CORREO DE OSLO: OBAMA, ALINSKY Y EL RUSSIAGATE

Por Francisco Escobar- Especial para Nuevo Acción

Para aquellos desinformados que no saben cómo y cuándo el periodismo americano se asoció indisolublemente con la burocracia política, el cabildeo y el espionaje esto comenzó varios años antes de Trump.

Fue durante el gobierno de Barack Hussein Obama que la prensa entró en la Casa Blanca por la puerta de servicio y pagada por la política pública e incluyó su colaboración en operaciones de desinformación con las agencias de inteligencia para así engañar, manipular y confundir al ciudadano americano promedio.

Las sucias técnicas de agitación, anestesia colectiva y adoctrinamiento de rebaños humanos impartidas por el comunista Saúl Alinsky fueron abiertamente implementadas por el gobierno de Barack Obama con uso del espionaje, el descrédito y el chantaje de sus oponentes.

Durante las negociaciones con Irán -para facilitar el traidor y bochornoso tratado que tan oneroso económica y políticamente ha sido para el contribuyente americano- Obama usó el espionaje y la desinformación contra Israel como luego hizo con Rusia en el Russiagate.

El Gobierno de Obama aprendió rápidamente  como manipular la información clasificada usando los aparatos de vigilancia de las agencias de inteligencia y llegó a espiar abiertamente las conversaciones del  primer ministro israelí con su embajador en Washington y para ello no escatimó violaciones de privacidad ni protocolos  de diplomacia.

El 1 de marzo, 2017 Washington Post publicó que el procurador general Jeff Sessions se había reunido dos veces con el embajador ruso Serguei Kislyak y qué Sessions había discutido cuestiones relacionadas con la campaña electoral de Donald Trump. Este hecho proporciona evidencia de cómo funcionarios del gobierno de Obama y subalternos de su incondicional Fiscal General Loretta Lynch y su factotum James Comey les filtraron a sus periodistas de plantilla los clasificados de inteligencia con los mensajes interceptados de Kislyak con Moscú.

Luego el 3 de abril de 2017  Washington Post publicó la historia de una reunión en Seychelles entre el fundador de “Blackwater” y contratista del gobierno americano Eric Prince y un banquero ruso. Según los informes para establecer un nuevo canal de comunicación secreto  entre Donald Trump y Vladimir Putin. Después de la publicación del  Washington Post Prince declaró bajo juramento que se muestran “pruebas específicas” por fuentes de la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos que su nombre fue groseramente desenmascarado “a menos que el Washington Post tenga de alguna manera el poder para reclutar un camarero de un hotel en Seychelles,” Eric Prince le dijo al Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes en diciembre del 2017: “de la única manera que eso pasa es a través de “las señales de inteligencia.” Recientes informes sugieren que Eric Prince se ha convertido en un personaje clave para la investigación del fiscal independiente Mueller sobre el Rusiagate.

Si esos informes son exactos como todo parece indicar es más que  probable que los clasificados de inteligencia fueron filtrados al Washington Post  con el propósito de poner presión sobre Prince.

Si usted piensa que Rusiagate  es algo real, entonces usted probablemente llegará a la conclusión espantosa que Sessions, Prince, y el general Michael Flint y hasta Trump Junior son parte de una sola, monstruosa y criminal conspiración, y que un periodista faldero del Obamismo que escribía para el Washington Post y ha sido convenientemente removido para New York es uno de los más importantes periodistas en la historia contemporánea de los Estados Unidos porque denunció la traición en favor de Rusia del Gobierno Federal y sacó la verdad ante el público estadounidense en las páginas de ese indiscutible bastión liberal que es WP al igual que sus colegas Bob Woodward y Carl Bernstein con Watergate.

Si por el contrario usted es lo suficientemente avispado y piensa que la conclusión de toda esa historia es un absurdo y el periodista Adam Entous es sólo un asalariado político operativo con una conveniente máscara de periodista de investigación y el Rusiagate es una campaña sucia de la política corrupta del gobierno de Barack Obama salpicada por una guerra intestina librada en la sombra por los burócratas profesionales de inteligencia que violan la privacidad de los ciudadanos americanos con el fin de deshacer los resultados de unas elecciones limpias y democráticas porque no concuerdan con los intereses  internacionalistas del  establishment o quizás es aún algo peor, los sectores de la comunidad de inteligencia han llegado a un grado impensable de complicidad con los políticos y han sido capaces de engordar periodistas afines con información clasificada para manipular al público americano.

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