DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: CANTACLARO

“De ‘naide’ sigo el ejemplo, ‘naide” a dirigirme viene, yo digo lo que conviene, y el que en tal ‘gueya’ se planta, debe cantar, cuando canta, con toda la voz que tiene”

José Hernández en “Martín Fierro”

Por Aldo Rosado-Tuero

A los que–evidentemente sin conocer mi temple y lo que ha sido la premisa de toda mi vida–pretenden amedrentarme con estúpidas amenazas, les diré que desde muy joven conocí la diferencia entre “existir” y “vivir”. Quien “existe”, vegeta y se pasa todo el tiempo amedrentado de todo lo que pueda venir. El que “vive”, disfruta de las peripecias  y de todas sus coyunturas y aventuras y muchos aprendemos de la satisfacción que da la adrenalina cuando decidimos “vivir peligrosamente”. Habemos personas a los que “existir” nos da hastío y buscamos constantemente que hacer para VIVIR la vida intensamente. En mi particular caso mi premisa se parece mucho a las palabras de la canción de Alberto Cortez que dicen: ” prefiero más que llegar, pensar que ya estoy llegando, andar por andar andando, caminar por caminar. Ir en busca de la rosa más codiciada y hermosa; que se pueda imaginar, si no la encuentro enseguida, me queda toda la vida para poderla encontrar”.

LA SATISFACCIÓN QUE DA EL DEBER CUMPLIDO.

A veces son las pequeñas cosas y algunos comentarios, al parecer sin importancia, los que nos dan la medida de la satisfacción que produce, saber que se ha cumplido con el deber, casi sin habernos dado cuenta.

Hace algún tiempo, en una de las visitas que períodicamente hace mi hermano de lucha Henry Agüeros Garcés (foto) a Miami, mientras disfrutábamos en mi hogar de una opípara comida, Henry le comentó a mi esposa Lidia, después que ésta le preguntara si la comida estaba buena: “Está riquísima hermana, pero las comidas más ricas y sabrosas que yo me he comido en mi vida, eran las que nos comíamos en el apartamento que tú y Aldo alquilaban en la 7 Avenida y la Primera calle del SW, en 1965, cuando yo pernoctaba en el “cuartelito” que tenía el Movimiento Nacionalista Cristiano, en la 4 y la 4 del SW  y veníamos esporádicamente a comer con ustedes lo que tú nos cocinabas para ahorrar dinero para la causa. Pero de todas esas comidas, la que más recuerdo, como la que me he comido con más satisfacción, y la que recordaba a cada rato cuando estaba preso en Lecumberri, fue la que compartimos la noche antes de que yo marchara a México a cumplir con la misión que me llevó a la cárcel por casi 8 años.  Esa noche, recuerdo que tú estabas en estado de tu primer hijo, y como en tu hogar se había dedicado el sueldo tuyo y de Aldo de esa semana para darlo a los fondos del Movimiento para ayudar con los gastos de la misión de la “Operación Castigo” de la guerra por los caminos del mundo, que yo dirigiría en unas horas, no había dinero para carnes, por lo menos hasta la próxima semana, y por eso comimos esa noche solo arroz blanco y huevos fritos. ¡Pero coño, hermana! ¡Qué satisfacción mientras nos comíamos ese humilde plato!, el más sabroso y satisfactorio de toda mi vida”

¡Que diferencia con los que ahora no hacen nada por Cuba, si no se les paga!

Debo recordar a los lectores que Henry Agüeros era el Jefe de los Comandos de la “Operación Castigo” del Movimiento Nacionalista Cristiano que yo dirigía.

HAY QUE PRODUCIR LA CHISPA QUE PRENDA EL GRAN FUEGO

Cada día que pasa me convenzo más de que la actual “oposición, disidencia o emergente sociedad civil”, dentro de Cuba, no podrá nunca ganarle la batalla a la tiranía castrista. No voy a enumerar lo que todos conocen: las desastrosas e inaguantables condiciones en que vive nuestro pueblo, ni como el régimen cada día es más abusador y no da señal alguna de que va a ceder a ninguno de los requirimientos que se le hacen por la vía pacífica.

Los elementos para producir la gran explosión, el FUEGO que arrase con la tiranía están allí, latentes. La gasolina del descontento que no se ha sabido encaminar corre por las calles, esperando solo la chispa que la haga prender, provocando la enorme llama que ya nadie podrá contener. Hay que hacerle entender a los cubanos  que los detentadores del poder no van a soltar su presa por las buenas. Muchas, muchísimas pruebas se dan día a día. La estrategia de la “lucha pacífica” ha fracasado totalmente  y si no se hace algo, solo conducirá al gran fraude que se prepara con la complicidad de factores externos, y solo queda la alternativa de buscar el gran levantamiento popular que barra con el castrismo.

Llegó la hora de emprender el camino de conseguir la conjunción de factores internos y externos que haga con sus acciones, surgir la chispa. El combustible está allí, solo  esperando la ignicción. El pueblo aún no lo ha comprendido sumido en su enorme miedo, pero el régimen sí lo sabe y por eso, reprime con tanta saña y fuerza. Hay que adelantar hacia formas de lucha que lleven a los represores a tener que aflojar y a dispersar sus fuerzas represoras para que los nuevos luchadores, los partisanos de la nueva estrategia, puedan subir la parada que demostrará al cubano de a píe, que sí se puede y que un día no muy lejano, el día menos pensado, en una calle, en un evento cualquiera, una pequeña chispa desatará la conflagración que consumira al castrato,  de cuyas cenizas surgirá la Nueva Cuba.

A los patriotas de ahora toca conjugar los factores de dentro de la isla y del exilio, para que unidas las minorías que siempre han hecho las grandes cosas comiencen a implementar la nueva estrategia de lucha.

Aunque parezca un bluff, puedo decir que el silencio que reina en estos momentos no es señal de inacción, sino el preludio de que algo grande se prepara y cuyos primeros signos comenzarán a verse muy pronto.

(Publicado en la edición del 5 de agosto del 2013)

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