COCINANDO CON NUEVO ACCIÓN: CONOCE ESTOS OTROS HUEVOS DELICIOSOS QUE NO SON DE GALLINA

Aunque los clásicos acaparan toda la popularidad en la mesa, en el mercado habitan muchas más variedades con un excelente perfil nutricional, que además regalan sabores inéditos. Foto: iStock.

Por, Sonia Fernández

Superada la época en la que se ponía en entredicho y se miraba con recelo, pues se le acusaba de incrementar el nivel de colesterol en sangre, el huevo presenta uno de los perfiles nutricionales más completos e interesantes de la pirámide alimentaria. Tanto es así que distintos especialistas y organismos insisten en que la mala fama que lo envuelve es injustificada, instando a incluirlo en nuestra alimentación.

Sin ir más lejos, la Fundación Española de la Nutrición reitera que “es un alimento con un elevado valor nutricional, ya que aporta cantidades elevadas de proteínas, ácido pantoténico, vitaminas, especialmente vitamina B12, B2, D, A, biotina y niacina, y minerales, entre los que destacan el selenio y el fósforo. Además, proporciona una cantidad relativamente baja de calorías, lo que le convierte en un alimento con alta densidad de nutrientes, de utilidad en los programas de pérdida de peso y en la dieta media de las personas preocupadas por conseguir un aporte adecuado de vitaminas y minerales, sin tomar un exceso de energía”.

El huevo es rico en colina, una sustancia clave para el cerebro, el sistema nervioso o el control muscular

Por otra parte, el huevo es la mejor fuente dietética de colina. Según el National Institutes of Heatlh, “el cerebro y el sistema nervioso la necesitan para regular la memoria y el estado de ánimo, para el control muscular y otras funciones. También la precisa para formar las membranas que rodean las células del organismo. El hígado puede producir una pequeña cantidad de colina, pero la mayor parte proviene de los alimentos que se consumen”. De hecho, un solo huevo comporta la cantidad diaria recomendada de esta sustancia, que es de 550 mg/día para los hombres y de 425 mg/día en mujeres.

Un amplio abanico de ricas y nutritivas opciones

Huevos de codornices: Foto: iStock.

Los huevos procedentes de las gallinas copan el mercado y son los más consumidos, que fritos y con puntilla o hilados están incuestionablemente ricos. Sin embargo, en los lineales del súper también habitan otras clases. Aunque gozan de menor popularidad entre los comensales, constituyen una excelente alternativa a los de gallina, tienen interesantes propiedades nutricionales y, además, dan mucho juego en la cocina, regalándonos la posibilidad de disfrutar de sabores inéditos. ¿Cuáles son?

  • Codorniz. De pequeño tamaño, con la yema de color más intenso y la cáscara moteada, son posiblemente la alternativa que más se deja ver en el mercado. Despuntan por su alto contenido en proteínas de alto valor biológico, vitaminas A y B y minerales como el calcio y el fósforo, que son esenciales para la salud ósea y dental. En la cocina, regalan infinitas posibilidades, de modo que podemos freírlos, pocharlos, cocerlos, escalfarlos, utilizarlos para revueltos e incluso para hacer encurtidos. También funcionan muy bien como guarnición de carnes y pescados o como aperitivo.
  • Pato. Es ligeramente más grande que el de gallina, tiene una yema de color naranja-rojizo y regala un sabor más intenso. A nivel nutricional posee un poco más de grasa que el de gallina y, por lo tanto, más calorías: 185 kcal por cada 100 gramos. Además, tiene un elevado contenido proteico y es copioso en vitaminas A, D, E, B5 y B2 y minerales como el fosforo, potasio y calcio. Según el Instituto de Estudios del Huevo, el consumo de esta variedad está sujeto a las indicaciones del Código Alimentario Español. Es decir, la cáscara debe mostrar la leyenda ‘Huevo de pata pasteurizado’. De lo contrario, se consumirán exclusivamente cocidos, a cuyo efecto se indicará impreso en la cáscara ‘Huevo de pata. Hervir 10 minutos’. Dado su característico sabor, son ideales para consumir en solitario, ya sea fritos, cocidos o escalfados.
  • Avestruz. Es uno de los más selectos, el cual sobresale por su gran tamaño, equivalente a 20 huevos de gallina. Presenta una cáscara muy dura, lo que implica que hay que cocerlo durante más tiempo (en torno a una hora) y en un líquido con algún ingrediente ácido, como el limón o el vinagre. Según la Base de Datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, es rico en hierro, fósforo y potasio, niacina o vitamina B12 y proteínas. Regala un sabor suave, que lo hace ideal para consumir cocido, aunque también ejerce de suculento acompañante de salsas y cremas.
  • Oca. Esta variedad es posiblemente la que más desapercibida pasa ante el comensal. Sin embargo, ofrece un dechado de beneficios nutricionales, pues contiene un elevado porcentaje de ácidos grasos insaturados o ‘grasas buenas’, minerales como fósforo, magnesio o zinc, y vitaminas A, B y E. El considerable grosor de la cáscara le confiere una caducidad elevada, pudiendo durar hasta dos meses, tiempo que aumenta si se conserva refrigerado. De gran tamaño (hasta cuatro veces mayor que el de gallina), proporciona un sabor aceitoso, que lo hace ideal para consumir escalfado o frito. Tal y como hemos adelantado, debemos consumirlo cocido para evitar posibles intoxicaciones alimentarias.
  • Faisán. De reducido tamaño, luce una cáscara cuyo color oscila entre el amarillo, el verde aceituna y el blanco. Proporciona un sabor suave y delicado, siendo idóneo para freír, como ingrediente de gelatinas, ensaladas, de acompañante de entremeses e incluso encurtidos. A nivel nutricional tampoco andan escasos, ya que son ricos en proteínas, vitamina A y del grupo B y minerales, especialmente el calcio. A diferencia de las demás variedades, están disponibles en primavera, época de anidación de esta ave oriunda de Asia.

Los huevos procedentes de las gallinas copan el mercado y son los más consumidos, que fritos y con puntilla o hilados están incuestionablemente ricos. Sin embargo, en los lineales del súper también habitan otras clases. Aunque gozan de menor popularidad entre los comensales, constituyen una excelente alternativa a los de gallina, tienen interesantes propiedades nutricionales y, además, dan mucho juego en la cocina, regalándonos la posibilidad de disfrutar de sabores inéditos.

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