CARLOS ALBERTO MONTANER

por Esteban Fernandez- Especial para Nuevo Acción

La historia comienza hace muchos años, entramos al US Army al unísono, la misma compañía, diferente pelotón. Me lució un joven inteligente.

Me gustó su historial: Estaba preso en Torrens acusado de terrorismo, y de allí misteriosamente escapó y se metió en una embajada. El niega lo del “terrorismo” y de su presencia en Fort Jackson y Fort Knox nunca habla de eso.

Supongo que haber pertenecido a las Fuerzas Armadas estadounidenses no sea bien visto dentro de la filas “liberaloides” de este país. Una vez traté de recordarle algunas anécdotas del Ejército, se sonrió y sólo me dijo “¡Contra, que buena memoria tú tienes!” Dándome a entender que “Él no se acordaba de nada”.

Después me lo encontré varias veces, durante la etapa del JURE, en la casa de Carlos Zárraga, en la residencia de Rogelio Cisneros. Estábamos en guerra contra el castrismo, pero él sólo nos visitaba sin participar.

Pero, hasta ahí yo lo tenía como un luchador anticastrista más. Después, escuchándolo a través de la televisión me fue decepcionando poco a poco, casi nunca estuve -ni estoy- de acuerdo con él, ni en lo que concierne a la política cubana ni en la norteamericana.

Me gustaba leerlo porque según los rumores, funcionaba directamente con la CIA y recibía valiosas informaciones de dentro de Cuba, decían que tenía contacto con generales cubanos desafectos, y todo lo daba a conocer en ensayos periodísticos.

Su pacifismo inicial con respecto a Cuba yo se lo atribuyo a que él siempre ha soñado ser el “Presidente” de la Cuba post Castro y que “inteligentemente” considera que habrá una transición pacífica y que jamás pondrán al frente de nuestro país a un tipo intransigente, y con ansias de colgar de ceibas a los esbirros castristas, como queremos todos los ultraderechista del exilio, incluido yo.

Su radical izquierdismo se ha hecho patente, y nos ha llenado la cachimba y agotado la paciencia, durante las tres últimas campañas presidenciales donde se ha tirado de barriga a favor de Obama, Hillary Clinton y de Joe Biden. Eso a mí me ha revuelto el estómago.

Unos dicen su actitud ha sido influenciada por su ex yerno Jorge Ramos, por su hija y nieta. Sin embargo, yo no lo creo, me parece que él es peor que todos ellos.

En un final, en la actualidad si me lo encuentro ni lo saludo, y -en lo que a mí respecta- que se olvide de la presidencia de Cuba libre, yo no voto por él ni para concejal de Remanganagua. En otras palabras “si lo ví no me acuerdo”.

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