DESDE EL ARCHIPIÉLAGO: DENUNCIA. PLAGADA DE ESBIRROS LA PROCESIÓN DE LA VIRGEN

En la foto: Procesión de la Virgen de la Caridad (foto de archivo)

Por, Hector Julio Cedeño Negrin-Periodista Libre de Cuba.

Como en los últimos años este 8 de septiembre salió la procesión de la Virgen de la Caridad por las calles del Barrio Chino y a la hora señalada, las seis de la tarde. Hasta la lluvia cesó para permitir el paseo de la Santa. Salió como siempre de la Parroquia de la Caridad situada en las calles Salud y Manrique en Centro Habana. Este año la procesión estuvo poco concurrida, no fue como en otros años de participación multitudinaria. Si como se afirma la Virgen de la Caridad es la Patrona de Cuba, el ánimo de los cubanos debe estar bastante decaído.

Los que sí estuvieron presentes en la procesión y durante todo el tiempo como verdaderos devotos de la Virgen, fueron los esbirros de la Seguridad del Estado. Hoy asiduos a todas las procesiones organizadas en donde quiera que se realicen. Ya a ellos se les considera el grupo más importante de los participantes en esos desfiles y en ocasiones son los mismos Oficiales de la Seguridad los que transportan a la Santa. Esto se veía cuando la Patrona era llevada en hombros por los feligreses, una de esas veces pude observar a uno de los pretendidos devotos de la Virgen, llevando a escondidas bajo su camisa, un radio de micro ondas y una pistola, lo que demuestra que era un Oficial de la Seguridad.

Cuando se percataron de mi presencia en la procesión de inmediato me rodearon, alrededor de cinco segurosos, como si yo estuviera listo para realizar algun sabotaje o una acción contestataria indeseada y perturbadora para la marcha. Fue tanta la presión que volcaron sobre mٌí que los fieles que estaban a mi lado, los miraban asombrados sin comprender su comportamiento. Tanto me acosaron que tuve que abandonar el recorrido, aunque de todas formas los esbirros siguieron detrás de mí.

Luego traté de hacer algunas fotos con mi celular, porque ni cámara tengo y continuaban siguiéndome a todas partes, hasta que tuve que irme del lugar. Me siguieron hasta la puerta de mi casa, que queda cerca, a unas cuatro o cinco cuadras de la calle Galiano, por donde marchaba la procesión, aunque pude fotografiarlos a cierta distancia. Luego ya en mi calle enviaron a uno de sus informantes que se hace pasar por opositor.

Un tal Leonel, que llegó hasta las afueras de mi casa, diciéndome; “acabó de llegar de Melena del Sur”, ni que yo fuera bobo, mientras por la acera de enfrente pasaba otro esbirro haciéndose el que hablaba por teléfono aunque se detuvo en la otra esquina, con mucho disimulo y mirando para atrás.

Por fin no he podido sacar las fotos del móvil porque ni siquiera lo reconoce alguna computadora, aunque mi móvil no hace buenas fotografías. En fin me impidieron participar en la procesión y en la misa de la siete de la noche, que siempre la oficia el Arzobispo de la Habana, ahora Juan de la Caridadí. Con tanto acoso decidí no regresar a la iglesia.

Lo cierto es que la procesión estuvo bastante deslucida en esta ocasión, como si la gente estuviera decepcionada con la actual situación en que se encuentra Cuba sin ninguna esperanza y sumida en la tristeza y la incertidumbre. La nueva constitución puede aportar muy poco al futuro de Cuba que se ve mucho más incierto.

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