CÁTEDRA DE POLÍTICA: PARA UNA MILITANCIA EFECTIVA

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Para que cualquier grupo político militante tenga una mínima consistencia y rumbo, deben darse al mismo tiempo  tres factores: Formación y estudio, Agitación difusión y propaganda y Organización. Si cualquiera de estos factores no existe o se da  con menor intensidad uno que otro los resultados que se obtendrán pueden ser nulos, y arruinarse algo que podía estar bien encaminado

La Formación y el estudio

En primer lugar, es fundamental que el militante sepa “lo que somos”. Es necesaria una labor de formación a nivel de la doctrina, es decir, en el Orden de los fundamentos al universo de los principios. Es imperativo que todos asuman que existe un solo eje desde el «vértice» (desde el Orden de los fundamentos) hasta el Orden de la acción. Es también necesario que los militantes conozcan lo fundamental lo básico, pero que sientan la necesidad de ampliar esa base, porque ese será el inicio de la transformación del militante en el cuadro capacitado y que posteriormente tendrá cierta especialización. Algo importante para el futuro cuando se amplíe la comunidad militante.

Todos los militantes han de tener más o menos clara la «unidad vertical» señalada anteriormente además y especialmente:

1.- Quien es el enemigo;

2.- Que queremos y cuál es nuestro proyecto tanto desde los principios como desde lo político ideológico.

Lo primero determina conocer al pie de la letra quien es el oponente, lo cual nos evitara la confusión en la que suelen incurrir gentes que se basan en falsas afirmaciones con referencia a esto por diversos motivos, ya sea anacronismo político, desinformación u otros factores que no vienen al caso analizar. Justamente un acabado conocimiento del enemigo nos permite resistir con más eficiencia y al mismo tiempo, dentro de un movimiento nacionalista atomizado, mostrar una mayor y más sólida definición propia Demás está decir que es necesario el análisis sobre el enemigo basado en la realidad que nos permita darnos cuenta de la interacción de los diferentes factores que lo conforman como maquinaria de destrucción de la Patria. Conocer la naturaleza de la amenaza que se cierne sobre nuestra Patria hoy, no la que existía hace 30 o 40 años atrás, más allá de que los elementos que la compongan sean los mismos, están orientados y combinados de diferente manera, para obtener también resultados distintos en orden a un proyecto hegemónico propio del Poder Mundial, el proyecto del Nuevo Orden Mundial (NOM): liberal en política, capitalista en economía y marxista en cultura, y que se plasma en el Sistema o Régimen de Dominación sea cual sea la denominación de fantasía de los grupos o bandas que se turnan en el poder periódicamente.

No cabe duda que, formándose en el Orden de los fundamentos o sea conociendo los principios se llega fácilmente a determinar la absoluta incompatibilidad de lo que postulamos con lo que desea el enemigo,  al mismo tiempo que la comunidad de principios homogeneizará al grupo militante y de esta manera podremos emprender la acción para difundir el proyecto ideológico propio.

Los militantes propios deben tener en claro que es lo que se opone radicalmente de nuestro proyecto político al del enemigo: La contraposición entre una república basada en la democracia de masas y una república orgánica, entre el imperio de la tiranía del mercado globalizado y la justicia social, la radical contraposición entre una república patriótica que reivindica nuestra cultura y nuestro modo de sentir con el progresismo marxistoide para el que la patria no existe o es solo una construcción social de carácter marxista. La república entendida como nosotros la entendemos es Patriótica, Social y Orgánica. Son las tres ideas-fuerza con las que vamos a la batalla política. El proyecto nuestro es nacionalista el del enemigo es la ideología antifascista (de raíz liberal o bolchevique) en política y cultura y el capitalismo en economía. relacionada con la finalidad esta la impronta que se dará a la difusión y la agitación.

No estará ajeno a la formación el análisis sobre con qué y con quienes contamos. Donde, continuamente, se examine el nivel de los recursos, tanto humanos, como técnicos, como económicos, como de conocimientos. Es decir, una formación que trate sobre  los medios. Este orden de los medios se encuentra estrechamente ligado con las labores de organización.

La Agitación, difusión y propaganda

La agitación consiste en lanzar pocas ideas y consignas, sencillas y claras, para muchos. Aunque sea a través de la transmisión de muchos datos y de noticias variadas, o de comentarios más o menos extensos, todas esas noticias y comentarios han de darse reiterando unas pocas ideas, unas consignas de muy sencilla comprensión para la mayoría.

En esas premisas debe estar inspirada la difusión que se haga por diferentes medios sean estos panfletos, afiches o artículos publicados en las páginas de Internet o en publicaciones de la prensa escrita militante.

La agitación no puede depender nunca del oportunismo (aunque sí de la oportunidad) ni de las ocurrencias. Debe ser algo planificado no un actuar a la bartola como suele decirse basado en la agitación por la agitación misma. Y menos por atender intereses parciales o sentimentalismos particulares que no ayuden a reforzar el eje que señalamos. En este último caso solo es un dispendio de actividad sin un fin preciso o con una finalidad confusa que puede terminar siendo contraproducente.

Esas ideas y consignas han de servir, en cualquier momento, para identificar el eje de las tres ideas fuerza, para dar a entender por qué luchamos  contra el NOM, y para difundir la resistencia.

La Organización

La organización es una necesidad. Dotarse de una estructura de funcionamiento y seguimiento para conjuntar y dirigir nuestras voluntades a la consecución de los objetivos que nos marquemos. En principio en el caso nuestro para desde lo interno acumular fuerzas y sumar gente a nuestras filas. La organización es lo contrario del individualismo, el oportunismo y la improvisación y tiene una impronta fuertemente jerárquica en nuestro caso.

Señalamos que este factor está estrechamente ligado con el nivel de los recursos, con el orden de los medios. Pero, aún más, la organización está estrechamente ligada al plano de lo «Que tenemos que hacer», con el nivel de la acción. Es decir, con el Orden de la Táctica.

La Organización y el nivel de la Acción van, por tanto, indisolublemente unidos. Por eso rechazamos el activismo y el oportunismo, el «hacer algo por hacer algo». Hay que tener esto tan claro como que sin agua no hay vida posible. Sin organización ni preparación no hay acción que valga la pena Sin los tres niveles que puntualizamos no se puede iniciar acción política alguna, al menos mínimamente seria y eficaz

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