DESDE EL ARCHIPIÉLAGO: EL ATENTADO CONTRA NICOLÁS MADURO

Por, Héctor Julio Cedeno Negrín.-Periodista libre de Cuba.

Teatro, puro teatro. Este “atentado” contra Nicolás Maduro no se parece en mucho a los fabulados por Fidel Castro, porque aquellos se debían principalmente a la fantasía del tirano, en alrededor de seiscientos treinta cinco supuestos, sin contabilizar al menos dos de ellos que si fueron reales y de los que él nunca habló, según Dariel Alancón Ramírez, “Benigno” en la guerrilla del Che.

Los atentados contra Fidel nunca llegaban a ejecutarse y siempre supuestamente eran descubiertos por la Seguridad Personal de la satrapía que los neutralizaba invariablemente, por lo que el infalible comandante siempre salio ileso y sin el más mínimo rasguño, como bendecido por el poderoso, que siempre le salvaba.

El “atentado” a Maduro, muy diferente, es bastante ridículo y muy poco creíble, pues el muy tonto y sus secuaces escoltas, que dicen que son cubanos, ni siquiera se agacharon o lo tiraron al suelo para protegerlo, una más que lógica medida de seguridad y de protección para el falso presidente, porque ¿Quién sabe de dónde venía el ataque?

Maduro se quedó parado en toda su estatura, mientras sus ineptos escoltas le cubrían el cuerpo con una especie de manta, que ni reforzada con acero parecía, mucho más preocupado por ver lo que ocurría, que por otra cosa. Una situación muy ridícula, parecía una obra mal ensayada.

Pero el teatro le salió bastante mal porque el pretendido objetivo era conseguir la solidaridad de un número crecido de gobernantes, que de esa manera le legitimaran ante el mundo, según sus cálculos. Pero Maduro se cogió el dedo con la puerta, porque solo un grupito ínfimo de sus simpatizantes se congratuló con la ridícula fábula madurista y condenaron el atentado. Algo parecido a la fábula que hizo de Hugo Chávez convertido en melancólico pajarito y cantándole al oído al sátrapa podrido.

Lo que ocurre verdaderamente es que Nicolás Maduro, está siendo juzgado en un juicio por corrupción, por el caso Odebrech y ante el legítimo y muy reconocido; Tribunal Supremo de Venezuela en el exilio, el único reconocido por la comunidad internacional y ante el que la Fiscal General Luisa Ortega le acusa de varios cargos y por el que puede ser condenado y puede ser perseguido luego a través del mundo por la INTERPOL.

Maduro que aparenta no tomar en cuenta esta acción judicial, sabe que esto es muy serio y el trata de hacerse la víctima y el desentendido. De todas formas el pretendido atentado pasaría a la historia como una acción legitima contra un tirano, que ha causado numerosos asesinatos, ha encarcelado ciento de demócratas y ha sumido al pueblo venezolano en el hambre y la miseria más grande y extendida de toda su historia, por ello el tiranicidio sería legítimo en cualquier circunstancia.

Quien halla inventado la trama no debe estar muy feliz de los resultados.

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