COREA DEL NORTE DA UN AVISO A TRUMP CON PROYECTILES DE CORTO ALCANCE

Kim Jong-un ( foto de arriba) presiona a EE.UU. para desbloquear las negociaciones de desarme nuclear

Por, Pablo M. Díez- ABC-España

Tras el fracaso de su cumbre en Vietnam, Kim Jong-un está empezando a perder la paciencia con Trump. Y, cuando eso pasa, se pone que pega tiros. Literalmente. Como aviso a la Casa Blanca, el régimen comunista de Pyongyang ha disparado este sábado una andanada de proyectiles de corto alcance hacia el mar de Japón (llamado mar del Este por los coreanos). Según informa la agencia de noticias surcoreana Yonhap, el Estado Mayor conjunto anunció en un primer momento que habían sido «misiles» de corto alcance, pero luego rectificó asegurando que eran solo «proyectiles». Eso significa que habrían sido disparados por lanzacohetes múltiples de 300 milímetros, no por rampas de misiles, y que podrían ser maniobras de sus unidades de artillería.

Recorriendo entre 70 y 200 kilómetros, una decena de proyectiles fueron lanzados desde la ciudad de Wonsan, en la costa oriental, entre las nueve y diez de la mañana (entre las dos y las tres de la madrugada, hora peninsular española). A la espera de saber qué tipo de proyectiles son, lo que está claro es su propósito: presionar a Estados Unidos para desbloquear las negociaciones de desarme nuclear con Corea del Norte.

Dichas conversaciones permanecen estancadas desde que, a finales de febrero, Donald Trump se levantara de la mesa en Hanói dejando plantado a Kim Jong-un. Mientras Pyongyang exige un levantamiento parcial de las sanciones económicas internacionales a cambio de renunciar a parte de su programa nuclear, Washington no está dispuesto a hacerlo a menos que Corea del Norte entregue antes su arsenal atómico. Una postura de máximos que amenaza con hacer descarrilar la distensión iniciada por el joven dictador, que tanto está apoyando el presidente surcoreano, Moon Jae-in.

Por ese motivo, Seúl criticó que el lanzamiento de proyectiles de corto alcance es contrario al objetivo de los acuerdos militares entre las dos Coreas alcanzados el año pasado. Como gesto de buena voluntad dentro de su deshielo, el régimen del joven dictador Kim Jong-un llevaba sin efectuar ninguna prueba de misiles desde noviembre de 2017, cuando disparó un cohete balístico intercontinental Hwasong-15. Para facilitar el diálogo, desde entonces venía aplicando una moratoria que también se ha extendido a sus ensayos nucleares.

Como sus pruebas atómicas y de misiles están prohibidas por la ONU, Corea del Norte ha querido mandarle un mensaje a Trump, pero utilizando solo proyectiles de corto alcance para no romper la baraja. En otro aviso a la Casa Blanca, Pyongyang anunció el mes pasado que había probado «una nueva arma táctica guiada» que, según las autoridades surcoreanas, parecía estar destinada al combate terrestre. Aunque los disparos de este sábado podrían ser una prueba de esa nueva arma guiada, Corea del Norte ya lanzó en enero de 2014 cuatro proyectiles de corto alcance que recorrieron 150 kilómetros y siguieron una trayectoria similar.

Dando un paso más, ahora ha disparado esta batería de cohetes. Pero habrá que ver hasta dónde está dispuesto a llegar Kim Jong-un para desatascar las conversaciones de desnuclearización. Sin enojarse por esta provocación, Trump insistió en que sigue confiando en el joven dictador. «Cualquier cosa es posible en este mundo tan interesante, pero creo que Kim Jong-un sabe perfectamente el potencial de Corea del Norte y no hará nada que interfiera en él o lo acabe», tuiteó el presidente estadounidense. Además, señaló que Kim «sabe que estoy con él y no quiere romper su promesa conmigo», prometiendo con entusiasmo que «el acuerdo ocurrirá».

Con la intención de seguir dialogando, ambos se han mostrado dispuestos a celebrar una tercera cumbre. Pero parece difícil que eso ocurra pronto porque sus posturas están tan enfrentadas que uno de los dos tendría mucho que ceder para llegar a un acuerdo. Sin ocultar su impaciencia, Pyongyang le ha dado de plazo a Trump hasta finales de este año. De lo contrario, todo indica que podría volver a las andadas con sus ensayos nucleares y de misiles como en el pasado.

El próximo jueves y viernes, el responsable de las negociaciones con Corea del Norte, Stephen Biegun, llegará a Seúl tras pasar por Tokio. Allí analizará esta nueva provocación de Kim Jong-un, ante la que EE.UU. y Corea del Sur han dicho que actuarán con «prudencia».

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