DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: LA HISTORIA EN LA MEMORIA HUNGRÍA: 1956-II (OCTUBRE)

El pueblo húngaro honrando a sus caidos en plena efervecencia del levantamiento Popular Nacional de 1956 (foto archivo de N.A.)

NUBARRONES DE REVOLUCIÓN ANTIRROJA

Por, Attila Fekete 

El viento de la revolución soplaba por la capital. Algo estaba en el aire que se notaba al transitar por las calles, al entrar en cualquier establecimiento, en cualquier casa. Estoy seguro de que aparte del tono del ambiente, no había ningún plan preconcebido para hacer una revuelta.  Simplemente, estábamos hartos; hartos del régimen; hartos del comunismo, hartos de los rusos, hartos de sufrir privaciones y oir cada día las promesas descaradas de una mejora en el nivel de vida, estábamos hartos de la esclavitud.

El domingo 14 de octubre “Szabad Nép” (nota de N.A. : el Granma húngaro) publicó un comunicado oficial del Politburó. haciendo constar que el Partido había vuelto a admitir a Imre Nagy entre sus miembros.

En el país se acumularon los incidentes. La gran masa del pueblo olfateó algo de lo que había de venir y se envalentonó cada vez más. La voces pidiendo más libertad se hicieron cada vez más fuertes, y las represalias de la policía secreta (LA AVO) cada vez más brutales, en un intento desesperado de frenar las ansias populares.

El día 19 Radio Budapest anunció que el gobierno había accedido a quitar la obligación de aprender ruso en las Universidades. Las juventudes exigieron además  moderación en las clases obligatorias de ideología marxista leninista, la reorganización del servicio militar obligatorio y completa autonomía y gobierno propio para las Universidades húngaras. Estas exigencias se publicaron después que las del círculo Petófi, que declaró su adhesión a Imre Nagy.

Szabad Nép” apoyó también la política agraria de Nagy, según cual no se debía forzar a los campesinos a unirse a las granjas colectivas y se les permitiría formar sus propias cooperativas. El periódico dijo también que  millares de “militantes del partido” se dirigían a los periodistas y a los dirigentes locales con la pregunta “¿ Qué garantía existen para que no se reproduzcan los errores y crímenes del pasado?Y el periódico respondió: “ podemos garantizar que los tiempos de las fórmulas prescritas han pasado definitivamente y exigimos que los comunistas  piensen y actúen con autonomía“.

Pero estas tendencias, esta inclinación al titoismo, estas palabras, cada una de las cuales representaban una mentira, inspiraban repulsión y odio, no podían satisfacer los espíritus, no podía ya detener la avalancha de demandas de la juventud. También es cierto que el gobierno adoptaba todas las preocupaciones y procuraba combatir el fuego con el fuego, adelantándose en algunos puntos a las exigencias.

Los acontecimientos de los dias del 22 al 25 ó 26 de octubre, fueron una mezcla de revueltas espontáneas y motines organizados por el régimen. Las concesiones eran tan pronto fruto de las acciones armadas de los patriotas, como maniobras del gobierno para aplacar a los amotinados, adelantándose a sus deseos. Yo no soy persona competente para juzgar cada uno de estos acontecimientos y concesiones y me limitaré a citarlos tal y como los viví y experimenté en mi propia carne; que luego será obra de los historiadores, de los tribunales y los escritores la evaluación de los sucesos.

NOTA DE N.A: Hemos subrayado en rojo  hechos y acontecimientos que nos son familiares  a los cubanos.

(Publicado en la edición del lunes 1 de octubre del 2007)

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