DESDE EL ARCHIPIÉLAGO: AQUÍ, HASTIADOS DEL PRESIDENTE

HECTORJULIOCEDENOPARAILUSTRARARTIC.Por, Héctor Julio Cedeño Negrín

Me aficioné a la política desde muy pequeño pero no creo que alguna vez estuviera tan ansioso porque llegara a su fin el mandato de un Presidente norteamericano como hasta el día de hoy. En mi niñez no conocía ni siquiera el tiempo de su permanencia en el poder, más tarde  no consideraba que me concerniera el asunto.

Hoy no, hoy como muchos otros cubanos que vivimos en la isla siento a Cuba como  una porción del territorio norteamericano y muchos cubanos nos creemos con el completo derecho de opinar sobre el Presidente y sobre la Presidencia estadounidense. Este sentimiento se está enraizando de tal manera que estamos considerando elegir a un cubano para la presidencia de los Estados Unidos.

Tal vez meditamos que con un cubano en la presidencia podremos resolver más adecuadamente el problema de Cuba. Eso verdaderamente es una hipótesis pero es por lo menos la esperanza de muchos cubanos.

Y porque no, Cuba ha estado ligada a los Estados Unidos desde hace mucho tiempo, muchos más años de los que han estado los Estados Unidos relacionado con Hawái, en donde nació el Presidente Barack Obama. Por otro lado si en el ataque de Pearl Harbor murieron hawaianos, en la explosión  del Maine también murieron cubanos. Así que la sangre cubana se mescló también con sangre  estadounidense, pero incluso hay otros ejemplos.

Podemos decir lo que dice China de Taiwán, Cuba es como un estado rebelde de la Unión que ha sido separado de esta por unos tiranos transgresores, que fueron los que nos alejaron de nuestra relación entrañable con los Estados Unidos y que duró desde nuestra liberación del colonialismo español hasta el año cincuenta y nueve. Fidel Castro claro está, es el representante del colonialismo español y heredero por parte de su padre, un gallego colonialista.

Fidel Castro odia a los Estados Unidos porque siempre ha sentido envidia por esa gran nación tan poderosa que ha obstaculizado sus planes macabros. Raúl no tanto, recordemos que Raúl no es gallego sino chino y aunque siempre ha repetido las palabras de su hermano, no es tan igual. No quiero decir que sea bueno, mejor serviría para hacerlo arder como una antorcha, pero soy cristiano y no puedo permitirlo, aun cuando sea un hereje.

A Raúl le cautivó especialmente el Presidente o no le observaron cuando saludó Barack, no vieron su carita angelical y cándida, parecía la del perrito faldero de la Casa Blanca. No meneó la colita de puro milagro, aunque se sabe que es mocho. Tanto le impresionó el Presidente que dijo que Barack es una buena persona y claro yo no lo dudo pero me parece que el Presidente no actúa correctamente.

Por momentos me parece que la permanencia de Barack Obama puede  dañar mucho más la situación de los cubanos y aunque él nos ha pedido que confiemos, no acaba de convencerme su política. Por lo pronto Raúl ha potenciado la represión impunemente contra los cubanos y está como envalentonado con el respaldo del presidente estadounidense.

El tirano desvencijado es otra cosa y sobre todo “la cosa” con su vanidad de Rey descoronado y su reflexión expectante sobre el derecho de ser marxista leninista. Supongo que Fidel reflexione sobre su derecho personal, porque Raúl no es  ni marxista y mucho menos leninista, tal vez oportunista y un tanto pragmático. Pero Fidel sigue ahí al pie de la tumba pero insepulto y mientras no lo entierren seguirá embromando.

Obama está incitando a Raúl para que visite el mundo occidental y bueno, muchos de los gobernantes mundiales, incluido el Pope, le recomiendan cambiar algunas cosas a su sistema político. Raúl siempre observaba como Fidel manipulaba a la gente pero ahora Fidel tiene sus recelos de Raúl. Cuando Fidel viajaba Raúl tenía que quedarse al cuidado de la finca, ahora la finca la cuidan otros porque Fidel no puede ni cuidarse el mismo y solo trata de que Raúl no se descarrile.

Raúl está conociendo el mundo occidental como ni siquiera lo conoció Fidel, está terciando con Presidentes, Primeros ministros, Reyes y Príncipes, antes no salía ni de la esquina. Lo están tentando como el diablo tentó a Jesús, solo que Raúl no es Jesús si no un tirano viejo y cañengo, pero ellos piensan que lo podrán cambiar, no tanto por el mismo sino por los que dejará en el poder cuando se vaya, digo; si por fin se va.

Así fue como le hicieron a Mijaíl Gorbachov lo fueron relacionando con las potencias de occidente, pero Raúl no es demasiado tonto, él está buscando legitimidad para sus sucesores y que le permitan mantener en el poder a su familia más allegada, por ejemplo a Alejandro su hijo, algo que se parece más bien a la “transición” de Corea del Norte, que a la de China o Viet-Nam. Claro, esto no es Asia sino América y no es Haití, ni Nicaragua. Ni esto puede ser al estilo de Duvalier, ni el de los Somoza.

No quiero decir que si los herederos de Raúl toman el poder aquí se mantenga el socialismo fidelista, ni siquiera que ellos sigan las orientaciones del añejo Comandante. Tal vez no escuchen al viejo tirano y lo cambien todo para escarnio suyo, pero  legitimar un sistema tal y esperar porque ellos establezcan la democracia, no es legítimo, aunque Raúl estuviera dando garantías de que así ocurrirá en el futuro.

Posiblemente no habrá forma humana de mantener a la dictadura sin Fidel o sin Raúl, salvo que se imponga otro baño de sangre a los cubanos a  la manera de Kim Jon Un en Corea del Norte. Raúl por otro lado tampoco tiene resolución  propia para cambiar el sistema político a corto plazo sin contar con el beneplácito de Fidel y él viejo tirano fracasado es sobre todo un absurdo fundamentalista. Raúl tampoco contrariará a su hermano, pero  debe mantener una carrera contra reloj y esto para el tirano de guardia es algo sumamente difícil.

Si se le escapa la ocasión con Barack Obama, ya no habrá tiempo para más, porque será riesgoso esperar por Hilary Clinton.

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