DESDE EL ARCHIPIÉLAGO: DECLARACIÓN DE LA UNIÓN SINDICAL CRISTIANA DE CUBA (USCC)

HECTORJULIOCEDENOPARAILUSTRARARTIC.Por Héctor Julio Cedeño Negrin

El nuevo “Código de Trabajo” aprobado por la ASAMBLEA NACIONAL DEL PODER POPULAR (ANPP),  se inserta dentro de los supuestos cambios propuestos e introducidos por el gobierno de Raúl Castro. Como esperábamos, las expectativas estuvieron muy por encima de la tozuda realidad; los cambios anunciados en el Nuevo Código, por fin no cambian nada.

Prohibida sigue estando la libre sindicalización de los trabajadores y lo vemos implícitamente en el inciso j del ARTÍCULO 2; “el derecho de los trabajadores a asociarse voluntariamente y constituir organizaciones sindicales, de conformidad con los principios unitarios fundacionales, sus estatutos y reglamentos que aprueban democráticamente; y actúan con apego a la ley”.

En otras palabras, no pueden  constituirse sindicatos independientes, porque no se corresponden con los principios unitarios de una Central Sindical única y monopólica, impuesta por un régimen totalitario. Esta será indefectiblemente la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC), con sus sindicatos afiliados.

Los estatutos y reglamentos de esas organizaciones sindicales no se aprueban según la conveniencia y los  intereses de sus afiliados, sino que son regidos por una ley inoportuna, que los regula y que ha sido impuesta por ese mismo régimen totalitario que gobierna al Estado cubano.

Se les confiere a las organizaciones sindicales oficialistas, toda la  representación de los trabajadores cubanos, aunque es bien conocida la incondicionada parcialidad de esa Central Sindical con los organismos contratantes, que responden plenamente, a los intereses del estado monopolista.

RAULCASTROPRESIDIENDOCONSEJODEMINISTROSEl estado cubano es el principal empleador de la nación y tiene bajo su control, la casi totalidad de los puestos de trabajo que se contratan en la República, salvo un por ciento bastante pequeño del trabajo independiente, que integran de manera muy fiscalizada los llamados, trabajadores por cuenta propia.

Entre las tareas asignadas a esos sindicatos unitarios se encuentra la concertación de los Convenios Colectivos de Trabajo. Aunque tales convenios de trabajo deben ser ratificados, en última instancia por las asambleas sindicales, la sola discrepancia con lo convenido puede poner en evidencia al trabajador y ser sometido este al acoso laboral por parte del empleador y de la propia Central Sindical, en contubernio con los estamentos del régimen, que es a quien verdaderamente responden.

El acoso laboral es también un concepto que se encuentra  totalmente indefinido en el Código de Trabajo, por lo que puede ser practicado con toda impunidad, por los empleadores, quedando el trabajador en una completa indefensión.

El  fin de la relación laboral, equivale  al despido del trabajador sin garantías plenas y se ejerce con abuso sobre todo en la esfera privada. Aquí se excluye claramente el tratamiento discriminatorio, por lo que esta relación laboral puede cesar  simplemente y estar enmascarando la discriminación del trabajador.

La Idoneidad también es un concepto bastante oscuro, el trabajador pueden ser despedido simplemente alegando ineptitud, en esto se apela probablemente a la ética de las personas involucradas. Pero este precepto puede ser esgrimido  en  situaciones de conflicto y aplicado abusivamente, sin que haya un  margen adecuado para la defensa.

En el Nuevo Código Laboral sigue brillando por su ausencia el derecho a la huelga, un derecho inalienable del trabajador, que funciona como una defensa extrema contra el poder del patrón y que ha sido reconocido a nivel internacional.

Dado que en un país con un gobierno totalitario de corte comunista, el gobierno es el principal empleador y el  patrón todopoderoso. El enfrentamiento se produce entre el gobierno y los trabajadores.

Aquí el gobierno comunista impone su ley y prohíbe el derecho a la huelga alegando la salvaguarda de los intereses de la nación. La transgresión de esos intereses es punible y causa para el encarcelamiento del trabajador, por lo que la huelga se salda con la cárcel.

Aunque en el Código se incluye un acápite sobre los diversos modos de discriminación laboral y su rechazo, algunos se quedan muy cortos o no resultan muy claros. Varios fueron motivo de fuerte controversia, aunque al final no quedaron definidos.

En las discusiones del “Parlamento cubano” se mostraron los métodos antidemocráticos que se utilizan en el funcionamiento de la Asamblea Nacional. Una comisión que representa el criterio de una exigua minoría, impuso el punto de vista de la nomenclatura gobernante.

Otra de los grandes ausentes de este Código Laboral, es precisamente la discriminación por motivos políticos, esta es una de las estrategias más utilizadas por los gobernantes cubanos y es uno de los métodos de discriminación de los que más se abusa. De esa manera tratan de rendir por hambre y necesidad a los opositores al régimen totalitario.

Quienes se enfrenten a los desmanes de los gobernantes de Cuba, deben estar convencidos de que pronto serán expulsados de sus centros de trabajo y condenados al ostracismo, a la discriminación y a la miseria sin compasión.

Los gobernantes cubanos no permiten la libre contratación de los trabajadores cubanos, por lo que obligan a los empresarios extranjeros  a utilizar una empresa intermediaria, para ejercer la contratación. Esa empresa terciaria que representa al estado, se queda con la parte más importante del salario que pagan los empleadores extranjeros a los trabajadores cubanos.

Además los gobernantes cubanos ejercen una férrea discriminación por motivos políticos para bloquear la contratación de trabajadores contestatarios, evitando que puedan acceder a esas empresas foráneas, aun cuando reúnan todos los requisitos de conocimientos y disponibilidad.

Las exigencias de  organismos internacionales como son  la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han requerido del gobierno de Raúl Castro, la modernización del Código Laboral Cubano, acorde a los  tiempos que vivimos y solicitado su  adecuación a los pactos y compromisos internacionales, firmados por el gobierno cubano.

Esos compromisos, ponen a la tiranía contra las cuerdas y la obligan aparentar un cambio. Pero:

En resumen; el Nuevo Código de Trabajo representa la ingeniosa manipulación,  del derecho laboral cubano e internacional y la estilización sofisticada de la palabrería comunista, con el verdadero propósito de engatusar a los incautos, pretendiendo aparentar un cambio, sin cambiar verdaderamente nada.

El Nuevo Código de Trabajo  merece un lugar especial; el tanque de la basura.

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