CARTA ABIERTA A LIU SANTIESTEBAN

Por Esteban Fernández

Sinceramente no recuerdo si fuiste tú o fui yo el que logró que nos acercáramos. La cuestión fue que considero que nos convertimos en conocidos. Y que yo llegaría -al pasar los años- al extremo de creernos compañeros de ideales anticastristas.

Me agradó extraordinariamente que tú perteneciendo a una diferente generación te unieras -o me hicieras creer que te unías- a los miembros del exilio intransigente. Para ponerte un ejemplo, el anticastrista más anticastrista que yo he conocido, Tito Rodríguez Oltmans, quedó deslumbrado ante tu actitud a favor de la causa. Todos eran elogios para ti de parte de los viejos robles cubanos. Todos estábamos contentos con tu proceder.

Le diste cabida en tu blog “Todo el Mundo Habla” a mis escritos y recibí todo tipo de halagos de tu parte por ellos. Lo cual como es natural me hizo sentir simpatías por ti.

Eres bella y tienes buen cuerpo, y eso -desde luego- nos lleva a los hombres que nos sentimos “machos enteros” ser atraídos hacia ti. Y encima de eso dices ser anticastrista furibunda.

Es decir que, ante mi vista, todo en tí eran atributos: belleza, anticomunismo, tu actitud en favor de los antiguos combatientes del exilio, halagadora de mis humildes escritos, y siempre aceptando agradecida  las palabras de admiración de mi parte.

De pronto me sorprendiste con un viaje a Cuba. No te dije nada, ni te critiqué. Miles y miles de cubanos van a Cuba. Sin embargo, a nadie que yo considere miembro de mi más cercano entorno yo le permito ni le acepto ese desliz. Y en ese instante te hice la cruz. Una cruz muy leve, sin criticarte públicamente en lo más mínimo. Esa era y es una prerrogativa tuya.

Noté que te tiraste a luchar en favor de la disidencia pacífica y ya me di cuenta por completo que jugábamos en diferentes novenas. Porque yo no creo en ese tipo de lucha ya que considero que “lucha” y “pacifismo” son dos conceptos antagónicos.

No obstante eso seguí sintiendo simpatías por ti porque te he considerado una feroz enemiga del régimen imperante en nuestra nación.

Pero todo tiene un límite, y ahora al cometer la barrabasada de retratarte desnuda encima de nuestro principal símbolo patrio, irrespetando lo más sagrado que tenemos los cubanos verdaderamente patriotas, y dar cien excusas y motivos para hacerlo,  NINGUNO VÁLIDO PARA MI, tengo que decirte que hasta aquí llegó el último vestigio de encanto que ejercías sobre mí, y creo que en todos y cada uno de los miembro del exilio histórico.

Y por último, te aseguro que si con eso lograras hacerle la más mínima mella a la tiranía llegaría hasta a aplaudirte, pero no es así, lo único que haces es dejar mucho que desear como dama y les hace daño a nuestra causa.

Mi única intención con estas líneas es que rectifiques, o de lo contrario despedirme para siempre.

Esteban Fernández

4 comentario sobre “CARTA ABIERTA A LIU SANTIESTEBAN

  1. C~o, ya uno no sabe quien es quien.

  2. Estimado compatriota Esteban Fernández. Incansable defensor de quienes preferimos anteponer la dignidad en nuestra lucha sin claudicaciones, cualquiera que sea el precio a pagar, que vergonzosamente mendigar de rodillas espacios de libertad para nuestra Cuba oprimida. Mis felicitaciones por tu carta abierta dirigida a la señora Liu Santiesteban, señalándole su falta de pudor o la vulgaridad de manchar con su desnudez el símbolo sagrado de nuestra bandera. No es práctica decorosa el rebasar los límites del pudor a cambio de unas poca monedas. Si este fuera el objetivo de su exhibicionismo, como todo parece indicar, junto a tu censura está la razón que la justifica. Ernesto Díaz Rodríguez

  3. Suscribo esta carta 200% porque siento que podia haberla escrito yo mismo por similares razones, mucho muchisimo le indique ciertas carencias, siempre con respeto, la tuve a mi lado varias veces en manifestaciones que hicimos ante el Consulado Cubano en NYC y hable quiza un par de veces con ella, pero mi comunicacion mayor fue a traves de los comentarios en Facebook y en algun que otro blog incluido el suyo.
    No se sabe las veces que le hice precisiones historicas, filosoficas, conceptuales, de principios, patrioticas, radicales, no porque me considere con autoridad intelectual para hacerlo, aunque si moral, sino por esa sabiduria de diablo que solo alcanzamos por viejos tras sobrepasar con no poco exito muchos avatares y barreras ideologicas, incluidas discriminaciones e incluso represiones, pero Liu, Liuda, Liudmila, soberbia y orgullosa, jamas entendio nada, jamas considero la posibilidad de razon y jamas valoro mis concejos como amistad y afecto por esas mismas razones que Esteban ha expuesto, no porque sea bonita o esta buena, pues a mi edad ya estoy retirado de ambiciones eroticas inalcanzables, ya queme mis etapas bien y no soy viejo verda, asi que en lo que a desnudo se refiere, las veo apreciando el placer estetico visual, sin mas alharaca garanona, pero en este caso desde que vi el poster fue tant el revulsivo ente el insulto a la bandera y a la causa, que el desnudo paso inadvertido, aunque ella, tan poseida de su ego que en fondo es complejo, jure y perjure que cumplio su objetivo porque hablaron de ella.
    Se trata de mercantilismo disidente antipatriotico y neoliberal, una socialisteria demode que rinde mas culto a las redes sociales que al templo sagrado de la Patria, se trata de jineterismo vocacional y falta de valores que en mi tambien han hecho que le haga la cruz.
    Alla tu Liu, es una pena, has sido un fraude, aun no me olvido de tu ultima respuesta ante mi ultimo gesto de amistad critica desde el afecto que no entendiste…”Con amigos como tu, no necesito enemigos” Senti lastima por ti por ignorante, no eres ignorante por ser joven inexperta (que ya joven no lo eres tanto, pero sigues igual de inexperta)lo eres por falta de aplicacion y estudios, para ser comunicadora social y politica aun mas, hay que leer “LEER” Liu, leer para entender, haber leido y leer siempre, reflexionar y concluir asi hasta la erudicion o lo mas proximo a ser inmaculada, no quedarse con un barniz que se despinta al mas minimo roce y que, por estar tan “encantada de haberte conocido” hasta con tus propios actos despintas.

  4. Nunca he creído que la ‘encuerez’ femenina sea necesaria para ningún tipo de reclamo. La mujeres desnudas me gusta verlas en Playboy y no encima de nuestra bandera.

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