CINCO AÑOS CON OBAMA: LA VERDADERA HISTORIA

Por Michael Sargent- Heritage Foundation

Teniendo en cuenta el débil crecimiento económico del país, de sólo un 0.1% el trimestre pasado, merece la pena reflexionar sobre las iniciativas de recuperación que tanto el presidente Obama como sus seguidores pregonan que han sido un éxito. En su mayor parte, los defensores de las políticas económicas del presidente comentan que los principales indicadores económicos (concretamente el PIB, el empleo y la bolsa) se han recuperado en gran medida desde que la recesión tocó fondo en 2009.

Es cierto: nuestra economía está mejor a día de hoy que durante los peores momentos de la recesión. Pero se trata de la consecución de un pobre objetivo, puesto que a medida que una economía se recupera del fin de una recesión (especialmente de una recesión profunda), los indicadores económicos tales como el PIB y el empleo siempre mejoran. Lo realmente importante es la fuerza de la recuperación y lo rápido que esa recuperación impulsa el crecimiento económico.

OBAMABARACKCuando se compara con anteriores recuperaciones, la recuperación con Obama ha sido la más lenta y la más débil desde la Gran Depresión. Como observa el Wall Street Journal, el promedio de crecimiento trimestral del PIB para todas las recuperaciones posteriores a 1960 fue del 4.1%, con un crecimiento total del 21.1%. Compárese con la anémica recuperación con Obama, que se anotó un promedio del 2.2% de crecimiento trimestral y un total de sólo el 11.1%, es decir, alrededor de la mitad del promedio histórico.

Incluso más marcada es la diferencia entre la recuperación con Obama y la recuperación con Reagan entre 1982 y 1983, que logró un crecimiento del PIB del 23.1% a lo largo de 17 trimestres (un 25.6% en el total de la recuperación). Según el Comité Económico Conjunto, esto se traduce en un déficit de crecimiento de $2 billones entre la recuperación con Obama y con el presidente Reagan. Eso son $2 billones más que estarían en estos momentos en manos de las empresas y trabajadores de Estados Unidos, cuando, a pesar de la alegría de los seguidores de Obama, muchas familias americanas todavía lo están pasando mal financieramente.

Al estar la economía estancada en la rutina del crecimiento al 2%, la diferencia de resultados entre los estímulos de gasto de Obama y la agenda de Reagan en pro del crecimiento no podría ser más absoluta. Aunque a la economía le está yendo mejor, propiciar la recuperación más lenta de la posguerra no debería ser un motivo de orgullo, especialmente cuando se ha producido a costa de las familias trabajadoras de Estados Unidos.

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