DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: “CANDIL DE LA CALLE Y OSCURIDAD DE LA CASA”

Por Aldo Rosado-Tuero

Hace muchos años que a los cubanos se nos ha venido embaucando con el cuentecito de que “la libertad de Cuba, pasa por otro país”.  Nos lo dijeron cuando se quiso derribar la dictadura de los Duvaliers en Haití: “Vamos a luchar en Haití, porque la libertad de Cuba, pasa por Haití”, luego cuando se combatían a las guerrillas castristas y comunistas de Centro América. Otra vez el mismo ritornello: “la libertad de Cuba, pasa por Centroamérica”; y finalmente cuando los “contras” peleaban para derrocar al sandinismo. Otra vez: “La libertad de Cuba, pasaba por Nicaragua”.

Recuerdo que en esa época la CIA ayudaba, armaba, pagaba y dirigía a “La Contra” nicaragüense y que existían campamentos en los países de ambas fronteras con Nicaragua. Autorizados por los gobiernos de esos países y como es natural, con la anuencia de Washington.

En una reunión a la que fuimos invitados, aquí en Miami, un grupo numeroso de combatientes y hombres de acción del anti castrismo, se presentaron unos representantes de la “Contra” nicaragüense y un coronel hondureño, para invitar a los cubanos anti castristas a unirse a la lucha armada en contra de los sandinistas, porque—otra vez, el mismo cuento—la libertad de Cuba pasaba por Nicaragua, ya que si ayudábamos a derrocar al sandinismo, el nuevo gobierno nos ayudaría en nuestros planes bélicos contra el castrismo.

Había mucho entusiasmo entre los participantes de la reunión, hasta que me tocó a mi el turno de hablar y expresar mis sentimientos—y pongo por testigos a asistentes a aquella reunión, como José “Pepe” Fernández, Ernesto Valerón, Pablo Correa y a Héctor Fabián, entre otros que aún quedan con vida, porque ya Jorge González “Bombillo” y Alfredo Sayúz, han muerto—cuando dije básicamente: “Yo quiero aclarar que si se nos ha convocado aquí no para usarnos una vez más como guarda jurados de la United Fruti Co. o sus sucesores, sino para aunar esfuerzos en la lucha común por la libertad de ambas naciones, estamos dispuestos a marchar a los campos de batalla mañana mismo, pero sucede que ya ese perro nos ha mordido muchas veces y después que ha corrido sangre de cubanos y se han logrado las metas para esos países, se han olvidado las promesas hechas a los cubanos de ayudarlos en su lucha. Por eso yo les digo a ustedes hoy aquí, que tanto yo, como un puñado de hombres que me siguen, estamos dispuestos a marchar la semana próxima para los campamentos de la “Contra”, para unirnos a la lucha, pero con una sola, ineludible e irrenunciable condición: que cada vez que desde esos campamentos salga una tropa o un comando para realizar una misión militar contra las instalaciones del sandinismo en Nicaragua, ésta esté compuesta por igual número de cubanos y nicaragüenses, PERO AL MISMO TIEMPO, SALGA OTRO COMANDO, COMPUESTO IGUALMENTE DE NICAS Y CUBANOS PARA CUBA PARA ATACAR BLANCOS MILITARES Y ECONÓMICOS DEL CASTRISMO.”

De más está decir, que mi proposición fue vetada por los que realmente dirigían a la Contra: los norteamericanos, porque realmente lo que se pretendía era lo de siempre: usar a los “locos fanáticos” anticastristas como carne de cañón.

Traigo todo esto a colación, porque en el caso reciente de la crisis hondureña—en la que quien esto escribe y Nuevo Acción se enrolaron a favor de la democracia y en contra de los Albistas desde el primer momento—nuevamente los cubanos han demostrado su dedicación a la causa de otros, olvidando en muchos casos, a la nuestra. Para Honduras llovieron las ayudas materiales, los maratones, y las visitas para testimoniarle al Gobierno la solidaridad de los cubanos. Representantes de Movimientos y partidos del exilio, se pagaron sus gastos y se fueron a Honduras, para respaldar con su presencia la actitud firme y patriótica de los catrachos. Y eso estuvo muy bien, pero lo que como cubanos militantes, que estamos empeñados en ayudar con todo lo que tenemos a los opositores en Cuba, nos duele profundamente, es que los que hicieron todas esas movilizaciones y gastos para Honduras, no han sido capaces de dedicar, aunque sea, un miserable 10 % de los que dedicaron a Honduras para ayudar a los opositores de verdad que luchan en adversas condiciones y una pobreza extrema contra la tiranía dentro de Cuba.

¿Cuándo van los cubanos a dejar de ser “candil de la calle y oscuridad de la casa”?

(Publicado el lunes 14 de diciembre del 2009)

Un Comentario sobre “DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: “CANDIL DE LA CALLE Y OSCURIDAD DE LA CASA”

  1. Aldo,
    Para que lo sepan tus lectores: yo puedo corroborar lo que has relatado sobre la reunión con los reclutadores de la CIA y la esencia de tus palabras como vocero del pequeño grupo al que pertenecíamos. Recuerdo que todos notamos como a aquel coronel le cambiaba el color de la cara mientras te escuchaba.
    Siempre preferimos estar solos y no mal acompañados.
    Tu hermano,
    Pepe Fernández

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