DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: ACLARACIONES PERTINENTES

Por Aldo Rosado-Tuero

(El siguiente es un fragmento de una carta dirigida a una aspirante a colaboradora. La publico, porque amigos que tuvieron acceso a ella y en la redacción, me instaron a hacerlo, para definir, aún más, mi postura)

 “Te aclaro una cosa. Aquí  se publican los artículos por su valor y no porque sus autores sean de izquierda o derecha. Al revés del “Granma” todo lo que se publique no tiene que estar de acuerdo con lo que piensa o cree la dirección del diario, sino por su calidad. Se exceptúan los que puedan contribuir a favorecer a la tiranía.

Te digo lo anterior, porque yo no soy un hombre de derechas. Nunca lo he sido. Siempre he luchado por la justicia social. Y no acepto el embuste de los marxistas de que todos los que luchan en contra de ellos es porque son derechistas.

Considero que la patria es algo demasiado hermoso, para mirarlo con un sólo ojo: con el derecho o el izquierdo. No puede haber vida nacional en una patria escindida en dos mitades irreconciliables: las derechas y las izquierdas. Las izquierdas quieren destruirlo todo, aunque al hacerlo se lleven por delante los mejores valores, la tradición y la historia de los pueblos. Las derechas quieren conservarlo todo, aunque al hacerlo conserven los privilegios y los abusos de los poderosos.

El izquierdismo es corrosivo, es disolvente. Apto para la destrucción y nunca apto para construir. Las derechas  enfilan precisamente el panorama desde el otro costado. Se empeñan en mirar con un solo ojo, en vez de mirar claramente, de frente y con los dos. Los dos extremos en su ceguera se desatienden de la angustia del hombre, del individuo, del semejante que no tiene para comer. Los dos encubren su insuficiencia bajo la palabrería. Unos invocan a la patria sin sentirla ni servirla del todo. Los otros atenúan su desdén, su indiferencia por el problema profundo de cada ser humano, con fórmulas que en realidad no son más que mera envoltura verbal.

Creer en la propiedad privada y en la justicia social, y rivalizar con los izquierdistas quitándoles sus banderas de defensa del asalariado y del pobre, es la más eficaz de las políticas, que humildemente creo, se pueda hacer en nuestra Iberoamérica, pero sin levantar las banderas de una derecha despretigiada,  que sólo ha sabido enriquecerse con el sacrificio y la explotación de nuestros obreros, creando el caldo de cultivo donde florecen las izquierdas demagógicas y totalitarias. Por eso no soy de derechas, como mucho menos soy de izquierda.”

(Publicado en la edición del martes 11 de septiembre del 2007)

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Help

WordPress theme: Kippis 1.15