DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: EXTRAÑAS CONEXIONES

Arriba: Armand Hammer y Joseph Stalin

Por Aldo Rosado-Tuero

En este mundo de lucha entre “capitalismo” y “comunismo”, que nos pintan como enemigos irreconciliables, sobresalen ciertas conexiones “rarísimas” que dan bastante que pensar y lo hacen a uno imaginar tenebrosas redes de ayuda mutua, que erizan al “pinto de la paloma”.

Como ejemplos palpables e inexplicables tenemos los casos de los súper capitalistas internacionales Armand Hammer y David Rockefeller en sus “extrañas amistades” con Joseph Stalin y Fidel Castro respectivamente.

Armand Hammer, el Presidente de la Internacional Petroleum Company, un judío norteamericano, prominente miembro del Partido Republicano, pero al mismo tiempo  donador de grandes sumas  al  senador demócrata de Tennessee, Albert Gore Sr., se distinguió durante toda su vida por su amistad y cooperación, primero con Lenin y después con Stalin y los sucesivos dictadores de la URSS, con los que mantenía magníficas relaciones e intercambiaba correspondencia privada y regalos de obras de arte.

Fotos de arriba: El magnate David Rockefeller y el tirano de Cuba Fidel Castro.

Actualmente las cejas se arquean al conocer la extraña amistad existente entre el multimillonario, también Republicano, David Rockefeller GEO y Chairman de Citybank, Exxon Oil Co y Conoco Phillips Corporation, con el tirano de Cuba Fidel Castro. Casualmente, Rockefeller mantiene con Castro el mismo tipo de relación que hace años sostenía Hammer con los jerarcas soviéticos: continuos contactos privados y valiosos regalos, especialmente obras de arte, intercambiados entre ambos, como prueba de amistad y compadrazgo. ¿Será acaso que por eso Castro es intocable y no se puede realizar ninguna acción en su contra y nos han vendido el mito de que hay que esperar  que se muera para realizar cambios o intervenir en Cuba?

Por otro lado sigue escalando la guerra verbal de Hugo Chávez contra los Estados Unidos y el Presidente Bush, pero las estadísticas del comercio internacional dan a entender una realidad muy distinta. Tome nota: en  el año 2004, Venezuela vendió mercancías por $1,500 millones a los EE.UU. En el 2005 aumentó a $7,000 millones; y este 2006, alcanzarán la cifra record de $9,000 millones de dólares.

¿Cómo se come todo esto? Yo fracamante no lo sé. Saque el lector su propia conclusion.

(Publicado en la edición del domingo 30 de julio del 2006)

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