, Hammer partió para Rusia con un vagón de ferrocarril cargado de medicinas. Allí conoció a Lenin, el que, a su vez, se lo recomendó a Stalin como “una pequeña vía hacia el mundo de los negocios de Estados Unidos que deberíamos usar de todas las formas posibles”.

Hammer vivió unos diez años en la Unión Soviética, pero luego regresó a Estados Unidos. Era hábil para los negocios y se hizo millonario. No tenía nada que ver con el petróleo. En 1954, sin embargo, compró una pequeña compañía, prácticamente en quiebra, llamada Occidental y, en 1961, la empresa hizo sus primeros hallazgos de petróleo en California. Hammer compró otras empresas petroleras y en 1966 las ventas anuales de Occidental llegaban a los $600 millones.

Este nieto de emigrantes judíos rusos, e hijo de un dirigente del Partido Comunista Americano, suscitó iniciativas investigadoras del FBI y de la CIA por supuestas actividades pro soviéticas. Esta tipificación desde luego quedaba muy estrecha para Hammer, cuyas idas, venidas y actuaciones, reventaban las costuras de cualquier talla uniforme. Su padre había tenido la humorada de ponerle el nombre de Armand para que, pronunciado con su apellido sonara como “arm and hammer” (brazo y martillo, representación plástica de un emblema partidista de la izquierda).

Como una prueba innegable de la estrecha relación del gran capitalismo con el comunismo  está el hecho que El Kremlin le dio patente de corso para actuar en el espacio de las relaciones comerciales con Occidente. Él contaba: “Lenin me dijo francamente que el comunismo no funcionaba y que deseaban la entrada de los capitalistas extranjeros, adelantándose, por cierto,   a lo que reconoció Fidel Castro muchos años después.  El líder soviético tenía, no obstante, una desconfianza profunda al respecto, visión que resumía a la defensiva, aunque con un fatalismo pesimista: “los capitalistas nos venderán la soga con la que nos colgaremos”.

Lo cierto es que Armand Hammer recibió la concesión para representar, cara a la burocracia económica de la URSS, a 38 grandes empresas yanquis, entre las cuales figuraba, por ejemplo, la Ford. Fijó su residencia en Rusia durante unos diez años y realizó los más variados negocios. Así proporcionó millones de toneladas de cereales a los soviéticos, obteniendo a cambio maderas, pieles, piedras preciosas y la explotación de minas de platino en los Urales.

Logró desplazar a la fábrica alemana Faber y montó otra de lapiceros y plumas estilográficas que llegó a abastecer una gran parte del consumo interior y a exportar a otros países. Breznev comentaba que había aprendido a escribir, “como todos los de mi generación, con lapiceros Hammer”. Stalin estatalizó esa industria, indemnizándole con una millonada de dólares, complementada, además, con una serie de tesoros que habían pertenecido a los zares.

Hammer renovó sus contactos con los rusos en la época de Nikita Jruschov a quién se ganó definitivamente regalándole un toro y dos terneros, descendientes del ejemplar que poseía, campeón mundial de una raza selecta. En el transcurso de una conversación con el líder comunista, el negociante nato, siempre atento a la ocasión que pudiera surgir, había conocido el  interés del camarada Nikita  por mejorar la cabaña vacuna de su país

y terminó como un intermediario entre los dirigentes del PCUS y siete presidentes norteamericanos. Investigaciones publicadas recientemente parecen confirmar que hizo trabajo de espionaje para los soviéticos.

 Volviendo a las andanzas de Hammer, merece un recuerdo cómo a  Kruschev se lo ganó

Pero es interesante hacer notar que Hammer hizo mucho más que eso. El sembró la semilla para que otros capitalistas siguieran sus pasos, entrenando a las familias Rockefeller y Gore, para que le imitaran.

La fortuna política y económica de la familia Gore se estableció, en gran medida, gracias al dinero de Armand Hammer. El padre de Al Gore empezó su carrera como un maestro de escuela rural en Tennessee. Hammer lo conoció y, por alguna razón, decidió apadrinarlo. Lo ayudó económica y políticamente. Con el tiempo, el padre de Gore llegó al Senado y, desde allí, reciprocó esos favores con entusiasmo. A principio de los años 60, defendió apasionadamente a Hammer contra las acusaciones de J. Edgar Hoover, el director del FBI, tan odiado por los liberales-fascistas americanos, porque éste quería investigar los vínculos del magnate petrolero con los soviéticos. No estaba muy despistado Hoover, como no lo estuvo McCarthy.

Gore padre también ayudó a Hammer a obtener una visa para Libia, donde éste abrió nuevos campos petroleros que convirtieron a Occidental Petroleum en una poderosa multinacional. Y cuando el padre de Gore perdió su reelección en 1970, Hammer lo colocó como jefe de una subsidiaria de Occidental con un salario anual de $500,000. Nada mal para un ex maestro de escuela rural.

Pero Gore hijo también se benefició de la generosidad de Hammer.

El magnate petrolero amigo de Lenin, de Andropov y de Breznev ayudó a Al Gore durante toda su carrera política. La familia y las corporaciones Hammer dieron el máximo de las contribuciones legales posibles a todas sus campañas, según señalara recientemente el antiguo secretario personal de Hammer, Neil Lyndon, en el London’s Daily Telegraph. Y Al Gore recibió cientos de miles de dólares en pagos anuales de $20,000 por los derechos a los minerales de unos terrenos cerca de la casa de su familia en Tennessee que Occidental nunca se molestó en explotar. “El profundo y prolongado vínculo entre Hammer y Gore nunca ha sido revelado o investigado”, observó Lyndon. Juntos o separados, Al Gore y su esposa Tipper, utilizaban ocasionalmente el Boeing 727 privado de Hammer. Estuvieron cerca de él hasta su muerte en 1990.

Insisto en que no se debe de confundir el régimen capitalista con la sociedad en la que impere la libre empresa, en la que se respeta la propiedad privada y se alienta la pequeña y mediana empresa. Tan brutal y materialista es la empresa supra capitalista como el llamado comunismo o socialismo, ya sea del siglo XXI o de cualquier otro siglo, que en realidad y en la práctica es un Capitalismo de Estado. Tan HP como los comunistas son los magnates capitalistas que son capaces de botar miles de galones de leche de vaca a las alcantarillas, para mantener altos los precios de la leche, mientras miles de niños no pueden tomar leche porque sus padres no ganan lo suficiente para poder comprarla. El capitalismo de estado castrista prohíbe la leche a los niños mayores de 7 años de edad; las empresas capitalistas lecheras, botan millones de galones de leche para que no se abarate el producto y sacar más ganancias de su negocio capitalista. El resultado es el mismo: Millones de niños que crecen sin poder tomar leche. (En la foto de encima de esta párrafo: Granjeros capitalistas botan leche para mantener los precios altos en los mercados; en la foto de abajo, granjeros del capitalismo de estado de China, hacen lo mismo)

Si le interesa leer  el primer artículo sobre el tema, pinche el siguiente enlace:

CAPITALISMO Y COMUNISMO ¿LAS DOS MITADES DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL?-I

2 comentario sobre “CAPITALISMO Y COMUNISMO ¿LAS DOS MITADES DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL?-II

  1. Hola Aldo,

    A proposito de capitalistas cabrones. Habia un tipo, un tal Aleksandr Izráil Lázarevich Gelfand (o Helphand) mas conocido como Parvus, del que no se habla mucho. Ese individuo, con una larga historia de espionajes. especulaciones millonarias, traiciones y enredos, en varios países, fue el financiero de Lenin. Era un señor judío bielorruso al que los alemanes usaron como intermediario para entregar siete millones de marcos de oro (que de aquella era un fortunon) para financiar al raquítico partido bolchevique, que pese a su nombre, solo constaba antes de eso, de unos mil miembros, en un país enorme como Rusia. También tuvo que ver con el famoso tren sellado que llevo a Lenin a su destino: Desestabilizar a Rusia y sacarla de la 1era Guerra mundial.

    Eventualmente, aceituna comida, hueso afuera, Lenin, una vez en el poder, le dio la patada, y el tipo volvió a Alemania donde murió, rico, pero solo, poco después, en 1924. Porque entre pillos andaba el juego

  2. La socialdemocracia de los suecos ha dado lecciones al mundo, pero nadie los quiere imitar. Se vive demasiado hacia adentro, el egoísmo y la carencia de sensibilidad hacia “los otros” devora el alma de muchísima gente. El señor Aldo ha hecho bien en traernos este artículo y hablan por sí mismas las fotos del derroche de un alimento como la lecha, vital para el desarrollo infantil y necesario para los adultos. Es terrible ver gente con hambre y tanques de leche tirados al campo.
    Pero con muchos que hablo en EEUU dicen que no quieren pagar impuestos para que los negros tomen cerveza y compren un Mustang.
    Optan por donar un porciento de sus ingresos a organizaciones religiosas que nunca se sabe qué hacen con el dinero, aunque se destaque el mejoramiento del modo de vida de sus líderes, o ignoran que gran parte de los impuestos van a la industria armamentística y subvencionan guerras ajenas a mil millas del territorio americano.

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