CUBA; DESTAPARON LA CAJA DE PANDORA

Por, Héctor Julio Cedeño Negrín

Los gobernantes cubanos no están capacitados ni tienen los conocimientos necesarios para operar eficazmente, una economía de mercados. Tampoco tienen la voluntad política para aprender a hacerlo.

Recuerdo en los años noventa, como un grupo de acólitos del régimen comunista fue entrenado en el funcionamiento de la economía de mercados. La tarea le fue asignada al economista Jaime Solchaga. Exministro de economía del gobierno español de Felipe González, el más diligente de los cofrades de Fidel Castro y de su dictadura comunista.

Felipe González ayudó a Fidel Castro a superar la profunda crisis económica, luego del derrumbe de la fraterna Unión Soviética y del llamado “Campo Socialista” europeo. Ese fue sin lugar a dudas, el periodo más difícil para la dictadura, al que dieron en llamar eufemísticamente; “Período especial”. Esa etapa, verdaderamente debió llamársele como; “Periodo de calamidad y sufrimiento nacional”.

El curso se realizó en uno de los salones del Hotel Nacional de Cuba y en las condiciones de una universidad para millonarios, con las excelencias para la realización de un doctorado en cuestiones de economía de mercado. Con todos los avituallamientos y los insumos necesarios a su disposición, en fin, una maravilla.

Por allí pasaron alumnos de la talla de, Carlos Lage Dávila, Felipe Pérez Roque, Robertico Robaina, Fernando Remirez Estenoz, Carlos Balenciaga y un larguísimo etcétera. Digamos que, la flor y la nata de la juventud comunista, el llamado “Grupo de apoyo del Comandante en Jefe”, la hornada que sustituiría, supuestamente, a los forjadores de la revolución, ideada por Fidel Castro.

Los elegidos de Fidel, los que llevarían las riendas del país hasta su culminación en el futuro. Sus perros más fieles, sus dilectos e incondicionales herederos. Así hubiera sido, si Raúl Castro no le hubiese propinado un “Golpe suave”, al gobierno de su hermano Fidel y cambiado la historia para siempre.

De aquellos capacitados por Solchaga, que fueron alrededor de cuarenta individuos, probablemente no queda ni uno. Todos fueron defenestrados por Raúl Castro y sustituidos, uno a uno, por sus propios zopilotes. Escogidos por él y por su fiel sabueso; José Ramón Machado Ventura, sumando al resto de la perrada jadeante, que les sigue.

Por cierto, estos de ahora no pasaron ningún curso, ni conocen nada sobre economía de mercados. Ni siquiera el “eficiente administrador” de la dictadura, don Miguel Diaz-Canel. Canel, nunca fue escogido para pasar aquel curso, ni era de los preferidos de Fidel. Simplemente fue impuesto por su hermano Raúl.

No se sabe, si Diaz-Canel tendría el nivel adecuado para pasar aquel posgrado, el que se exigía un título universitario. En aquella época él ya pasaba de los treinta años, aunque probablemente no fuera conocido dentro del círculo más estrecho de la dictadura, lo cierto es que no recibió esa maestría.

Hace unos días anunciaron, a bombo y platillo, las modernas tarjetas en moneda libremente convertible y aunque se aseguraba como un beneficio para los ciudadanos cubanos, su verdadero objetivo era el de arrinconar al creciente segmento de trabajadores y comerciantes independientes, que han estado ganando espacio dentro de la floreciente economía alternativa.

Y ya se sabe que aparejada a la libertad económica, está siempre la libertad política. Eso el gobierno cubano, nunca lo va a tolerar, por lo tanto, ya comienza a poner trabas y a crear obstáculos. Los que esperaban que la economía cubana se fuera pareciendo, cada vez más, a la economía de China o a la de Viet Nam, están completamente equivocados.

De todas formas a los gobernantes cubanos les salió el tiro por la culata, porque hoy el valor del dólar que Fidel Castro fijo al precio que le dio la gana, se ha disparado y ya está en $37.00 pesos cubanos por cada dólar, algo que ha roto el equilibrio impuesto durante años.

El precio del dólar, referido al CUC, se encuentra entre $1.40 y $1.50, cuando su valor había sido fijado, muy por debajo en los últimos años. Todo este movimiento se produce a solo semanas de iniciado este experimento de la dictadura.

Luego de la “estrepitosa caída” de Fidel Castro en el 2005, este impuso un cambio obligatorio a la moneda norteamericana, situándola en $0.80 centavos de CUC. Todo esto en represalia por la burla generalizada de los cubanos en contra del sátrapa y para evitar además, que le robaran los verdes dólares, la moneda más codiciada del mundo.

Con el tiempo ha ido cambiando su valor, pero oficialmente un dólar estadounidense sigue valiendo menos que un CUC. algo completamente absurdo. Así también hacen los dictadores chinos con el Yuan, al que fijan arbitrariamente su valor, según les convenga o les parezca mejor.

Por cierto, el Yuan chino no está entre las monedas convertibles, que se admiten para formar el fondo de las Nuevas tarjetas en divisas, como tampoco está el Rublo de la fraterna y salvadora República rusa, el feudo de Putin y de su Putica. Estas son, monedas depreciadas y despreciadas por la tiranía castrista.

Hoy todo lo han vuelto, patas arriba, los expertos economistas de la dictadura y vemos, como se repite la historia. En los noventa, en pleno Periodo especial, el dólar norteamericano llegó a valer alrededor de $120.00 pesos cubanos. En este momento ya se elevó hasta $37.00 PUC y es de esperar que siga escalando, veremos donde para, digo si, para.

Los ” Latones Pensantes ” de la dictadura no adivinan una a la hora de implementar políticas económicas. Ahora ya no son dos las monedas circulantes, en Cuba sino tres. Las que complicaran un poco más el sistema monetario y las que crearan, nuevas tensiones, en la economía cubana. Veremos cuanta conmoción, puede provocar ésta inestabilidad monetaria.

Por cierto, la empresa norteamericana “Western Unión”, dedicada a la transferencia monetaria, tendrá que proporcionar la opción de pagar en dólares norteamericanos, en euros o en divisas fuertes y abandonar el pago en CUC. Porque así, será exigido por los clientes, de ahora en lo adelante, debido a la rápida, depreciación de la moneda cubana.

Si no lo hiciere, será marginada y sustituida, por los que se dedican a la entrega de dinero de manera independiente, que además no registran ni sus transferencias monetarias, ni el nombre de sus usuarios y que efectúan sus entregas en dólares norteamericanos. Retornarán con fuerza al negocio, las ya conocidas mulas del dinero.

La gente querrá obtener su dinero en verdes dólares, constantes y sonantes, mucho más valiosos que la devaluada moneda cubana, el CUC. Y por los que recibirán un sobre precio. Surgirán nuevas opciones dentro del panorama actual de la economía cubana, aunque la represión a estos negocios podrá crear nuevos problemas sociales.

Y aunque el precio del dólar lo proporciona el mercado negro, el volumen de dinero que circula en paralelo y que está en manos de los particulares, es de un monto importante, que al final, impondrá sus propias reglas. A menos que se persiga nuevamente y se penalicen, las transacciones en dólares como se hacía en los años antes del 23 de julio de 1993.

Se sabe que el tráfico de monedas, siempre ha estado prohibido por el gobierno cubano, pero los gobernantes llevan años haciendo el de la vista gorda, con esas transacciones. Si les perjudicara la manipulación monetaria por parte de los particulares. ¿Volverían las prohibiciones? Me parece que el nuevo escenario se torna interesante.

Por lo pronto el choque entre los gobernantes y los nuevos emprendedores, los pequeños empresarios, comerciantes y los importadores independientes de mercaderías, está más que cantado. De aquí puede derivar, un nuevo conflicto social para Cuba, que tal vez ya se esté incubando.

Veremos si ésta ola de conflictos sociales, que se produce en Latinoamérica y que ya está llegando a las Antillas y al Caribe, se extiende de una vez sobre Cuba. Aunque sea por motivos diametralmente diferentes. En Latinoamérica, que pugna por el florecimiento del socialismo, luchan contra el liberalismo, el capitalismo y la economía de mercados.

Los cubanos, que ya llevamos sesenta años abrumados por la miseria comunista, las consignas revolucionarias y el totalitarismo comunista, hoy queremos, la economía de mercados, el neoliberalismo y el capitalismo. En la lógica de la conflictividad continental, podemos insertarnos en la inconformidad de los pueblos americanos, que batallan en contra de los gobernantes, que no son queridos por sus ciudadanos.

La renuncia en el día de ayer de Evo Morales, como dictador de Bolivia, es un nuevo golpe a los tiranos de Cuba, al perder a uno de sus mas fieles aliados incondicionales. Eso demuestra que los pueblos latinoamericanos se aburren pronto de los proyectos comunistas y de las mentiras del llamado Socialismo del siglo XXI.

En verdad el gobierno cubano es el principal azuzador de conflictos sociales, en toda la América Latina. Profundizar nuestros conflictos, contra los gobernantes cubanos, sería como la acción del bumerang, ellos que han vivido creando conflictos en todas las Américas, probarían como sabe, una sopa de su propio chocolate, con manifestaciones espontáneas, a las que nunca han estado acostumbrados.

Los gobernantes de Cuba y algunos ciudadanos cubanos, culpan a los Estados Unidos y al Presidente de turno, en este momento, Donald Trump, por todas las dificultades y las vicisitudes que sufrimos los cubanos. Pero llevamos sesenta años y no tenemos la esperanza de mejorar. Han pasado por los Estados Unidos, al menos; doce administraciones diferentes, desde que se inició la dictadura castrista en 1959.

Nosotros no somos, ni votantes en las elecciones de los Estados Unidos, cosa que personalmente me gustaría, no somos, un estado de la unión americana y ni siquiera somos un estado libre asociado, como lo es Puerto Rico. Aunque el gobierno cubano ha enviado miles de espías y de cabilderos al país del norte para tratar de cambiar el contexto. No hemos tenido, absolutamente ninguna influencia, sobre el gobierno de ese país.

¿Qué podemos hacer los cubanos? ¿Invadir a los Estados Unidos para cambiar su gobierno y su sistema político? “Misión imposible”. Cuando Donald Trump ganó las elecciones en noviembre de 2016, predije en un artículo que escribí, que ésta sería la peor administración norteamericana para la tiranía castrista.

Pero eso no es lo peor para los gobernantes cubanos, Donald Trump terminará su primer mandato y será reelegido por cuatro años más. Y sin dudas, continuará apretando las tuercas, a los gobernantes cubanos, hasta terminar de asfixiar, a la tiranía castrista. Algo que agradeceremos los cubanos, al Presidente estadounidense, de seguro así será.

Los que piensan en un juicio político contra Donald Trump, y sueñan con su destitución, algo que trata de hacer, denodadamente, el Partido Demócrata de los Estados Unidos, desesperado por la falta de liderazgo en su propia organización, es pura utopía. Los votos necesarios para enjuiciar al Presidente los tienen los Demócratas, en la Cámara, pero el paso siguiente les fallará.

El Juicio Político en el Senado, ni por un milagro logrará los sesenta y siete votos necesarios y la destitución del Presidente no se consumará. Tampoco los Demócratas, tienen el candidato adecuado, capaz de vencer a Donald Trump en las elecciones de noviembre, del año 2020, de lo que me alegro muchísimo.

Así que los tiranos del mundo entero, pero especialmente los que conducen y administran la tiranía castrista, tendrán cinco años más para sufrir con Donald Trump y puede ser que tengan una contra, ocho años más, con Mike Pense, el actual Vicepresidente de los Estados Unidos. Un hombre, que tiene ideas muy similares a las del Presidente Donald Trump. Entonces, tiranos de Cuba, pueden ir pensando seriamente en suicidarse.

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