DE LOS ARCHIVOS DE NUEVO ACCIÓN: ROOSEVELT ES EL CULPABLE DE MIS DESGRACIAS

Por Ecobio Prieto

Coño compadre, quien me iba a decir a mi, que después de tanto cavilar y cavilar  sobre la plaga que le ha caido a Cuba y a los cubanos. Y de conjeturar sobre mil tesis, fue, gracias a un e-mail que me me manda el Director de Nuevo Acción, que iba yo a descubrir al  verdadero culpable de todos mis desgracias.

Sucede que Aldo nos manda a mí y a mi socio Juan Pueblo curiosidades de la historia de Cuba, para que aquí en esta ínsula barataria entretengamos nuestro ocio y nuestra frustración. Y de paso matemos el hambre intelectual, ya que la física es dificill paliarla.

Yo ya le había echado la culpa de todas las desgracias por las que pasamos en esta nación a tantos hechos y personas, que francamente me sentí muy apenado, cuando descubrí al único y verdadero cabrón que jorobó el destino mio y de mi pueblo.

Que si eran Colón y los presidiarios que lo acompañaron en la aventura  de Palos de Moguer, que si Los Capitanes Generales, que si fue Estrada Palma o Machado con su prórroga de poderes. Más luego culpé a Batista y a la oligarquía. Y en el colmo de la paranoia llegué a echarle la culpa al totí de la historia universal contemporánea: los judios. Nos están castigando, me dije, por lo del buque San Luís.

Pero en todo esto había algo que no encajaba. No lograba yo poder discernir el porque este hombre innombrable que se apoderó mediante el engaño y la traición de nuestra tierra, nos sacrificaba a todos, enfrentando con tanta saña a nuestro aliado natural. Por qué ese odio injustificado hacia la única nación con la que podíamos comerciar con ventaja y viviendo en paz con ella, Cuba podría ser una nación próspera y  hasta   aunque tuviéramos diferencias , como ocurre entre los EE.UU. y México, podríamos beneficiarnos comercialmente uno del otro.

¡Carajo, me cago en Franklin Delano (si ya veo que era del ano) Roosevelt.! Por su cabrona culpa y su tacañería, yo y once millones de cubanos estamos jodidos. Miren que este estadista fue miope con Cuba.  Por diez miserables dólares nos condenó al hambre, la miseria y el odio por medio siglo. Coño, que fácil le hubiera resultado mandarle al bastardo que se lo pedía un billetico verde de diez dólares americanos. Pero no, prefirió ignorarlo y ya ve lo que esto nos ha costado a los cubanos.

Usted pensará que estoy loco, pero ya me explico: Resulta que en los archivos de los EE.UU, existe una carta, redactada en mal inglés que el niño Fidel Castro le enviara  al presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt.(ver foto de esa carta encima de este párrafo) En esa carta Fidel le pedía a Roosevelt que le mandara a vuelta de correos un billete verde de diez dólares americanos y le ofrecía a cambio enseñarle donde estaban las minas de hierro más grandes del mundo para que Roosevelt y los americanos las pudieran usar para fabricar sus barcos.

Como ven, desde chiquito este Hijo de P…, ya soñaba con vender a Cuba al mejor postor. Desgraciadamente el presidente norteamericano prefirió ignorar la carta y no le mandó nada a Fidelito, que desde entonces vivió con un resentimiento y un  odio cerril a todo lo que oliera a Estados Unidos. Y gracias a ese odio, los cubanos estamos pagando la tacañería de Roosevelt.

Yo pienso que si Roosevelt le hubiera mandado el billetico verde al pidigüeño bastardo del Colegio de Dolores tal vez no se hubiera incubado ese odio patológico en su cerebro desquiciado y hoy otro sería el destino mio y de mi pueblo.

¿Saben ustedes cuantos millones les ha costado a los yanquis ese solitario y miserable billete verde de diez dólares?

¿Imaginan cuantas muertes  cuanto dolor y sangre se hubieran evitado?

¡Ay mi Cuba!. Todo por diez dólares. ¡COÑO ROOSEVELT, LA CAGASTES!

(Publicada en la edición del  lunes 11 de junio del 2007)

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