DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: LUIS POSADA CARRILES ¿VICTIMARIO O VÍCTIMA?

ELMONOMORALES

En la foto: Ricardo “El Mono” Morales Navarrete

UN PLAN DIABÓLICAMENTE GENIAL DE FIDEL CASTRO

LUISPOSADACARRILESEl patriota y luchador anticastrista Luís Posada Carriles (foto de la izquierda), desde fines del año 2005, ha estado enfrentando un proceso judicial ante los Tribunales de Estados Unidos, debido a las infracciones de las normas de inmigración cometidas por dicho encausado, al entrar clandestinamente en el territorio de este país.

El gobierno castrocomunista-en perjuicio de Posada Carriles en este proceso judicial- ha aprovechado la oportunidad para incrementar de nuevo la campaña internacional por la que acusa a Luís Posada Carriles de ser el autor del atentado dinamitero de un avión de Cubana de Aviación sobre territorio aéreo de Barbados, en el que perecieron 73 personas, en octubre 6 de 1976.

Por tanto, es la oportunidad también para revelar y volver a presentar ante  la opinión internacional la verdad de aquel atentado terrorista, que fue un plan diabólicamente genial, de Fidel Castro y su gobierno, con el que éste consiguió casi todos los objetivos que se proponía. Esta inculpación que hacemos al gobierno cubano se fundamenta en los siguientes hechos y testimonios:

Primero, aclaramos que tanto Luís Posada Carriles como el Dr. Orlando Bosch, a los que acusa el gobierno castrocomunista, nunca aceptaron ser responsables de aquel hecho, declarándose inocentes. Ambos permanecieron varios años encarcelados en Venezuela, mientras se desarrollaba el proceso judicial ante dos Tribunales: uno civil y otro militar. En ambos Tribunales dichos acusados fueron declarados inocentes.

En 1980, finalmente, el fiscal militar José Moros González, retiró todos los cargos contra Posada Carriles y Bosch, relacionados con el incidente de Barbados en 1976. Luego, Bosch y Posada Carriles son judicialmente inocentes, por sentencia firme de los Tribunales venezolanos.

La acción de la voladura del ya conocido como “avión de Barbados”, la planeó y la ejecutó el propio gobierno de Fidel Castro- y éste como autor intelectual- para neutralizar a líderes de la lucha armada anticastrista desde el exilio. De esto dan constancias los siguientes testimonios y evidencias:

Primero, Osmerio Carneiro, que era Oficial de la Inteligencia Militar Venezolana, declaró el 15 de julio de 1991, según el periódico El Nuevo Herald, que Bosch y Posada Carriles eran inocentes, pero que fueron utilizados como “chivos expiatorios”, por otros ejecutores de dicho plan.

El testimonio más contundente y definitivo, dado en los medios oficiales de la Florida, proviene de Ricardo “El Mono” Morales Navarrete, ex agente de la CIA, informante federal y ex supervisor de la DISIP- el Servicio Secreto venezolano- donde dirigió la Sección 54 de Contraespionaje.

“Según el testimonio bajo juramento de Morales Navarrete, la conspiración castrista se originó en México, adonde Morales Navarrete viajó con pasaporte falso bajo el nombre de Moisés Gutiérrez. En México, según su testimonio, Morales Navarrete se reunió con agentes de la DGI (Dirección General de Inteligencia cubana), que le proporcionaron $ 18,000 y resumieron un plan para volar un avión comercial cubano y destruir a Orlando Bosch y Luís Posada Carriles, quienes de esa forma serían culpados del atentado dinamitero. Morales Navarrete declaró bajo juramento haberse reunido en México y Caracas con dos agentes de la DGI, Cuenca Montoto y Eduardo Fuentes. En octubre 2 de 1976, se reunió con Cuenca Montoto y un ejecutivo de Líneas Aéreas de Cubana de Aviación en el Hotel Anauca Hilton. (Datos tomados del periódico Spotlight Internacional).

Como Director de la Sección 54, Morales dio ordenes a Hernán Ricardo y Freddy Lugo de que abordaran el avión hasta Barbados y tomaran fotos de los pasajeros a bordo, que no solo eran cubanos, sino principalmente agentes de los servicios de inteligencia de varios países entonces comunistas. Luego, ambos fotógrafos fueron encarcelados como parte de la supuesta acción que le inculparían de Bosch y Posada Carriles.

Con este plan Castro culminaría con éxito su victoria temporal contra la lucha activa y violenta de sus opositores. Primero había liquidado las guerrillas que en su contra se alzaron en las montañas y montes de Cuba, en la década de los sesenta; asimismo, la lucha clandestina interna, hasta bien entrada dicha década y comienzos de la siguiente. Y también las acciones de infiltración, con fines subversivos, en la Isla desde el exterior. Quedaba casi solamente la lucha armada o violenta de algunos líderes del exilio, que en los años 70 se le llamó “la guerra por los caminos del mundo”, actividades que tenían en jaque al gobierno castrista, y que se hacían contra sus representantes e intereses en el exterior, misiones comerciales, relaciones diplomáticas, barcos, etc…en todas partes del mundo.

Esto no podía controlarlo el gobierno castrocomunista. Había que destruir moralmente a los líderes principales de aquellas actividades, entre ellos especialmente a Bosch y Posada Carriles. La voladura del “avión de Barbados” neutralizó a los activistas de aquella guerra por los caminos del mundo, descalificando a Bosch y a Posada Carriles ante la opinión internacional. El régimen castrocomunista ha utilizado, además, el incidente como bandera para acusar al exilio de terrorista y defenderse de las acusaciones de sus violaciones sistemáticas de los derechos humanos en la Isla.

Hasta ahí el plan genialmente siniestro de Castro y su gobierno consiguió eficazmente su objetivo. Faltaba sólo poder ajusticiar a Bosch y Posada Carriles en la propia guarida del tirano: juzgarlos en los Tribunales de Cuba, y así asesinarlos judicialmente, consumando la total venganza. ¿A quién le correspondía la competencia judicial para encausar a los inculpados como los “chivos expiatorios”, como los llamó el oficial venezolano antes citado, Osmerio Carneiro?

Trinidad Tobago y Barbados, territorios donde hizo escala el avión, se “lavaron las manos”, desentendiéndose de tal conflicto. Cuba- que esperaba esto- reclamó la competencia con el fundamento jurídico atendible de que una nave aérea es parte del territorio nacional a la que la misma pertenece. (Esto hubiera sido la culminación total del plan de Castro). Pero Venezuela, desde donde partió el avión y residían los inculpados, por lo que tenía también un fundamento atendible jurídicamente , asumió la tarea judicial que, al cabo, sus Tribunales, como ya vimos, absolvieron a Bosch y a Posada Carriles por sentencia firme, en procedimientos con todas las garantías procesales.

Exonerados de culpa fehacientemente estos dos luchadores anticastristas, queda sólo ventilar la responsabilidad de Castro y su gobierno en la voladura del avión de Barbados. Los argumentos, testimonios y evidencias expuestos en esta información para la opinión internacional-ya otras veces formulados- son contundentes y válidos, jurídica y moralmente.

Hay una prueba más que se ha exigido al gobierno castrocomunista: sacar los restos del avión de las aguas en las que permanece hundido, y buscar en su “caja negra” la información importante que ha de contener para esclarecer los hechos y achacar las responsabilidades. Pero el gobierno cubano se ha negado irrevocablemente -¡y sospechosamente!-a la extracción de los restos de dicha nave aérea, procurándose de esta forma aún más la impunidad, en este plan de diabólica genialidad con el que Castro y su gobierno lograron su objetivo principal.

Luís Posada Carriles sólo puede ser juzgado en Estados Unidos por violación de las normas norteamericanas de Inmigración; infracción a la que lo obligó la persecución de agentes a sueldo con los que el gobierno cubano lo tiene perseguido para asesinarlo, como ya lo ha intentado en algunas ocasiones.

Luís Posada Carriles, fuera de las infracciones de las normas de Inmigración, no ha cometido en los Estados Unidos hecho alguno para ser juzgado y, habida cuenta las circunstancias por las que se vio forzado a entrar en el país de la forma en que lo hizo, dada la situación de persecución y amenaza de muerte en la que el gobierno cubano lo sitúa, como antes se explica, Luís Posada Carriles, de 79 años de edad, debe ser puesto en libertad para residir el resto de sus días con su familia en los Estados Unidos, donde únicamente puede estar más a salvo de la mano asesina del gobierno castrocomunista.

Agrupación para la Solidaridad Con los Presos Anticastrista en Estados Unidos

(Publicado en la edición del 14 de abril del 2007)

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