CUBA Y TRUMP: MÁS DE LO MISMO

frankdevaronadonaldtrumpyhumbertodiazarguelles

SANTIAGOCARDENASDR.Por Santiago Cárdenas- Especial para Nuevo Acción

Si lo que pretende la elegida nueva administración es llegar a un “mejor acuerdo ” (textualmente palabras de Donald Trump) con los Castros me defeco—y prontamente—en la futura Casa Blanca. Si así fuere, las expectativas de Donald y su staff no rebasan las de los billetes de los saladrigadoers o las oraciones del obispo de la Habana, siempre empeñados en el éxito de las reformas raulianas.

No. No se trata de buenos o malos acuerdos. Se trata de hacer desaparecer a los comunistas de la geopolítica y de nuestra historia para siempre. En cubano y siendo políticamente incorrecto: se trata de tumbar a los Castro. Y no me vengan, de nuevo, con pacifismos a ultranza. Los acuerdos, buenos o malos, son “acuerdos” para mantener el status quo cubano. Basta de componendas demócratas-republicanas. Éste es el mejor de los momentos pa’l jaque mate.

El exilio cubano ha sufrido durante tantos años de traiciones y decepciones en relación a los gobiernos  estadounidenses que ya deberíamos estar escamaos de lo mismo. Pero parece que no es así. Vivimos de ilusiones y morimos de desengaños; una y otra vez. Los “mejores” acuerdos de Trump van por esa vía; que no hay peor ciego que el que no quiere oír. Por ese camino pudiéramos seguir prestándonos el año próximo al juego de prestidigitadores o trasvestis políticos con la alegría del caballo capao.

Eso de los “mejores acuerdos” pinta mal. Perdonen mi realismo trágico de aguafiestas en medio del alborozo del triunfo. Con los Castro no se puede seguir jugando a los acuerdos. Nuevas generaciones de cubanos atrapados en la isla merecen otros escenarios. Escenarios de libertad. Claro está, el voto masivo del exilio digno estuvo muy bien orientado a la mejor opción que teníamos en noviembre de 2016. Pero el 20 de enero de 2017 será otra fecha.

Los americanos tienen que intervenir en Cuba. Lo tienen que hacer por muy diversos y válidos motivos políticos, históricos, geográficos, legales, económicos, democráticos, militares, de seguridad y de elemental dignidad patriótica. La no intervención es un argumento esgrimido por los comunistas de la isla y los clintonianos de la izquierda pedante-intelectual de EEUU. para desarmarnos y aplastarnos. Tenemos que ir al rearme cubano.

Solamente aceptaré los cambios de Trump hacia Cuba cuando me sea claro que son simples tácticas en una guerra definitivamente orientada hacia una estrategia intervencionista exitosa.  Hace rato quedó demostrado que los cubanos “solos” no podemos enfrentar a una dictadura marxista, que no burguesa, que cuenta con el descomunal respaldo de una conjura internacional poderosísima y las bendiciones del Vaticano.

Y lo aquí expresado no es algo contrario a nuestro presidente electo. Yo, que no estoy afiliado, junto a  miles de votantes apostamos por Trump cuando no valía un kilo prieto, cuando a miles de republicanos y conservadores de estirpe se les aflojaron las paticas, no votaron o cambiaron de casaca.

WordPress theme: Kippis 1.15