DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: 1959-2013: LA HISTORIA SE REPITE

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Por Aldo Rosado-Tuero

Cuando en 1959, después de haber sido fundador del Movimiento 26 de Julio en mi pueblo y a pesar de no haber sido batistiano jamás, debido a que ya en el mes de marzo, comencé a protestar y a alertar sobre el peligro de la inminente comunización de Cuba y el advenimiento de una tiranía, comenzaron las acusaciones en mi contra. Personas que nunca habían participado en la insurrección contra Batista y hasta muchos que habían sido batistianos se hicieron eco de la campaña llamándome “esbirro batistiano” “latifundista”, “agente de la CIA”, “lacayo del imperialismo yanqui” y un montón de otras calumnias.

Yo no perdí mi tiempo en refutar todos sus embustes. Dediqué todo mi tiempo a combatir a la incipiente tiranía, a convencer a la mayor cantidad posible de compañeros de la lucha insurreccional de que se unieran en la nueva guerra que se iniciaba contra el castro comunismo y me la jugué allí…El tiempo pasó y me dio la razón.

Hoy, cuando en uso de mis derechos como hombre libre que piensa por cabeza propia, me he dedicado—no a combatir a la oposición al castrismo, como algunos han dicho mentirosamente—sino a alertar sobre la falsa oposición, los que viven—tanto allá como aquí—del dinero destinado para la lucha por la libertad,  sobre el peligro de aupar falsos líderes, y sobre todo por oponerme al cambalache y la mojiganga que se está gestando para salvar a la tiranía, vuelve a repetirse la historia de hace ya casi 55 años: Esta vez, por suerte los acusadores son una ínfima minoría, pero vuelven a usar las mismas tácticas inventadas por los rojos el 1959. Esto no me sorprende. Ya lo predije en el artículo “Nadando contra Corriente”. Los intereses coaligados en el cambalache y la farsa son muchos y muy poderosos y mis críticas les hacen daño.

Ahora hay algunos que me critican mis posturas y levantan calumnias, llegando a la risible acusación de que soy castrista y simpatizante de la tiranía que asesina a mi pueblo y por la que vivo en el destierro. Se da la risible e ilógica paradoja de que ahora resulta que el Coronel Fariñas, hijo de un destacado comunista, esbirro y comunista él mismo hasta antier, para estos “opinadores”  es un genuino anti fidelista, del que no se puede sospechar, mientras que yo, que jamás acepté ni ostenté ningún cargo en la tiranía y que la he combatido desde el principio, sin tregua, soy el sospechoso de  ser castrista,

Entre los que me atacan, distingo tres categorías: Algunos que de buena fe creen en toda la disidencia y la “oposición” en Cuba. Considero, como verdadero demócrata que soy, que estos tienen todo el derecho del mundo a creer lo que quieran y a defender sus posturas, pero su error consiste en querer callarme y que yo no no haga uso del mismo derecho que les reconozco a ellos.

Otros, casi todos sin historia de lucha prominente en contra de la tiranía, que se hacen eco de las acusaciones, sin tener la honradez de investigar sobre mi conducta y mi actuación en los últimos 54 años y lo que he realizado, en todos los frentes en contra no solo de la tiranía cubana sino contra el comunismo internacional y los poderes ocultas que aspiran a un gobierno mundial. A esos solo les recomiendo que investiguen y sobre todo les pido que visiten Nuevo Acción y busquen en sus archivos, para que vean si es posible que yo pueda ser simpatizante o agente de los que he combatido a sangre y fuego y a los que desnudo ante el mundo diariamente.

Y por último, un minúsculo puñadito de canallitas, resentidos, verdaderos agentes del castrismo o pulgas—que ya ni siquiera perros—que viven en los perritos falderos de sus amos, que cumplen el rol que les han asignado, ya sea por un sueldo, por ideología o por chantajes. A esos los ignoro olímpicamente porque son más insignificantes que una cagada de un tidirico***, y por lo tanto no merecen ni un segundo de mi tiempo.

Yo mientras tanto, volveré a repetir lo que hice en 1959: dedicaré todo mi tiempo a combatir por las ideas en las creo, a denunciar lo que creo mal hecho y a quedar bien con mi conciencia. Como hombre libre tengo ese derecho ¿O no? ¿Tengo que callar como si viviera bajo una tiranía? Si no callé allá, cuando te arrestaban en la mañana, te juzgaban en la tarde y te condenaban a muerte; en la noche te negaban la apelación y en la madrugada del próximo día te fusilaban, no voy a callar ahora. El tiempo dirá la última palabra y ya veremos quien tenía razón.

***-Tidirico- Mítico insecto microscópico que se afirma habita en los genitales de las ladillas.

(Publicado en la edición del 27 de noviembre del 2013)

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