DECLARACIÓN DE LA UNIÓN SINDICAL CRISTIANA DE CUBA SOBRE LA POSIBLE ACTIVACIÓN DEL CAPÍTULO III DE LA LEY HELMS-BURTON

El gobierno de los Estados Unidos señala que ha suspendido la activación del Capítulo III de la Ley Helms-Burton, por solo cuarenta y cinco días y que estudia el documento para tomar una decisión al respecto.

La Unión Sindical Cristiana de Cuba (USCC) apoya plenamente ésta iniciativa del gobierno norteamericano y estima, como necesaria, que se aplique íntegramente esa Ley de los Estados Unidos de América, que sanciona adecuadamente los continuados desmanes de la tiranía castrista contra las libertades y los derechos del pueblo cubano y la reiterada violación de la Ley internacional.

La Ley Helms-Burton fue codificada en 1996 y promulgada por el Presidente Bill Clinton, el 12 de marzo de ese año, respondiendo así al artero ataque efectuado contra dos avionetas de los “Hermanos al Rescate” derribadas cuándo volaban sobre aguas internacionacionales del Estrecho de la Florida y a veintiséis millas de las costas cubanas.

Como resultado de ese ataque perdieron la vida cuatro jóvenes pilotos que se encontraban a bordo de las avionetas, realizando una labor humanitaria rescatando sobrevivientes que escapaban de las costas cubanas, huyendo de la tiranía castrista el 24 de febrero de 1996.

La probable activación de Carril III de la Ley Helms-Burton por el Presidente Donald Trump y el gobierno de los Estados Unidos, es algo que hemos esperado impacientemente los demócratas cubanos y desde hace tiempo, debió ser activado. Contrariamente el gobierno castrista propala que su aplicación perjudicaría al pueblo cubano, pero esta ley afecta esencialmente a las compañías, empresas y empresarios extranjeros que trafican con las propiedades norteamericanas, robadas por la dictadura castrista, en los años sesentas.

En estos días hemos visto como el Ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno cubano, miente y tergiversa la verdad, intentando cambiar la realidad, con engaño y alevosía para confundir y conseguir el apoyo de los cubanos que ven esa acción del gobierno estadounidense con total indiferencia.

Dicen los gobernantes cubanos que si se activa el Capítulo III de esa ley, vendrían a reclamarles a los isleños, sus casas, escuelas y hospitales, pero los que viven en las casas de los antiguos oligarcas que serían reclamadas, son las casas y propiedades de los actuales oligarcas. Los miembros del Partido Comunista y de la Casta militar, que hoy detenta el poder en la isla.

Los que viven en La Habana, en lugares como “Punto Cero” en grandes mansiones, como viven Mariela Castro Espín, Bruno Rodríguez de la Parrilla, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias ” El Cangrejo” y el resto de la oligarquía comunista. En los barrios con nombres antiguos y modernos, como son; La Coronela, El Laguito, Bilmore, Nuevo Bilmore, Cubanacan, Reparto Náutico, Siboney, Atabey, Reparto Flores y un larguísimo etc.

Eso en La Habana, pero en cada provincia y en cada ciudad del interior, en los barrios más exclusivos de cada lugar. También residen allí los miembros de la oligarquía castrista. En barrios burgueses de Santiago de Cuba, de Holguín, en Camagüey, Matanzas, Villa Clara y Cienfuegos. Esos son los lugares que reclamaran sus antiguos propietarios, pero los barrios populares en la periferia y al borde del derrumbe es donde vive la inmensa mayoría del pueblo cubano. Esos no lo reclamará nadie.

Los siquitrillados de ayer reclamarán sus hoteles, con los que hoy trafica la Casta Militar; el Habana-Hilton, el Capri, el Ribiera, el hotel Manzana, el Gran Packard, el hotel Saratoga y otros muchos situados, en playas y lugares exclusivos a lo largo y ancho de Cuba, en las propiedades de sus antiguos dueños.

Entre los perjudicados por la activación del Capítulo III de la Ley Helms-Burton estaría sin dudas el emporio militar conocido como GAESA, operado por el yerno de Raúl Castro, Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, quien funge como Presidente del grupo empresarial. Existen además otros conglomerados, controlados por esa Casta militar que también serían perjudicados.

Las clínicas y hospitales privados, que recaudan en divisa convertible y atienden exclusivamente a pacientes extranjeros. Las refinerías intervenidas que hoy son corporaciones conjuntamente con empresas extranjeras, instalaciones portuarias y aeropuertos. Las grandes roneras como la fabricante del Habana Club y otras bebidas finísimas que se exportan a diversos países al rededor del mundo.

La totalidad de ese dinero recaudado va a parar sin lugar a dudas a las arcas de la Casta militar, de la tiranía y a la de la oligarquía comunistas y muy poco de eso se utiliza para el sustento de la población cubana, por lo que a los cubanos le importa un bledo si le aplican o no, el Carril III de la Ley Helms-Burton, a los oligarcas cubanos que nada tiene que ver con el cubano de a pie.

La parte del dinero que la dictadura militar destina al pueblo cubano, es la que utiliza en la represión contra los ciudadanos y en el avituallamiento de las fuerzas militares, para mantenerse en el poder eternamente. En días pasados se perdieron de los almacenes de panaderías y dulcerías la harina de trigo y los huevos, también de los estantes de bodegas y súper mercados y hasta de los que cobran en divisa.

Varios barcos se encontraban en el puerto de La Habana, esperando el pago de su mercancía, según se conoció de fuentes confiables. Uno de esos barcos cargado de harina de trigo, otro de pollo congelado y un tercero con otros alimentos imprescindibles para la población y a la espera de pago para ser descargados.

Al menos uno de los buques que se encontraba en el puerto habanero, levantó anclas y se marchó a su puerto de procedencia, por falta de pago, porque dicen que no había dinero en las arcas del estado. La gente que se enteró del desmadre, preguntaba; ¿Qué hace el gobierno cubano con el dinero recaudado?

La posible aplicación del Capítulo III de la Ley Helms-Burton, provocó que la Unión Europea (UE) asumiera la llamada “Posición Común y que se sumara a la presión política internacional contra la tiranía castrista, en los años noventas, para evitar que fuera implementada esa parte de la ley. Pero la política de Barack Obama debilitó la Posición Común que hoy prácticamente, ha sido abandonada.

Esta nueva política, impulsada por los socialistas españoles y por Federica Mogherini, se convirtió en un estímulo para que Raúl Castro, multiplicara la represión. La aplicación del Capítulo III de la Hemls-Burton, obligaría a los empresarios y a las compañías que trafican con propiedades norteamericanas, a negociar con los legítimos dueños o pelear contra las demandas, en las Cortes de los Estados Unidos, con posibilidades de perder.

Muchos empresarios extranjeros, abandonarían las propiedades norteamericanas en Cuba y el gobierno cubano quedaría huérfano y abandonado a su suerte, lo que claramente le arruinaría la existencia.

Es imperioso que el Presidente Donald Trump, tome esa medida y ponga contra las cuerdas, al corcel más brioso, de la troika de tiranías americanas.

Union Sindical Cristiana de Cuba.

Carmelo Diaz Fernandez Prisionero de Conciencia. Presidente y Fundador.

Hector Julio Cedeño Negrin. Secretario General.

Eduardo Arias Ponce. Secretario de Relaciones Publicas.

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