CORRUPCIÓN: MÉTODO DE SUPERVIVENCIA

Por Carmelo Diaz Fernández-Especial para Nuevo Acción

Muchos fenómenos negativos afectan a la sociedad cubana: la pérdida de valores, el fraccionamiento de la familia, las enemistades por motivos ideológicos y muchos otros que en mayor o menor medida van minando los cimientos sobre los que descansan la sociedad y la familia. Pero hay uno que por su nocividad constituye sin dudas el más peligroso de todos: se trata de la corrupción, verificado no solo en las entidades de la administración del Estado, sino en el nivel de las relaciones sociales.

La corrupción en Cuba se ha impuesto como un factor de insustituible necesidad, ejemplos sobran y no solo referidos al funcionario que agiliza trámites o viola procedimientos, se trata de la corrupción al nivel de los aspectos más elementales de la vida cotidiana en la Cuba estatizada.

Es la corrupción como método de supervivencia, como sistema para resolver problemas, obtener beneficios o simplemente un poco de aceite de cocina, unas onzas de café o un saco de cemento, es la corrupción entendida como solución a los múltiples y variados problemas que afectan a la sociedad cubana del presente.

La corrupción en Cuba es un recurso muy socorrido, que parte del Estado hasta convertirse en una interminable cadena que aprisiona entre sus eslabones o involucra a funcionarios, dirigentes y autoridades públicas.

Y lo difícil hoy es dar un paso sin tropezar con un acto corrupto, pero también lo es de contenido social y político, es una enfermedad generada por el sistema totalitario imperante que tiende a ganar fuerzas sin miramientos de ninguna índole. 

Remover las causas que originan este estado de cosas será tarea muy compleja. La corrupción produce amos, es decir los amos de la corrupción, un hombre libre en una sociedad democrática no necesita corromperse para satisfacer sus necesidades más urgentes y elementales. La corrupción y sus fatales consecuencias es cosa de hombres privados de libertad y sin alternativas.

¿Por qué en los países sometidos a sistemas inspirados en la tesis comunista, el ser humano se corrompe muchas veces de forma inconsciente o inconsistente con los valores derivados de la moral?

La respuesta a esta interrogante la encontramos en la conocida sentencia “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente” acuñado por el célebre pensador ingles Lord Acton.

Desaparezcan las divisiones sociales propias del sistema totalitario, desaparezcan la desigualdad y el abuso y desaparecerá el virus de la corrupción en Cuba.

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