CARTA AL A– USENTE

HORACIOMINGUILLONPor Horacio Minguillón Alonso

Dime si tu sangre no centellea,

cuando gritan que no hay bandera,

ni familia ni patria, en español

Sergio Fiallo-“Canción al Ausente”

Hermano ¿Dónde estás? Extraño tu militancia, extraño aquellos años donde nos la jugábamos todo, donde no había una excusa ni un lamento. ! Que felices éramos! Un grupo de ilusos e idealistas. No contábamos con ayuda de nadie, no mendigábamos en cancillerías extranjeras el derecho que tiene nuestro pueblo a ser libre. No esperábamos por los marines, ni por ningún gobierno extranjero para cumplir con nuestro deber.

Muchos de nuestros hermanos han quedado en el camino, pero todavía existimos un puñado de aquellos que contra viento y marea combatimos al castrismo y sus aliados. No hemos terminado nuestro trabajo.

¿Dónde estás hermano? Como te extraño. Sé que eres el mismo de siempre, aquel que está dispuesto a dar la vida por la patria.

Comprendo tu frustración, yo también la padezco y a veces me digo en mi soledad, Para qué tantos años de sacrificio por un pueblo que en su gran mayoría es indiferente a los valores de nuestra amada patria?

Un pueblo que aplaudía a Batista, para después ser milicianos y gritar paredón. Un pueblo que se ha acostumbrado a ser ovejas del castrismo. Un pueblo que en  una llamada “comunidad del exterior”, viaja a Cuba como prostitutas a llevarle dólares al proxeneta que martiriza a sus propios familiares.

Me viene a la mente la lucha contra la dictadura de Batista y el primero de enero de 1959, cuando pensábamos que al fin nuestra patria iba a ser libre y democrática. Pensábamos se iban acabar la chivatería, los asesinatos, las torturas y los abusos en Cuba. ¡Qué equivocados estábamos!

Ha habido desde el primero de enero de 1959 más asesinatos, más chivatos, más abusos y más torturas en nuestra patria.

Y entonces llegó la amarga verdad, habíamos sido manipulados y utilizados por un grupito de asesinos al servicio del Nuevo Orden Mundial.

Al principio de la lucha contra el castrismo creíamos que  luchábamos contra una dictadura nativa, al estilo de Batista, Somoza, Duvalier, Trujillo y toda esa ralea de heces fecales que atormentaron nuestros pueblos. Y de nuevo estábamos equivocados.

Esta dictadura militar castrista era distinta a las dictaduras nativas. Era y es más despiadada. Habían aprendido de la KGB soviética y de la Stasi alemana y recibían órdenes de aquellos poderosos intereses que aspiran crear Un Solo Gobierno Mundial.

Pero así y todo continuó la lucha. Una lucha hecha con centavos y riesgos pero muy a la cubana. Nadie nos obligó a participar en esta lucha, fuimos nosotros los que escogimos el camino de la dignidad y el decoro.

Por lo tanto no queremos oír excusas y palabras desalentadoras. Queremos oír al mismo fanático idealista de los años 60,70,80 y los 90.

Yo también a ratos me desaliento, pero vienen a mi mente aquellos que tuve el honor de conocer y que han desaparecidos, aquellos que entregaron sus vidas jóvenes a la Patria y entonces me revivo. Es como una batería a la que hay que darle una carga. Y me vuelvo a sentir optimista porque creo en Dios, que indiscutiblemente es nuestro aliado en esta lucha contra el marxismo ateo.

Y pasan los días y los años, y no podemos encontrar el camino de la libertad. Al contrario cada día que pasa surge un nuevo traidor, un nuevo mercader, hasta este exilio ha parido anexionistas. Pero no importa,  un solo mártir de nuestra patria es la verdadera y genuina Cuba, los indiferentes y traidores no cuentan.

Solo extraño lo callado que estás. Sé que quizás estás soñando como soñamos todos nosotros que se nos presentara la oportunidad de ajusticiar al tirano. ¡Qué bello sería entrar en la historia de Cuba de esa manera: “El cubano que salvó la honra de una mayoría cobarde, indiferente y oportunista”.

Pero como ese sueño es utópico, tenemos que volver a la realidad, por muy amarga que sea, por muy viejos y cansados que estemos.

Hoy nos sentimos deprimidos al ver que el enemigo con sus innumerables recursos nos acosa sin piedad. Y tenemos de nuevo que recurrir a nuestra medicina que es recordar a José Antonio, Pedro Luis, Virgilio, Tapita, Juanín, Porfirio y todos aquellos que sin una sola palabra de reproche dieron sus vidas por la tierra más hermosa que ojos humanos han visto.

Debemos pasar a la ofensiva, no reaccionar ante las provocaciones del enemigo. No podemos esperar por falsos opositores manipulados por el castrismo. No podemos esperar    que surja un líder.

Cada cubano con honor es un militante y un intransigente cuando del destino de la Nación Cubana se trate.

Que se planea un nuevo pacto del Zanjón, pues tiene que haber una nueva protesta de Baraguá.

Podemos hacerlo, podemos liberar a la Patria. El enemigo puede ser derrotado, aunque no lo creas, nuestro pueblo no está solo en esta lucha. No es así. Tenemos a Dios de aliado y la victoria final será nuestra.

¡Cómo te extraño hermano! Te necesitamos, aunque sea con una palabra de aliento y una condena al castrismo. ¿Dónde estás? 

Por Dios, la Patria y la Familia

Arriba Cuba

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