DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: CLAVES PARA LEER GRANMA

Al libelo Granma, órgano del Comité Central del PCC, hay que leerlo entre líneas para descubrir las claves de como anda todo en Cuba. Por mucho que quieran ocultar las cosas y encubrir las mentiras, si se lee con cuidado, todo está ahí.

Como un ejercicio de aprendizaje para nuestros lectores, hoy le traemos un artículo publicado en dicho panfleto, el miércoles  21 de febrero. Hemos señalado en rojo las claves y las hemos enumerado para que UD. se de cuenta de lo que decimos. Lea el artículo y después vaya a nuestras notas con números.

Por los caminos de la leche

“Impurezas” que no da la vaca

Economía nacional y población terminan cargando el peso de insuficiencias no siempre sujetas a recursos materiales

Texto : Pastor Batista Valdés

LAS TUNAS.— Adverso el último septiembre. Aproximadamente el 40% de la leche acopiada por la empresa láctea de esta provincia llegó a la industria en condiciones de acidez(1) que impidieron su tratamiento para el consumo de forma concentrada o simple. Debió ser “aprovechada” entonces en la producción de queso fundido. Pero dificultades con la sal fundente obligaron a cuajar y a guardar unas 106 toneladas. Luego serían procesadas.

¿Cola suelta o peligro higiénico durante el ordeño?

De cualquier modo la política de la Revolución es que ningún niño (ni adulto que reciba leche) puede quedar sin ese necesario producto.(2) Para resolver el dilema de la falta de producción, el país acude al uso de leche en polvo. Cada tonelada importada cuesta 3 370 dólares, hasta ayer martes. Quizás los padres de Miguelín Sierra ni lo sospechan. El litro del niño, como el de la anciana Humberta Pérez(2), mantienen inalterable su precio. Tampoco sufrirá alteraciones el salario de quienes “contribuyen”, de manera consciente o no, a la acidificación de la leche. ¿Quién pone entonces el dinero extra en todo este asunto? No es necesario ser profeta: El Estado, la economía nacional.

PECADO ORIGINAL COMPARTIDO

Una realidad es indiscutible: la leche debe llegar en buen estado y sin adulteraciones al andén de descarga, pero eso no sucede así(1) y hay mucha responsabilidad compartida entre quienes producen, acopian, trasladan y procesan la leche.

Si usted habla aquí, con hombres de prestigio en materia de ganadería como Arecio Rodríguez, Tilisio Rivero, José Porto o Esteban Álvarez, seguramente admitirán que la ausencia o escasez de botas de goma, sogas, filtros o coladeras, cántaras, medios de iluminación y otros aseguramientos, conspiran contra la higiene en toda unidad productora. Y tienen razón.(3)

Tanto a la vista del productor, como aquí en el laboratorio, el lactodensímetro es vital… y se dispone de muy pocos.(3)

Pero también la verdad les asiste a quienes opinan como Armando Rivera Matos, jefe de acopio de la empresa láctea: nada justifica la violación de procedimientos básicos; entre ellos, lavarse bien las manos antes de iniciar el ordeño del animal, higienizar las ubres de la vaca, atarle la cola para que no ondee o lance moscas y suciedad sobre el cubo de leche o mantener los recipientes donde los ordeñadores vacían el producto inmersos en un enfriadero (especie de estanque) para cortarle paso oportunamente al proceso bacteriano.

Otro fenómeno no menos nocivo es la adulteración intencional de un líquido cuyos parámetros naturales no tienen por qué dar alterados, partiendo de lo que dice Armando: “Ninguna vaca da agua; el ganado da leche: el agua la pone el hombre”(.4)

Por eso hoy, para encubrir la transgresión del itinerario en asuntos personales o ajenos al acopio, ya los choferes no pueden argüir los mismos pretextos de antes al pésimo estado de los caminos o al deterioro de un parque automotor sobreexplotado y añejo(5)

Esas calamidades inciden, pero no al extremo de que la leche llegue ácida a la industria si el productor la ha entregado en buen estado. Tampoco es aceptable mezclar, como sucedió en determinado momento, leche de los ordeños matutino y vespertino.

Una realidad confirma lo anterior: aun cuando la empresa dispone de los mismos camiones, igual fuerza humana, muy pocos lactodensímetros y persiste el mal estado de los caminos, se hicieron las cosas como hay que hacerlas y la acidez ya registra un notable descenso(6),  

Haber producido así 434 toneladas de queso fundido entre enero y diciembre (de 260 planificadas) y una cantidad también apreciable de yogurt (en condiciones igualmente desfavorables), fuera más meritorio si la empresa no hubiera empleado, de forma paralela, casi 80 toneladas de leche en polvo por encima de lo previsto para el año, es decir, haber gastado casi 270 000 dólares que de la misma manera que se usaron para importar ese producto, podrían haberse utilizado para el incremento de la producción lechera y estimular a los productores.

El hecho cierto es que directivos, especialistas, sindicato, organizaciones y trabajadores andan activos por doquier. Hoy está llegando tres veces más leche que en igual momento del pasado año(6). La primavera suele incrementar la producción lechera. Mientras llegue y quede instalado lo necesario para reanimar y mejorar las capacidades tecnológicas y de acopio será preciso poner en tensión todo el talento y la consagración humanos, además de mucha exigencia y control.

Tan agrio como la acidez bacteriana de la leche, es el sabor que deja la separación de cargos y puestos de trabajo o la aplicación de otras sanciones a personas cuya responsabilidad individual supera lo materialmente explicable. Y de eso no ha estado exenta la empresa, a pesar de sus limitadas y mayoritariamente obsoletas condiciones.(7)

El reto es prever y asegurar la correspondiente cantidad y calidad en ese nutritivo alimento y en los derivados, cuyo destino final son miles de hogares, escuelas, hospitales, círculos infantiles, hoteles, centros de gastronomía, turismo(8) y otras instalaciones pertenecientes a la amplia red de consumo social, y evitar perder los millones de dólares que se gastan con la importación de leche en polvo.

AQUÍ ESTAN LAS CLAVES: Esto es lo que dice “en clave”.(Chequee los números arriba)

1-    La Revolución es una mierda. Casi la mitad de la leche que se ordeña llega a la población en mal estado.

2-    Aquí está la prueba de lo que niegan los defensores de la tiranía en los foros internacionales. En Cuba, ningún cubano nativo de la edad de entre 7 a 60 años (con la excepción de los “pinchos de la nueva clase”) puede tomar leche.

3-    Una vez más: la revolución es una mierda. Aquí no hay ni un carajo, ni donde amarrar la chiva.

4-    Los “pinchos y mayimbes” que trabajan en la industria lechera le echan agua a la leche para vender la que se roban en el mercado negro.

5-    Se reconoce que la revolución destructora ha acabado con Cuba. Ni caminos, ni transporte.

6-     Ya comienzan las críticas veladas al fidelato y se comienza a hablar  bien del post fidelato. Ojo: Así comenzó la “perestroika” en la URSS.

7-     Se reconoce la enorme corrupción que impera en la robolución sociolista.

8-     Se admite el apartheid contra los nativos. Los hoteles e instalaciones turísticas (sólo para extranjeros) tienen leche en abundancia para todos los visitantes.

(Publicado en la edición de Nuevo Acción del viernes 23 de febrero del 2007)

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