DESDE COLOMBIA: DON SALVADOR

En la foto: Salvador Borrego Escalante

Por, Carlos Arturo Calderón Muñoz- Fuente: “Santuario”

Debe ser una tremenda arrogancia el pretender sintetizar más de cien años de luchas en un reconocimiento de pocas palabras. Pero el carecer de los talentos apropiados no es excusa para omitir el enaltecimiento que merece ese gran hermano mexicano, que ha partido con el inicio del presente año.

En 1953 se publicó en las tierras hispano-aztecas el por siempre maldito libro conocido como Derrota Mundial. Un pequeño escrito de 630 páginas en el que se daba una mirada radicalmente opuesta al discurso oficial de la segunda guerra mundial. Escribirlo tomó dos años, reunir la información para empezar a redactarlo otros quince. Lo que para cualquier otro sería la culminación de una ópera magna, para este esforzado caballero fue el comienzo de una lucha épica.

Salvador Borrego Escalante vivió casi 65 años más después de publicar ese pedazo de papel tan odiado por el mundialismo; escribió otros 50 libros, dio un sinfín de conferencias, dirigió periódicos, impartió cátedra universitaria y hasta el último día, de sus 102 años de vida, mantuvo una fe inquebrantable en la victoria del bien. Sus búsquedas intelectuales lo llevaron a la geopolítica, economía, historia y metafísica. Siempre en defensa de su amado México, la madre España y del último baluarte de los teutones.

El desmentir las fantasías animadas de los súper amigos reunidos en Yalta le costó incontables vicisitudes. Tan candente tema justificó la difamación, boicots, amenazas, vetos y otras tantas represiones. Aun así, él logró plasmar en esta realidad lo que consideraba era la esencia arquetípica de su oficio como periodista… la trascendencia.

Dos años antes de que Derrota Mundial viera la luz, fue publicado Periodismo Trascendente. Una idealización tan profunda de la comunicación que casi parece un símbolo mitológico en medio de las plumas a sueldo del clickbait moderno. Organizar redacciones sistemáticas de eventos noticiosos es una superficialidad informativa. La esencia del periodista, casi como una metafísica, debe ser la de tocar los significados ocultos tras el velo del tiempo para traerlos a la consciencia colectiva.

Las palabras pueden ser usadas como conjuros, y de hecho lo son, le corresponde al periodista deshacer los entuertos de las letras para impedir que con estas dominen a su pueblo. Desposeerlas de las intenciones malignas con las que son disparadas contra la psique social y utilizarlas como un medio que reivindique el sentir general.

Don Salvador superó un siglo de vida manteniendo su entender de la verdad. Lo vio todo, nació en medio de la primera guerra mundial y cada paso que alentó sobre la tierra lo adentró sin remedio en la época oscura de Occidente. Presenció la conflagración más sangrienta de la historia y la terrible descomposición masiva que trajo como consecuencia; México fue doblegado hasta la infamia por su vecino del norte apoyado en la masonería local, España perdió su oportunidad de retomar la cabeza de las naciones y la América hispana está más balcanizada que nunca.

Ante el genocidio de su raza y la destrucción de su Iglesia don Salvador sólo tuvo una respuesta, la fe. Como los españoles de Manolo Escobar, aunque le partieran el alma siempre le reía el semblante. Nunca sucumbió ante el sufrimiento porque sabía que lo bueno y lo verdadero siempre triunfa en este mundo, su siglo de vida es un simple parpadeo para la historia, pero el porvenir contemplará la restauración de la belleza, esa que él nunca dejó morir.

No tenemos excusa para el pesimismo, se nos concedió vivir en una época maravillosa en donde tenemos el recuerdo de los incontables héroes que nos precedieron. Hombres y mujeres que lograron grandiosas hazañas y a pesar de su genialidad, el destino no les otorgó el honor de afrontar la época más oscura. En un acto de amor la providencia nos ha permitido sostener ese legado en los tiempos del caos absoluto. Miremos de frente a la muerte que nos quieren dar y riamos como nunca.

Hace unos días el hijo de don Salvador confirmó que en este año se publicará un libro recientemente terminado por su padre. A los 102 años Salvador Borrego Escalante seguía luchando por Occidente. Cuando nuestra vida termine rendiremos cuentas por nuestra trascendencia, debemos estar a la altura de esos invaluables héroes hispanos.

Gracias Don Salvador, haré todo lo que pueda para reivindicar a México, la hispanidad y España. Mientras siga en esta tierra esperaré con alegría los inicios de noviembre, para verle cuando baje a visitar los suyos.

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