DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA. JUAN ALMEIDA Y EL PLAN PARA MATAR A CASTRO (I)

Por Dr. Luis Conte Agüero

Desde que Fidel Castro tomó el poder en 1ro de enero de 1959 se propuso el amordazamiento nacional. Al ejecutar en el paredón a ex-militares y  otros enemigos ciertos o fabricados, el régimen fusilaba el carácter, las protestas que pudieran empinarse en un pueblo abundante en rebeldías a lo largo de su historia. El  castigo feroz al pasado enfatizado por griteríos de “paredón” alzaba valladares a la oposición por venir  Y el objetivo primordial de aquella campaña de espanto eran los propios combatientes de su “revolución” y quienes en otros sectores también habían tomado armas.

Consolidar los mandos tomados y secundarlos con masas-turbas silenció descontentos de alta peligrosidad como ocurrió con el fusilamiento del comandante Humberto Sorí Marín. Apelo a MIS MEMORIAS para ilustrar como crecían en Juan Almeida Bosque y en figuras del Ejército Rebelde un rechazo al movimiento comunista que, sin embargo, no se manifestó para no enfrentar al propio Castro.

Pag 184. Manuel Rojo del Río, que fuera Capitán del Ejército Rebelde, tras relatar como Sorí Marín le dijo que había que matar a Fidel Castro, cuenta en las páginas 131-132 de su libro “La historia cambió en la Sierra”, Editorial Texto, San José, Costa Rica:

“Como último favor, si acaso yo no cambiaba de idea,(Sorí Marín) me pidió que guardara reserva de nuestra conversación y fuera a ver a Luis Conte Agüero y le explicara en nombre del Ejército Rebelde, representado por muchos inconformes, nuestras inquietudes, a ver si se decidía a apoyar el emplazamiento que oportunamente se le haría a Fidel en su condición de amigo personal de él o nos dejábamos arrastar a otra dictadura más peligrosa y bárbara como la que se había vivido en Cuba cuando Fulgencio Batista gobernara”

Sigue escribiendo Rojo del Río:

Con Luis Conte Agüero

“El 10 de octubre de 1959, después de haber sondeado a varios oficiales de la Fuerza Aérea Revolucionaria de Cuba sobre las ideas políticas que profesaban, entre ellos al propio Jefe, Comandante Juan Almeida,   Capitanes Mario Fortún, Diocles Torrealba, Antonio Sansón, Roberto Verdaguer, Orestes del Río, Juan Ríos Montenegro, Aldo Lozano, Guillermo Verdaguer, Lino Carreras Rodríguez, etc. etc. Fue que me atreví a ir a hablar con el Lic. Luis Conte Agüero, notable periodista y escritor cubano que contaba con un gran auditorio y simpatía en todo el país y en el exterior.”

“Lo fui a ver en su casa situada por el Vedado a unos quinientos metros de distancia más o menos de donde vivía Fidel Castro, en un Departamento que compartía con Celia Sánchez, su inseparable ‘secretaria”

Me anuncié, le impuse el motivo de mi visita sin ambajes –aunque por dentro tenía miedo de que me delatara- y cuando me despedí de él una hora después, estaba convencido que pensaba ayudarnos al emplazamiento que teníamos proyectado presentarle a Fidel y confrontar las consecuencias que de ello pudieran derivarse posteriormente. No se trataba de una conspiración, se trataba de ver a dónde nos llevaba”

Sorí Marí insiste

“El Comandante Sorí Marín, después de hacerle conocer yo que le había enviado una carta al Jefe de la Fuerza Aérea, Comandante Juan Almeida, dándole a conocer puntos de vista personales sobre lo que estaba ocurriendo y que me había entrevistado con Luis Conte Agüero con resultados aparentemente satisfactorios, explotó de alegría diciendo: “Che, ahora veo que si tenés coraje y que podemos confiar en ti”

(Este relato del argentino Manuel Rojo del Río es veraz. Yo le tenía confianza porque él había acompañado a Camilo Cienfuegos en algunas de las visitas que éste hizo a mi hogar. Aunque algunos sostienen que Camilo era comunista; a mí me demostró todo lo contrario. Y yo no tenía importancia como para que él fingiera. Las dos o tres veces que me visitó en mi casa y los otros encuentros, fueron por necesidad de compartir inquietudes. También es cierto que Almeida y los otros que Rojo menciona no eran comunistas. Los llevó al comunismo la obediencia servil a Castro. Nunca recibí de los oficiales rebeldes el documento de emplazamiento a Castro; tuve que emplazarlo yo)

Una nota humana es que Juan Almeida se ufanaba de su canción Guadalupe. Paseando en el convertible que le habían asignado, me pidió que lo acompañara a llevar esa composición al cantante Fernando Albuerne. Quería que esa dulce voz se la grabara. Yo lo mortificaba diciendo que no había compuesto esa canción para la virgen guadalupana sino para alguna Lupe humana y bonita que había conocido en México. Almeida ni negaba ni afirmaba. En cuanto al comunismo, sí afirmó su rechazo. Su lealtad a Castro es otro caso de acomodamiento)

Página 195 de MIS MEMORIAS: El 24 de febrero de 1960 es la fecha señalada para inaugurar en Birán, Mayarí, un Dispensario Médico y una Escuela Primaria. Para construir el Dispensario han desbaratado una valla de pelear gallos que había tenido allí el viejo Angel Castro, ya fallecido. Entregaron el mismo a un médico de apellido Castillo. Ante sus hermanas Juana y Enma que lo visitan en el INRA Castro se excusa porque ese mismo día debe inaugurar en Holguín el Centro Escolar Oscar Lucero nombre de un mártir de la revolución, y propone al Che Guevara para sustituirlo. Juana y Enma le dicen que todo el mundo dice que el Che es comunista y que prefieren que sea yo. También le comentan de la popularidad que advirtieron a fines del año pasado en un acto al que ellas concurrieron en Oriente. Castro acepta y suma al comandante Juan Almeida. Refiriéndose a los comunistas, Juan Almeida dice en el Dispensario que hoy toman posiciones los que cuando los rebeldes peleaban en la Sierra no les llevaban ni una sábana. (Almeida y yo tenemos pensamientos afines en cuanto al comunismo. Días antes me ha pedido que yo hable por él y por mí en un acto del Sindicato de Empleados del Ten Cents de La Habana)

José Manuel Gárate cuenta así:

“Fue el día más grande de mi vida. En el paradero del tren lo recogió a usted Ramón Castro Ruz. Usted pidió algunos minutos para lavarse el rostro. Llevaba guayabera blanca. Venía con el polvo del viaje. Después inauguró el dispensario con aquel discurso tremendo de Humanismo contra Comunismo.

Para construir el Dispensario desbarataron una valla de pelear gallos que tenía allí el viejo don Angel Castro, difunto padre de Fidel Castro. El dispensario lo entregaron a un médico de apellido Castillo. El Comandante Almeida también atacó a los comunistas. El acto multitudinario fue el del Central Marcané, celebrado junto a la línea del tren. En Marcané había muchos comunistas. De allí también es el ahora general Abelardo “Furry” Colomé. Al comunista líder del Sindicato de Marcané lo sentaron al lado de usted en el mitin. Esa tarde no habló. Me dijeron que usted no había querido que él hablara. (Es verdad) El Jefe del Escuadrón de Mayarí, capitán Gotardo Diez, casado con una de las Presillas, pidió permiso a Almeida su superior jerárquico para usar de la palabra, y al hacerlo atacó a los comunistas. El resumen suyo fue arrasante. Creó gran estado de ánimo. Recuerdo que cuando usted regresó a La Habana hizo la campaña contra los comunistas”. (También secundaron el Humanismo en el mitin palabras de Mongo Castro y Juana Castro. Raquel Pérez, Ministra de Asistencia Social, eludió el tema. Dice Angel Pérez Vidal que Raquel, casada con un hermano de Pedro Miret, murió muy misteriosamente. Fue el único integrante del Consejo de Ministros que saludó al Presidente Urrutia cuando abandonaba Palacio)

En el acto de Marcané, Juan Almeida, penúltimo orador, condenó al comunismo. En el cierre confirmé sus palabras en ayuntamiento con las mías.

Cuando regresé a La Habana, ya Castro estaba prevenido. Creía que yo había arrastrado a sus hermanos contra el comunismo; lo que no es verdad. Juanita y Ramón son muy independientes. Ellos tenían sus ideas propias. Mi única influencia había sido con Enma, menor que Juana, y que me consideraba su mentor. Pero esa es otra historia.(Continuará)

(Publicado en la edición del viernes 2 de octubre del 2009)

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