DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: EL “HOMBRE NUEVO SOCIALISTA”: UNA MÁQUINA DE ROBAR

ALDOROSADOTUEROENBALCONPor: Aldo Rosado-Tuero

La mejor prueba del estruendoso fracaso de la “revolución socialista”,  de Cuba, es paradójicamente, lo que ellos más se ufanan en proclamar. A saber: El Hombre Nuevo, que tanto predicara el asesino argentino Ernesto Guevara, que ha sido  criado en las enseñanzas del sucio y apestoso asmático rosarino, al que han obligado a vocear a diario, desde su más tierna edad el “seremos como el Che”. Ese hombre nuevo es hoy en día el principal enemigo del sistema implantado por los Castro en nuestra Patria, y paradójicamente será también el principal valladar para enderezar a la república el día que el pueblo cubano,consiga sacudirse el yugo de la actual tiranía.

“El Hombre Nuevo” es quien destruye sistemáticamente la economía de Cuba, sabotea los planes económicos y es el responsable del fracaso inocultable del sistema. Y no crea que la mayoría lo hace  por oposición política al régimen. No. Afirmar eso, sería engañarnos a nosotros mismos. Lo que ocurre es que el mismo sistema convirtió al “hombre nuevo: en una máquina de robar. “Resolver” dicen ellos.

Y es que la naturaleza misma del régimen obliga a todos a robar para poder subsistir. Y la práctica está tan generalizada,   que nadie cree que lo que hace es deshonesto, pues simplemente les están robando a un gobierno opresor y a sus representantes y su “nueva clase”, ladrones de marca mayor, a su vez. Y como dice el refrán: “ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”.

HOMBRESNUEVOSRESOLVIENDOOcurre que ahora que los nuevos magnates del “raulismo” se empeñan en convertir en capitalistas las grandes empresas de la “revolución socialista”, vuelven a chocar con la misma piedra. Es el “hombre nuevo” enquistado en los cuadros altos, medios y bajos del sistema. Los hombres y mujeres, nacidos, criados, educados, adoctrinados por “la revolución”, no “contaminados por el capitalismo y los vicios del imperio”, quien les jode el negocio y les provoca enormes pérdidas con su conducta y sus robos, a todos los niveles.

Por propia confesión de los organismos gubernamentales, sabemos hasta donde llega el robo.

“Deterioro material, malas condiciones de trabajo, descontrol y desorden proliferaron durante los últimos años en los almacenes mayoristas de alimentos y de otros productos básicos destinados a la población. Lo anterior lo afirma la revista Bohemia.

Según ha reconocido Plácido Argüelles, director de la unidad básica de productos alimenticios en el municipio de Colón, en la provincia de Matanzas: “Lo que yo tengo aquí es pólvora”. Bajo su responsabilidad tiene la fuente de suministro de la canasta básica a la población, que es a la vez una mina de oro a los ojos de quienes operan ilegalmente. “Por eso, en los matutinos y por otras vías insistimos en la gran responsabilidad que tenemos, como una forma de hacer conciencia.”

Son tantos los hechos comprobados que afirman nuestra tesis, que este artículo se alargaría demasiado si los citáramos todos, pero bastará para probar lo que decimos, con los que vamos a citar.

A finales de 2005 una auditoria general halló, solo en arroz -a los actuales precios del mercado internacional-, pérdidas ascendentes a más de tres millones de dólares.

Los mismos funcionarios admiten que la falta de control interno, ausencia de condiciones y de seguridad eran talones de Aquiles en la cadena -transporte-economía interna y que es tan extendida la práctica de la sustracción, en la que participan desde los estibadores, los camioneros y los despachadores hasta los Administradores. Ojo, todos son  “hombres nuevos”.

Hechos como el ocurrido en la nave 420 del territorio de Cienfuegos retaban al mismísimo Sherlock Holmes. “Salieron” de allí más de 20 mil litros de aceite, adquiridos por el Estado en 25 mil dólares para abastecer a una parte de la población de esa provincia a precio subsidiado y en moneda nacional, mientras bajo el telón la libra se vendía a 20 pesos.

El faltante lo detectó un control interno realizado por la empresa a mediados del año pasado en el almacén donde, además de aceite, se guardaba azúcar.

Varios “hombres nuevos” pertenecientes a la Empresa Mayorista Provincial de Productos Alimenticios y otros Bienes de Consumo (EMPA) en Cienfuegos fueron inmediatamente separados de sus puestos y el jefe de nave y a los estibadores implicados,  están en manos de la justicia “revolucionaria”.

Arroz por rastras: Otro caso fue detectado antes, a finales de 2005, en la unidad básica 306, del reparto Guiteras, municipio capitalino de La Habana del Este. Allí los auditores comprobaron ese año faltantes por valor de un millón 380 mil 845 pesos en 29 productos alimenticios y de aseo, y 55 ventas -ascendentes a 97 mil 475 pesos- a entidades fuera del plan de distribución oficial.

Los números aburren, dicen, pero también revelan. De ese arroz importado fueron 27 mil 784 sacos, que costaron 716 mil 827 dólares estadounidenses, al precio actual de 510 dólares la tonelada en el mercado mundial. Por toda la pérdida fueron detenidos y están pendientes de juicio un grupo de dirigentes administrativos y trabajadores de estos lugares. Otra vez, todos “hombres nuevos”.

Los mismos “hombres nuevos” que están en posiciones claves para robar, tratan de justificar lo que viene ocurriendo, mes tras mes, día tras día, a todo lo ancho y largo del país: “Lo primero para impedir el robo es evitar caer en la indolencia, dejando de llevar a la práctica lo establecido“, asegura Alejandro González Benítez, actual jefe, recién nombrado, de la unidad 306. “El inventario diario -amplía- no podemos dejar de hacerlo. Viendo el asunto con los pies en la tierra, pueden faltarnos tres libras, pero no 500 sacos. Es cuestión de control y no creo que la necesidad, como se dice, explique ni justifique ningún robo.”

Y ahora viene el quitarse la paja del hombro y recargar la culpa en otros, para antes , ahora y para después y de alguna manera la justificación: “El principal dolor de cabeza que tenemos aquí ahora —agrega Alejandro-, aparte del transporte, es el de los serenos. Hacemos guardia obrera y administrativa, pero no tenemos completos los serenos, que además ganan 235 pesos mensuales por cuidar millones, sin otro incentivo. Teníamos personal contratado de una agencia de seguridad y protección, pero por decisión ministerial ahora es tarea nuestra.”

En 2005 se echaron a perder 500 toneladas en la provincia, y no pasó nada.

NAVESROTASPARAILUSTRARCon solo asomarse a la puerta de las naves de Jovellanos,(Foto de la izquierda) se percibe su deterioro: estibas bajo lonas para evitar que se mojen por la filtración de los techos, ventanales hechos añicos, cámaras refrigeradas y conexiones eléctricas rotas, insuficiente alumbrado exterior, y un tanque elevado que no recibe ni gota de agua

Y siguen los hombres nuevos justificándose y explicando “como ahora todo va a cambiar”

“A veces, buscando ahorrar centavos, perdemos miles. Este almacén se inauguró en 1983 y desde entonces nunca se le ha pasado la mano. Por eso los problemas se han ido acumulando y agravando la situación constructiva. Hoy dependemos de otros organismos para guardar los granos y tenemos que pagar ese servicio. Si por casualidad se rompen esas cámaras, a correr todo el mundo”, sostiene con fingido disgusto el chofer Fermín Trochete.

Otro hombre nuevo, muy veladamente en entrevista a la prensa oficial, en cierta forma justifica “el resolver” de los estibadores cuando dice:

Otra insatisfacción es la que expresa Osvaldo Mesa, jefe de brigada de estibadores: “De nosotros depende la alimentación del pueblo. Para algunas cosas sí somos parte de la cadena puerto-transporte-economía interna, y para otras no. ¿Por qué la diferencia en la estimulación, aquí, solo diez centavos por saco manipulado y en Ciudad de La Habana, Cienfuegos y La Habana, 20 centavos?”

Demostrando su astucia, otros “hombres nuevos” explican el porque ellos no pueden cargar con la culpa por las mercancías faltantes. Leamos: Rubén Barceló, dependiente de almacén en Cienfuegos, comenta que allí “la recepción se hace a ciegas, o sea, contamos en el camión los sacos, y después se les llena la tarjeta de estiba. En la recepción no se pesa la mercancía. Se asume el pesaje del puerto”. Edel, estibador en Cumanayagua, reconoce que “cuando los camiones llegan, descargamos rápido, los sacos no se pesan y recibimos por lo que dice la carta porte, porque si se demoran comienzan a cobrar estadía”.

Creo haber dado suficientes datos de la actuación del “hombre nuevo” para con la “revolución”, pero quiero terminar con el ejemplo más reciente de no solo un “hombre nuevo”, sino de un hombre la confianza de sus jefes: El General de Brigada Aníbal Cabrera jefe del Ministerio del Interior (MININT) en la provincia de Villa Clara, fue sustituido de su cargo, a finales del pasado mes de febrero, por actitudes “negligentes y corruptas”.

Como se puede ver, la revolución castrista, logró un “hombre nuevo” que se les ha ido de las manos y se ha convertido en una verdadera máquina de robar, que les desbarata todos los planes económicos.(Publicado el jueves 20 de marzo del 2008)

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