DESDE EL ARCHIPIÉLAGO: CUBA SIN CAMBIOS, CONTINÚAN LAS TIÑOSAS DEL CARIBE

Por, Héctor Julio Cedeño Negrin

Cuentan que el formidable escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, que residía en Londres la capital de la Gran Bretaña, cuando le preguntaban sobre Cuba y su problemática, se ponía la palma de la mano sobre las cejas a manera de quien avizora el horizonte y decía: !Veo tiñosas en el Caribe!

Entre burda y ridícula corrió la esperada “transición” dinástica en la Cuba castrista con la toma de posesión del nuevo delfín de Raúl Castro, don Miguel Díaz-Canel Bermúdez el pasado 18 de abril de 2018. Se inauguró la era del “canelato” que sustituye supuestamente al viejo “castrato”, liderado por el envejecido Raúl Castro.

Al decir de Raúl Castro, Díaz-Canel fue el único pajarraco sobreviviente de la bandada que salio a volar desde hace algunos años, buscando posarse en la cima más alta del poder. Los demás cayeron exhaustos en las turbulentas aguas del diluvio cuando sus alas no resistieron los embates del viento y del tiempo para alcanzar la sucesión.

En el camino quedaron; ejemplares como Carlos Lage, Roberto Robaina, Felipe Pérez Roque, Juan Carlos Robinson, Remírez Estenoz, Carlos Valenciaga y un larguísimo etc que no consiguieron fingir, ni simular el tiempo suficiente como para ser los elegidos.

Miguel Díaz-Canel fue el único que convenció a Raúl Castro y sobrevivió a la vorágine, pero de todas formas no será más que un títere en las manos del general de Ejército, con todo y que es el, verdaderamente, el nuevo “Comandante en Jefe” según la Constitución de la República.

Teóricamente Miguel Díaz-Canel no tiene que obedecer órdenes de nadie y él es quien debe darlas. El Partido comunista es quien orienta, pero no da órdenes al Presidente del Consejo de Estado. Ahora habría que ver si los generales cumplirían las órdenes de Miguel Díaz-Canel.

Estoy hablando de que hubiera alguna contradicción con las ideas que desee ejecutar el nombrado Presidente, pero es poco creíble que el designado se atreva a hacer algo diferente a lo que orienten u ordenen, Raúl Castro y sus generales.

Por lo pronto no hay novedades en el frente, pero pronto pueden comenzar las contradicciones. Esperemos que así ocurra, ahora que están de moda las cuestiones de la gobernabilidad.

Veremos si los cubanos aceptan simplemente el cambio de poderes, ahora que es evidente la incapacidad del gobierno en resolver los problemas, que se les presentan a la nación. En los próximos meses constataremos la realidad.

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