DE GRIS CON PESPUNTES NEGROS

Por Carmelo Diaz Fernández- Especial para Nuevo Acción

De gris con pespuntes negros la economía cubana entra en su última crisis marcada por la incertidumbre, la incapacidad y la incompetencia. A este desastre contribuyen dos factores convergentes en el tiempo: el azote de una ideología rechazada por la humanidad y desplazada desde la antigua Unión Soviética hasta los países de Europa del Este que la padecieron.

El régimen cubano se ha mantenido dominante por su dependencia y entrega total a una potencia extranjera que como consecuencia de la Guerra Fría colapsó económicamente por intereses geopolíticos encaminados a mantener y sostener lo insostenible a cualquier precio.

El sueño socialista se ha trocado pesadilla en Cuba: el capitalismo de Estado a lo Castro obedece y depende más que nunca del capital extranjero, así como a la probada incapacidad centralizada y a la represión interna a cualquier manifestación de rebeldía nacional por simple que ésta sea.

La apertura a la inversión extranjera es de signo desesperado, ya no saben cuáles son las prebendas económicas que prometen a los inversionistas con tal de que, al menos, inviertan en un pequeño restaurante.

Y desde luego, como dijo alguien, «a rio revuelta ganancia del pescador». Los grandes capitales europeos van a Cuba a lavar su dinero mal habido, nadie sabe cuál es el origen de ese capital que invierten en la construcción de grandes hoteles para el exclusivo disfrute de turistas foráneos.

Mientras en la ciudad de La Habana el 48 por ciento de los inmuebles multifamiliares se encuentran en estado de avanzado deterioro físico, es decir reparables e irreparables, ni uno ni otro reciben un ladrillo ni un galón de pintura para su restauración, todo el material de construcción está reservado para los hoteles cinco estrellas y las residencias de los diplomáticos y elementos de la nomenclatura, etc.

Actualmente la situación se torna más que crítica por las serias afectaciones derivadas de la escasez de alimentos que inciden negativamente en la salud de la población y sus secuelas entre niños y ancianos, los dos sectores más vulnerables de la sociedad.

Y como si fuera poco ahora la dictadura quiere paliar el nuevo «Periodo Especial» al que se niegan a nombrar por su nombre en maratónicas y ridículas comparecencias en un programa de televisión denominado «Mesa Redonda», al que el ingenio popular ha denominado «Mesa Retonta».

En días pasados el presidente designado – no elegido – de Cuba se presentó en la citada transmisión televisiva pretendiendo amortiguar el vendaval que se avecina concediéndole un carácter simplista, es decir: coyuntural. ¿Coyuntural de que, Diaz Canel? Un país que depende de un tanquero procedente de la dictadura venezolana con su cargamento de petróleo… ¿Qué clase de país es ese?

No crea usted, señor designado, que el silencio del pueblo de Cuba es sinónimo de torpeza o indiferencia. Los ciudadanos cubanos también con su silencio hablan y actúan.

Señor designado Diaz Canel: El pueblo de Cuba sabe que usted no es otra cosa que   un vocero de la dictadura totalitaria, es evidente su incapacidad y falta de responsabilidad en el acento de sus expresiones.

Pero el pueblo cubano, que no cree en barquitos de petróleo ni en el titiritero que lo maneja a usted, en cualquier momento puede acabar con ese bochornoso montaje «coyuntural».

CARMELO DIAZ FERNANDEZ, periodista y sindicalista independiente. Prisionero de conciencia de la Causa de los 75.

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