DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: O SE PONEN LAS PILAS O SE LOS LLEVA EL TREN

En esta foto de archivo Aldo Rosado-Tuero, forcejea con la policia de Miami para no dejarse arrebatar la bandera cubana. Fue golpeado inmisericordemente. 31 de diciembre del 1969, en la Parada del King Orange Jamboree que se transmitía nacionalmente por televisión.

Por Aldo Rosado-Tuero

Continúa la actitud impertérrita de los opositores que creen que con esperar dentro de sus casas en pequeños concilíabulos de sus más allegados amigos y correligionarios, sin salir a la calle a comenzar a retar, pacífica pero activamente, a la tiranía, van a conseguir que ésta se derrumbe por obra y gracia del espirítu santo o de sus llamadas al exterior. Asumir lideraturas exige correr un cierto riesgo.  Sólo se logran seguidores, cuando se predica con el ejemplo y se convoca a la resistencia, y se va uno a la calle a respaldar a los que lo hacen.

Los que escogieron la táctica de los apóstoles de la no violencia, debieron estudiar cuales fueron los pasos dados por esos apóstoles. Gandhi y Martin Luther King salieron a la calle y convocaron a sus partidarios a coger palos. Y solamente obtuvieron el apoyo masivo, después de demostrar que ellos  marchaban juntos a otros líderes y se arriesgaban a recibir los palos.

Y que no se me diga que es muy fácil mandar a recibir palos, cómodamente desde una posición en que nunca se los  ha afrontado, o se los ha recibido. Dejando a un lado falsas modestias, tengo la moral para hacerlo, pues practicando esa misma filosofía de la  resistencia pacífica he recibido palos a tutti plen en manifestaciones, en las que he participado para poner el nombre de la causa de Cuba libre en todos los medios de comunicación y las noticias del mundo. Y que no me hagan cuento. Que igualmente duelen los palos propinados por un policía comunista, que los que propina un policía capitalista. Por sólo citar cuatro ocasiones:

En una manifestación, para interrumpir el Orange Bowl King Jamboree Parade,  en Biscayne  Boulevard, para intentar que nuestra verdad se viera en televisión nacional, ya que el evento se se televisaba nacionalmente, de Costa a Costa. Allí, sin defenderme, (un 31 de diciembre por la noche) aferrado a la bandera cubana, para que los policías no la ultrajaran, recibí una lluvia inmisericorde de palos. Esa noche esperé el Año Nuevo lleno de moretones  y con el cuerpo todo adolorido (ver arriba la foto publicada a toda plana en la primera página del Miami News al otro día. Yo soy el tercero desde la izquierda). O en otra ocasión cuando pretendimos  salir con una pancarta de protesta recordando la causa cubana, en una transmisión del concurso de Miss Universo, en el Teatro Jackie Gleason de Miami Beach. Allí no nos dejaron ni acercarnos a las cámaras. Otra vez en  el ahora demolido Stadium Orange Bowl, cuando nos lanzamos al terreno a quemar una efigie del tirano de Cuba. Y para no hacer tan larga la lista, en la famosa bronca con la Policía Montada de Washington D.C. cuando la manifestación frente a la OEA. Todas esas escaramuzas ocurrieron en los años sesenta. Y allí estuve cogiendo palos, no sólo con los camaradas del Movimiento que dirigía, sino al lado de otros, que aunque pensaran diferente, luchaban por la libertad de Cuba.

No traigo esto a colación para resaltar mi humilde aporte a esa táctica, ni por vanidad, sino para demostrar que no pido que se haga lo que yo no sería capaz de hacer o he hecho ya.

He escuchado últimamente las quejas de muchos disidentes que desde Cuba  hablan como plañideras  de lo menguado de los fondos que se les dedican, comparándolos con los facilitados a la resistencia polaca y al Sindicato Solidaridad. Pero ¿es que no se han dado cuenta, que Solidaridad estaba en la calle cogiendo palos, organizando huelgas y apoyando cuanto acto de calle, grande o chico, se llevaba a cabo en Polonia, para protestar y molestar al régimen comunista? Lech Walessa no se encerró en una  de torre de marfil, ni antagonizó a los líderes de otros grupos anti comunistas. Aprendan la lección. Esa es la gran diferencia. Estoy seguro que cuando estén en la calle, hombro con hombro, juntos unos con otros, practicando la verdadera táctica gandhiana de la resistencia pacífica, le lloverán los fondos, no solo de  gobiernos e instituciones, sino de los cubanos de a pie que en el exterior quieren aportar su granito de arena a esta lucha que es de todos, Porque gústele o no  a algunos “líderes”, todos somos cubanos. Los de aquí y los de allá. SOLAMENTE LA ACCIÓN DECIDIDA, URGENTE Y CONJUNTA SACUDIRÁ LA APATÍA A AMBAS ORILLAS DEL ESTRECHO DE LA FLORIDA. ¡ARRIBA CORAZONES!

(Publicado en la edición del 20 de julio del 2010)

Un Comentario sobre “DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: O SE PONEN LAS PILAS O SE LOS LLEVA EL TREN

  1. El tren se nos fue cuando se desmorono el campo socialista y todas las condiciones estaban dadas para que el pueblo cubano saliera a la calle. Entonces la elite mundial y el Papa Juan Pablo apoyaban la caida de esos regimens. La lucha por la democracia estaba en auge y expansion solo para acelerar la globalizacion. Estas condiciones que favorecieron a Walessa hoy no existen en el mundo. El comunismo en verdad no fue derrotado sino que cambio el traje verde por la corbata y su cupula se convirtio en gerontocracia capitalista. Fidel muy astuto se invento un proceso de rectificacion y sacrifico de su propia gente para capear el temporal. Durante todo este tiempo de dictadura castrista en Cuba han escaseado las protestas populares callejeras. Los mas valientes se van al exilio o los destierran y se pierde lo que puede hacerse dentro de Cuba. El ejemplo de Venezuela demuestra que son los mas jovenes los que pueden dar esa batalla en las calles, pero la poca atencion que les prestan los medios a la situacion en Venezuela demuestra que los poderosos ya no quieren pueblos libres. La lucha en la calle si es pacifica no progresa hoy, se empantana, otra vez esperando por la ONU, la OEA, el Papa, y todos estos hoy responden a la agenda de la elite mundial. La prensa los minimiza. Por desgracia es el hecho de sangre lo que continua siendo el acto efectivo para cambio. El hecho de sangre no es sacrificar jovenes en una protesta pacifica, es ir directo a la cabeza del tirano y matarlo. Se perdio mucho tiempo en Cuba atendiendo a los “derechos humanos” a jugar a la “oposicion” a pedir “ayuda internacional” y a la “protesta pacifica”. Lo peor es que eso se incentivo desde el mismo exilio. Los de adentro mirando el ejemplo de la corriente de afuera, los cheques y las visas volando de una orilla a la otra, y los mas valientes y sagaces fuera de esta corriente no optan por ningun liderazgo.

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