¡CUBA, LA HERENCIA MALDITA!

Por Robert A. Solera- director de “Cuba en el Mundo”

  “Après moi le déluge”, dijo Louis XV, o fue Madame de Pompadour, su querida preferida, aunque mejor le calza a Fidel Castro tras varias décadas en el poder sin tener un rival de consideración que le disputara el poder efectivamente.

Hoy el páramo cubano está silencioso como si a sus ciudadanos les importara un bledo quien dice mandar, pues viven su vida para sí mismos, ajenos a los “líderes” que juegan a gobernar.

Un fenómeno muy curioso para un observador desapasionado. Un pais politizado hasta la médula donde el “Máximo” los dejó tan exhaustos que ni siquiera les preocupa si son cubanos o ciudadanos de la Cochinchina. Donde la consigna es …¡al jamón, al jamón! y el grito de sálvese quien pueda resuena de San Antonio a Maisí.

Oh, lástima de país que parecía tener tanto futuro y que se disolvi  como pompa de jab n. Pero fue tanto el desengaño y las frustaciones que de conquistadores que “asaltaban el cielo” se quedaron en abúlicos seres que sólo aspiran a vivir, más o menos, a ver cómo termina la película, de la que nadie aspira a ser su protagonista.

¿Dónde están los émulos de José Antonio, de Frank País y la pléyade de héroes sanos y desinteresados que buscaban “arreglar” a Cuba?

En inglés dicen: Don’t fix it if it ain’t broken! Y Cuba no tenía que ser arreglada. Desde mi juventud ilusionada con aquéllos que creí eran héroes epopéyicos  –que parecian ser magnos en estatura moral pasé a ver disgustado como sólo eran ídolos con pies de barro.

Hoy, los herederos de aquel disparate llamado revolución aspiran a seguir en el jamón hasta las calendas griegas. ¡Oh Cuba, la herencia maldita perdura!

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